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Migración

 


 

DESDE LA FRONTERA NORTE
No violencia vs. Racismo

Jorge A. Bustamante

Uno de los efectos del debate transmitido en español de los precandidatos del Partido Republicano, cuya participación tuvo el propósito de atraer el "voto latino", fue que, a la semana siguiente del debate -la semana pasada-, han vuelto a un nivel aun más antiinmigrante que el usado antes del debate. El aspirante presidencial Mike Huckabee presentó el pasado 7 de diciembre una estrategia de nueve puntos para frenar la inmigración indocumentada a la que llamó "Plan para la seguridad de Estados Unidos" cuyo contenido ilustra con claridad esa competencia entre el grupo de aspirantes "republicanos" a ocupar la Casa Blanca por aparecer como el más antiinmigrante del grupo, que a su vez indica que se dirigen a un electorado potencial que se inclina de manera creciente por el apoyo a medidas antiinmigrantes. Esto último está inhibiendo a los precandidatos del Partido Demócrata para proponer medidas favorables a los inmigrantes, por temor a que sus oponentes las usen para atacarlos de "proinmigrantes". El cálculo en el que se apoya ese temor es que, si bien una propuesta o comentario proinmigrante puede hacerles ganar simpatías entre los "latinos", les puede ganar antipatías entre los no-latinos, que son más. Es precisamente ahí donde está creciendo la xenofobia. Esa visión "suma cero" está provocando una mayor atención a los números de uno y otro lado. El Pew Hispanic Center es el centro de investigación científica más prestigiado que se especializa en cuestiones de interés para la comunidad latina en Estados Unidos. Precisamente el jueves pasado dio a conocer los resultados de su última encuesta, publicados por Reforma en su edición del día 14, en donde se revelan algunas de las diferencias que distinguen a latinos de los no-latinos en cuestiones de inmigración. Por ejemplo, entre los latinos, el 75 por ciento de ellos desaprueba las redadas policiales como método de control de la inmigración indocumentada; en cambio, entre los no-latinos, su nivel de aprobación de esas redadas es del 51 por ciento. En el controvertido tema de otorgar licencias de automovilista a indocumentados, la mayoría de los latinos está a favor, en tanto que entre los no-latinos, el 85 por ciento está en contra.

La realidad, en cambio, medida ésta por investigaciones científicas, confirma lo opuesto a lo que sostienen en contra de la inmigración la mayoría de los políticos del Partido Republicano y algunos del Partido Demócrata. Un informe de reciente publicación titulado "Inmigrantes Indocumentados en Texas: Análisis Financiero del Impacto para el Presupuesto y la Economía Estatal", del que da cuenta Reforma en su edición del 9 de diciembre, concluye que, para el año fiscal 2005, los inmigrantes indocumentados aportaron a la economía del Estado mil 580 millones de dólares, en tanto que el Estado gastó en ellos mil 160 millones.

Citando a la contralora del estado de Texas, Carole Keeton, la nota del Reforma sobre el informe mencionado dice que: "Ésta es la primera ocasión en que cualquier estado ha hecho en EU un análisis financiero comprensivo sobre el impacto de los inmigrantes indocumentados en el presupuesto y la economía de la entidad, observando el Producto Interno Bruto, ganancias generadas, impuestos pagados y el costo de los servicios estatales".

El problema de la retórica antiinmigrante no es que quienes la confunden con la realidad no cuenten con datos que invaliden las persistentes falsedades que se escuchan diariamente por cadenas televisivas como CNN con Lou Dobbs. El problema es que, quienes apoyan las redadas policiales que tienen aterrorizados a los inmigrantes y sus familias en los barrios poblados por inmigrantes, no quieren oír ni ver datos que demuestren los beneficios que recibe la población estadounidense de la presencia de los inmigrantes indocumentados. Ese tipo de sordera y ceguera muestra el poder de las ideologías. Es el poder que hizo posible hacer creer a los alemanes la ideología de los nazis, de que los judíos fueron los culpables del desastre económico de la Alemania posterior a la Primera Guerra Mundial; o a los encomenderos de la Nueva España creer que matar indios o marcarlos con fuego no era pecado, porque los indios no tenían alma; o a muchos mexicanos creer que lo rubio es lo superior o lo bonito y lo negro o moreno es lo inferior o lo feo; o a algunos hombres creer que el lugar de las mujeres es la cocina porque son inferiores a los hombres. Todas estas creencias corresponden a ideologías, como la xenofobia, o la que sostiene en Estados Unidos que los indocumentados no tienen derechos, por lo que se les puede discriminar impunemente. Son ideologías que han sido tan fuertes que sus sostenedores no han tenido ojos ni oídos para ver la realidad y hasta han ido a la guerra por defenderlas. Quienes sabemos que todas esas creencias han sido falsas y nos hemos opuesto a ellas debemos encontrar la manera de combatirlas sin violar nuestros propios valores, tal como lo hicieran Juárez, Gandhi, Luther King o César Chávez.

 

JAQUE MATE
Migración

Sergio Sarmiento

19 Dic. 07
"Es importante para todo país aplicar sus leyes migratorias y proteger sus fronteras".
Bill Clinton

 
NUEVA YORK.- Poco importan las objeciones del presidente de México, Felipe Calderón, quien el pasado 14 de noviembre hizo "un llamado respetuoso, pero firme, a los precandidatos de los diversos partidos políticos en Estados Unidos para que dejen de tomar como rehenes temáticos de sus discursos y de sus estrategias a los mexicanos en ese país". El hecho es que la inmigración, particularmente la de mexicanos, se ha convertido en un tema fundamental de la campaña a la Presidencia de Estados Unidos.

"La gente está frustrada acerca de la inmigración -dice el republicano Rudolf Giuliani en un anuncio de televisión- porque el gobierno ha estado hablando de resolverla desde hace 20 o 25 años y sólo se ha empeorado. Lo que necesitamos aquí es liderazgo... Construye una reja. Entrena a la Patrulla Fronteriza. Ten un sistema de información en la frontera. Ten una tarjeta de identidad inmune a las falsificaciones. Y entonces, si te haces ciudadano, tienes que poder leer inglés, escribir inglés, hablar inglés y comprender los principios cívicos estadounidenses.

"Podemos terminar con la inmigración ilegal. La tecnología existe para hacerlo, la gente existe para hacerlo. Ahora necesitamos el liderazgo y la voluntad política para hacerlo. Soy Rudy Giuliani y respaldo este mensaje".

Giuliani se ha vuelto antiinmigrante porque ésa parece ser la exigencia hoy de los votantes estadounidenses. Cuando fue alcalde de la ciudad de Nueva York, Giuliani se preciaba de que su gobierno recibía a los inmigrantes que en otros lugares eran rechazados. "Tú eres una de la personas que queremos en esta ciudad -decía, según una cita del New York Times-. Eres alguien a quien queremos proteger".

No es inusitado, por supuesto, que un político cambie su discurso y su ideología según la conveniencia. Pero lo interesante es ver cómo muchos políticos se han adaptado al nuevo ánimo antiinmigrante que prevalece en la Unión Americana.

Hillary Clinton, la puntera entre los demócratas en la carrera por la Casa Blanca, pide hoy endurecer las fronteras y un cumplimiento estricto pero justo de las leyes migratorias. Hillary votó como senadora a favor de construir el nuevo muro en la frontera con México y de contratar a más agentes para la Border Patrol. De hecho, es tal su nuevo antimexicanismo que se ha vuelto opositora al Tratado de Libre Comercio de América del Norte negociado por George Bush, padre, pero puesto a funcionar por su esposo Bill Clinton.

Mike Huckabee, quien se ha convertido en uno de los principales contendientes en el campo republicano, ha cambiado también radicalmente su posición sobre el tema de la migración. Antes era moderado; hoy ha asumido una línea dura. Tom Tancredo no ha cambiado de posición y ha basado en buena medida su campaña en la promesa de detener la inmigración ilegal.

¿Por qué han asumido los candidatos posiciones tan contrarias a la migración o a una reforma migratoria que legalice a los actuales indocumentados y que permita el ingreso de los trabajadores que requiere la economía? Porque un número muy importante de electores estadounidenses está en contra de estas políticas. Si bien las encuestas de opinión señalan que un número importante de estadounidenses favorecen una reforma migratoria que incluya esas medidas, los que se oponen tienen muchas más posibilidades de ejercer su voto sobre la base de este tema que por cualquier otro. Incluso los mexicanos nacionalizados estadounidenses, los que pueden votar, se muestran contrarios a una mayor apertura de las fronteras.

Es verdad que la experiencia nos dice que una cosa son las promesas de los candidatos en campaña y otra muy distinta las decisiones que deben de tomar cuando ejercen el poder. En esto los políticos estadounidenses no son distintos a los mexicanos. Pero lo importante para México es entender que la migración se ha convertido en un tema crucial de la campaña presidencial en Estados Unidos y que el ánimo de los candidatos, como el de los electores, tiende a cerrar más la migración y no a abrirla.

Pocos políticos aquí parecen haberse enterado siquiera del "respetuoso llamado" del presidente mexicano Felipe Calderón para que los aspirantes a las candidaturas se abstengan de tomar como "rehenes temáticos" a los inmigrantes mexicanos. Si conocieran lo que dijo, seguramente lo denunciarían tanto como perredistas y priistas cuestionaron en 2006 las opiniones del español José María Aznar a favor de Calderón o los panistas el apoyo de Hugo Chávez a Andrés Manuel López Obrador. El hecho es que los estadounidenses están convencidos de que la migración es un asunto interno de su país en el que no puede haber intervención de un mandatario extranjero.

 
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Es un alivio estar fuera de México. Ni en Estados Unidos ni en Europa se vive ese bombardeo de mensajes de propaganda -el Senado trabaja para ti, los diputados sólo piensan en ti, la Comisión de Derechos Humanos está para servirte- que se ha vuelto inclemente en México. Nuestro país parece encaminarse cada vez más a los usos y costumbres de los países totalitarios.

 

DESDE LA FRONTERA NORTE

Programa de repatriación; una respuesta digna

Jorge Bustamante

19 Dic. 07
El presidente Calderón vino a Tijuana el pasado lunes y anunció un programa de repatriación de migrantes. Ésta es una respuesta digna cuyo antecedente es un programa de repatriación que ordenó el presidente Cárdenas después de haber observado el cruce de los mexicanos expulsados a mediados de la década de los treinta cuando Estados Unidos decidió hacer una expulsión masiva de mexicanos que residían en el área de Los Ángeles a quienes culpó, sin bases, de los problemas de desempleo y de pobreza que desató a principios de esa década la famosa crisis de 1929. Al general Cárdenas le tocó ver a esos mexicanos deportados que llegaban a Tijuana en condiciones desastrosas, prácticamente muriendo de hambre y desarrapados, recién bajados de los trenes que los habían transportado como ganado desde Los Ángeles a San Diego. Esas escenas que le tocó ver al general Cárdenas durante su campaña electoral en Tijuana lo motivaron para responder a la injusticia de una acción unilateral y racista de Estados Unidos con una muestra de la dignidad que lo caracterizó, con un programa de repatriación que consistió en una repartición de tierras a los migrantes expulsados en el área de "La Laguna", cerca de Torreón y al norte de Tamaulipas. Sobre este programa de repatriación escribió un libro Mercedes Carreras de Velasco, originado en su tesis de historiadora de El Colegio de México, titulado Los mexicanos que devolvió la crisis, publicado por la Secretaría de Relaciones Exteriores en la década de los setenta. Aquella deportación masiva consistió en arrestar en Los Ángeles a todo aquel que pareciera mexicano por el color de su piel y subirlos por la fuerza a trenes que los transportaron a San Diego y luego los expulsaron a Tijuana, donde muchos de ellos nunca habían estado. Si no surgiera otra razón, el presidente Calderón se habrá ganado un lugar en la historia de nuestro país con la puesta en práctica del programa de repatriación que anunció el pasado lunes en Tijuana. Claro que aún no se lo gana. Falta que cumpla lo anunciado. Lo que ya se ganó es una diferenciación con su antecesor. Pues ese solo anuncio lo diferencia de la respuesta que el presidente Fox dio a la política unilateral de inmigración de Estados Unidos que fue sólo palabrería vacía de contenido en los hechos. El anuncio del lunes pasado en Tijuana, por ahora, es una respuesta digna, que mucho nos alienta a los que registramos profesionalmente la saga de nuestros trabajadores migratorios. Es una respuesta del gobierno de México que estaba haciendo falta, frente a la injusticia del trato discriminatorio que están recibiendo los migrantes mexicanos como víctimas de la redadas policiales en sus casas que los tienen aterrorizados, además de las expulsiones que en el año sumaron casi 200 mil, con las que se demuestra la resistencia ideológica a reconocer que los expulsados sólo respondieron a una demanda de su fuerza de trabajo que se originó en Estados Unidos. El anuncio de un programa de repatriación también es algo que compromete al presidente Calderón, pues emular al presidente Cárdenas no puede quedarse sólo en anuncios.

 

Crean liga contra ataques a migrantes en EU
El objetivo es responder a ataques racistas y difundir las aportaciones de la comunidad migrante en ese país

http://www.eluniversal.com.mx/notas/469344.html

 

Las emigraciones

Rafael Segovia
21 Dic. 07

América ha sido siempre tierra de inmigración. El norte, el sur, el centro. Continente vacío, empezó a poblarse lentamente, hasta el descubrimiento colombino, lo que con una de sus sorprendentes paradojas Edmundo O'Gorman negará. Todavía en el siglo XIX era visto como un continente vacío. Las islas británicas y España, primero, Portugal e Italia, después, se encargarían de llenarlo. Las razones de esta emigración europea fueron y son muchas. América ofrecía cumplir lo que la vida europea negaba a multitudes. Estados Unidos y Argentina fueron la tierra prometida, eran la vida esperada.

Las condiciones que ofrecía el mundo del trabajo europeo, ya fuera la dureza de la agricultura, ya la segunda revolución industrial en Alemania y Francia, más un servicio militar de una dureza inimaginable son una causa primera, a la que venía a añadirse en segundo lugar la falta de un trabajo honestamente remunerado, y unos horarios para hombres, mujeres y niños, en la agricultura y en las minas, inhumanos.

No deben olvidarse las condiciones políticas y sociales. La prohibición total de asociarse para modificar las condiciones de trabajo y del voto, desde un principio reservado en casi todos los países a la burguesía, así como el gobierno, coto reservado a los burgueses "conquistadores" de Charles Morazé. El norte de África, Argelia, fue en parte poblado por los condenados de la Comuna de París.

El deseo de encontrarse un lugar donde la libertad religiosa fuera de verdad respetada empujó a las sectas del norte de Europa a emigrar a Estados Unidos. Razones pues no faltaron: son las mismas, con algunos puntos de diferencia que hoy llevan a africanos, hindús, paquistanos o ecuatorianos a emigrar. Las condiciones han cambiado. Hoy las Naciones Unidas quieren intervenir en lo que es un problema universal. No siempre pueden.

Las actitudes de los países receptores han estado determinadas por varias razones donde han dominado las religiosas y las racistas. De la misma manera que los católicos no fueron vistos con buenos ojos en algunos lugares de Estados Unidos, los judíos no lo fueron en otros, por ejemplo en México, donde una circular de la Secretaría de Relaciones pedía que no se dieran las visas indispensables para internarse en el país.

En todas las naciones existieron organizaciones opuestas a determinadas personas. El sur de Estados Unidos se unió a través de sociedades como el Ku Klux Klan y otras del mismo jaez contra los negros, los católicos, los judíos y otras razas que consideraban ponían en peligro la supremacía blanca. Incluso dentro de Europa los emigrantes procedentes del Este (polacos, checos, rusos) eran vistos con desconfianza. Pero en Estados Unidos resultaban indispensables para el trabajo en las minas, en la industria y en algunas regiones agrícolas de mano de obra intensiva.

No ha variado esta situación, si bien son otros los pueblos emigrantes. Alemania, Francia, Europa occidental en general ven ahora a los pueblos africanos, asiáticos emigrar por millones, abandonando sus países de origen, donde la miseria y la falta de trabajo, incluso mal pagado, junto a una distribución escandalosa de la escasa riqueza, crean un panorama infernal. Su instalación en el país de acogida suele presentar problemas graves.

El migrante busca un medio que le sea favorable. Va desde el idioma a todo: la educación, las relaciones familiares, las relaciones nacionales, la protección que le puede dar su país de origen. Su tendencia es el gueto, encerrarse en un medio que no sea hostil, como suele serlo, con muy raras excepciones, el país de acogida. Hay países que cuentan con ciudades que parecen extranjeras.

En nuestro siglo todas las naciones son productoras o receptoras de migrantes. Algunas, como México, producen de los dos, aunque no encontramos en este momento una gran migración interna. La última fue la española, después vinieron la chilena y argentina, todas ellas resultado de golpes militares. Ahora apenas se advierte el goteo centroamericano, con el cual no ha habido un comportamiento demasiado elegante, dado el problema que tenemos en el norte.

Cuando se da una emigración como la nuestra, no hay muro que valga para detenerla. El mexicano que abandona su país lo hace empujado por razones que todo el mundo conoce y que se discutan o no siguen estando ahí como la falta de trabajo, los sueldos miserables, la concentración de la riqueza, etcétera. Son los defectos estructurales del país. Hay un hecho que añadir: dentro de ese sector que huye de su condición, son los más aptos quienes encabezan la lista: por ejemplo los maestros, que además serán quienes mejor se adapten a las nuevas condiciones que se les ofrezcan, siempre desfavorables pero superiores a las que se les ofrezcan aquí.

Algunos poblados mexicanos han cambiado su estilo de vida por las remesas de los emigrantes, remesas sobre las que los bancos esperan como buitres para echarse encima: suman miles de millones de dólares. Los mexicanos de Estados Unidos pagan sumas escandalosas por sus envíos. Ni por haberse tenido que ir de su país dejan de explotarlos, los señores de siempre.

El migrante es un hombre que se juega la vida, atravesando ríos y desiertos aquí, mares y cuanto tenga por delante en busca de oportunidades bastante aleatorias que sus países no dan. Es respetable siempre y, aunque suene falso, digno de compasión.

 

El nuevo enemigo

Jorge Ramos Ávalos

21 Dic. 07

El nuevo enemigo para muchos norteamericanos es el inmigrante indocumentado. Atrás quedaron Osama bin Laden y los terroristas de Al Qaeda. Eso ya es historia.

Los antiguos enemigos ya no son tan amenazantes. Saddam Hussein fue capturado, humillado y ejecutado. Ya fue. Irán no es la amenaza que parecía ser, según el último informe de espionaje del gobierno norteamericano. El dictador de Corea del Norte anda muy mansito estos días. Y Hugo Chávez, bueno, de él se están encargando los propios estudiantes venezolanos.

Los rebeldes chiitas y sunitas, que tan violentamente se oponen a la ocupación militar de Estados Unidos, han bajado su perfil ante el considerable aumento de tropas norteamericanas. Iraq es todavía el infierno, pero es preciso reconocer que ahí están muriendo menos soldados estadounidenses y menos civiles iraquíes que hace seis meses. Iraq, por primera vez desde el 2003, deja de ser la única prioridad.

Entonces, como si fuera necesario buscarse a un nuevo enemigo para ejercitar la musculatura, los indocumentados se han convertido en el nuevo blanco de moda.

Escuchen por un ratito a la mayoría de los candidatos a la Presidencia -o a los políticos de Washington, Arizona y de cualquier rinconcito del país- y se darán cuenta que pasan más tiempo criticando a los inmigrantes que a los terroristas. Y mucha gente se está tragando ese cuento.

Hace poco, en la población de Maquoteka, Iowa, un niño de quinto grado de primaria (que no podría pasar de los 12 años de edad) le preguntó al candidato Barack Obama qué haría como Presidente si inmigrantes ilegales realizaran un ataque terrorista contra Estados Unidos. ¿De dónde sacó eso el niño? ¿Desde cuándo confunden a indocumentados con terroristas?

Este incidente, que reportó el diario Los Angeles Times, demuestra claramente cómo en la mente de muchos niños y adultos los indocumentados están siendo vistos como terroristas y como una amenaza para este país.

Grave error. Chequemos la realidad. Ninguno de los 19 terroristas que mataron a casi 3 mil personas en el 2001 en Nueva York, Washington y Pennsylvania entró ilegalmente por la frontera con México o era latinoamericano. Ninguno. No hay ninguna razón -absolutamente ninguna- para pensar que los inmigrantes que nos dan de comer y que construyen nuestras casas puedan ser terroristas.

¿Por qué, entonces, tantos ataques a los indocumentados? Porque es fácil, porque nadie los defiende ni representa, y porque los políticos suelen explotar así los sentimientos nacionalistas y ganar puntos en las encuestas de opinión.

El presidente de México, Felipe Calderón, ya se ha quejado públicamente en al menos dos ocasiones de cómo algunos candidatos presidenciales de Estados Unidos parecen estar en competencia para ver quién es el más antiinmigrante o el más antimexicano. Pero esos candidatos no han hecho caso a Calderón; prefieren subir en las encuestas que quedar bien con el Presidente del vecino del sur.

Todo esto me recuerda una frase que leí en La suma de los días, el último libro de la chileno-americana Isabel Allende: "A los estadounidenses les encanta la idea de la inmigración, es el fundamento del sueño americano -un pobre diablo que llega a estas orillas con una maleta de cartón puede convertirse en millonario-, pero detestan a los inmigrantes".

Sin embargo, me resisto a pensar que el actual clima antiinmigrante será algo permanente. Un dato de esperanza: seis de cada 10 norteamericanos (según una encuesta del diario Los Angeles Times y la empresa Bloomberg) están a favor de legalizar, bajo ciertas condiciones, a los 12 millones de indocumentados.

Quisiera pensar, por lo tanto, que el desenfrenado incremento de las expresiones de odio y xenofobia son producto de la campaña electoral y que se reducirán significativamente cuando Estados Unidos escoja un nuevo Presidente.

La historia norteamericana está cargada de ejemplos de rectificación. Los norteamericanos tarde o temprano tendrán que reconocer que también son responsables de la actual situación migratoria. Los indocumentados están aquí porque millones de estadounidenses y miles de compañías norteamericanas los emplean y se benefician de su trabajo.

Lo que muchos norteamericanos no saben es que estos supuestos enemigos pueden ser sus mejores aliados. Los indocumentados creen en las oportunidades que ofrece Estados Unidos con mayor convicción que muchos ciudadanos. Por eso se la jugaron; por eso dejaron todo para venir hasta acá. Y Estados Unidos es un mejor país gracias a ellos. Aunque hoy sean perseguidos.

 

Estados Unidos en peligro

http://www.jornada.unam.mx/2007/12/26/index.php?section=opinion&article=028a1mun

 

DESDE LA FRONTERA NORTE

Desmigratorizar, al revés

Jorge A. Bustamante


El gobierno del presidente Calderón empezó con la intención de
"desmigratorizar" la agenda. Hoy se vislumbra la intención de hacer algo
distinto, ya se verá. El proyecto de repatriación de migrantes expuesto
por el Presidente es una buena respuesta. Los ciudadanos vigilaremos que
la ponga en práctica

El miércoles de la semana pasada Reforma publicó un comentario editorial
que escribí a propósito del anuncio que hizo el presidente Calderón de un
programa de "repatriación" durante su visita a Tijuana, en conmemoración
del "día del migrante" que la ONU designó para recordar el día en que se
aprobó la "Convención internacional para la protección de todos los
trabajadores migratorios y sus familias", que es la normatividad más
extensa que existe sobre los derechos humanos de los migrantes, tanto
indocumentados o irregulares como regulares o legales, conocida también
como Convención de la ONU de 1990. En esa colaboración advertí la
diferencia entre el anuncio de tal programa de repatriación y su puesta en
práctica; sin embargo, tres lectores me escribieron calificando de
inocentes y prematuros mis elogios y mi calificación de "respuesta digna"
al anuncio presidencial. Más que nada, me criticaron la comparación entre
el programa de repatriación de emigrantes que realizó el presidente
Cárdenas durante su gobierno y, lo que uno de esos lectores calificó de
"promesas demagógicas" implícitas en el anuncio del programa de
repatriación que hizo el presidente Calderón en su última visita a
Tijuana.

Quisiera aclarar primero, que no pertenezco ni nunca he pertenecido a
partido político alguno, como lo sugirió uno de los lectores. Segundo, que
estoy de acuerdo con que fue, cuando menos, una ligereza del presidente
Calderón, no mencionar, ni dar crédito alguno, al general Lázaro Cárdenas
como el autor del único programa presidencial de repatriación de
emigrantes que ha habido en la historia de México hasta ahora. Tercero, lo
que sí es verdaderamente prematuro es calificarme de "inocente" por creer
que el presidente Calderón va a cumplir con su palabra de llevar a la
práctica su anuncio de un programa de repatriación de emigrantes, sin que
haya pasado un tiempo razonable para su puesta en práctica, durante el
cual, tal cosa no hubiera sucedido. Acepto la crítica de que que mi
optimismo es prematuro, pero insistiría en que, con las salvedades a las
que me refiero más adelante, el anuncio presidencial de tal programa es
suficiente, por ahora, para diferenciar al presidente Calderón de su
antecesor y para calificar el anuncio de tal programa como "una respuesta
digna", ante el trato de país enemigo que nos están dando el pueblo y el
gobierno de Estados Unidos con las redadas policiales que están
aterrorizando allá a nuestros paisanos y con la construcción del muro
fronterizo con el que, con la aprobación de su Congreso, se rechaza desde
allá toda asociación de vecindad amigable con nuestro país. En esto, el
presidente Calderón equivoca al interlocutor de su mensaje de que no se
piense que México es un país enemigo. No es que sólo se piense tal cosa en
Estados Unidos, sino que nos tratan, con hechos, como si lo fuéramos.

Obviamente, yo estaré, y muchos más, al pendiente de los pasos que dé el
presidente Calderón para cumplir su palabra, aceptando, como lo hice en mi
texto aludido, que no será nada fácil llevarla a la práctica. Seguro
requerirá de un presupuesto que no ha sido aún autorizado por el Poder
Legislativo mexicano, que seguramente no será nada barato. Requerirá
también de una planeación previa que no ha sido dada a conocer, por lo que
se puede presumir de inexistente. Requerirá de que esa planeación sine qua
non tuvo que haber incluido la discusión pública del diseño de mecanismos
para evitar que la burocracia necesaria para administrar tal programa (que
potencialmente involucra a una población de más de 6 millones de
ciudadanos mexicanos que residen en Estados Unidos sin documentación
migratoria y a otros 5 millones que residen allá legalmente -aunque se
puede suponer, en la ausencia de una investigación científica que lo
hubiera determinado que no todos esos millones estarían interesados en
acogerse a un programa de repatriación-)... el hecho es que sería
inevitable la creación de una burocracia que administrara un programa de
nuevos servicios gubernamentales, de objetivos masivos, que bien pudiera
convertirse en un nuevo foco de corrupción que diera al traste con las
motivaciones que tuvo el presidente Calderón para anunciar tal programa.

En fin, que un presidente de la República que empezó su administración con
la invención del verbo "desmigratorizar" para aplicarlo a la agenda de las
relaciones bilaterales de su gobierno no inspira la confianza necesaria
para creer que hará algo que no se ha hecho desde lo que sí se hizo en el
gobierno del presidente Cárdenas.

Con mis mejores deseos para todo el personal de Reforma y a sus lectores
de una feliz Navidad y un próspero año nuevo.

Se prevé que tan sólo el próximo año 600 mil connacionales buscarán cruzar la frontera norte. La apertura comercial de granos provocará mayor migración a EU

http://www.jornada.unam.mx/2007/12/27/index.php?section=politica&article=003n1pol

 

Defienden empresas a ilegales

La Ley de Sanciones a los Empleadores estipula retirar la licencia a empresas que contraten trabajadores ilegales

Reforma, Phoenix,  Estados Unidos (31 de diciembre de 2007).-   Organizaciones empresariales de Arizona pelean contra el gobierno estatal ante cortes federales para tratar de impedir la entrada en vigor de la nueva Ley de Sanciones a los Empleadores, que podría aplicarse a partir de mañana.

La ley HB 2779, aprobada por el Congreso local en 2006 y confirmada la semana pasada por el juez federal Neil Wake, obliga a los empresarios a comprobar ante el Gobierno estatal el estatus migratorio legal de cada uno de los trabajadores que contraten a partir del 1 de enero de 2008, bajo riesgo de perder la licencia para operar.

Las empresas están ya resintiendo los efectos, tanto en sus plantillas de trabajadores como en sus ventas, pues muchos inmigrantes están dejando el estado.

"Es un impacto directo a los negocios y a los que ayudan a operar los negocios: los empleados", señaló Alberto Rodríguez, vocero de la Cámara de Comercio Hispana, que aglutina a 600 empresas.

"(La ley) anda causando varios problemas. Los empleados están afectados porque tienen temor, andan ahorrando, no gastan como antes, porque, si pasa la ley, tienen que irse a sus países", explicó Rodríguez.

Aunque dijo no saber cuántos indocumentados hay en Arizona, consideró que hay suficientes como para afectar al comercio local, a las corporaciones, los bancos y los mercados.

Analistas prevén una ola masiva de despidos y el consecuente desempleo, ya que las compañías pueden ser denunciadas por cualquier ciudadano.

Además, los fiscales tendrán la obligación de investigar en la empresa, pidiendo a los empleados documentación como cartillas de seguro social.

Si se descubre que una empresa contrata a indocumentados puede ser multada y perder su licencia para operar por 10 días, pero, si reincide, podría perder su permiso definitivamente.

Entre las 12 organizaciones que demandaron al estado de Arizona, desde julio de 2007, están: Arizona Contractors Association, Arizona Employers for Immigration Reform, U.S. Chamber of Commerce, Arizona Chamber of Commerce, Arizona Hispanic Chamber of Commerce y Arizona Farm Bureau Federation, entre otras.

Las organizaciones consideran que, con toda y la validación del juez Wake, la norma podría no entrar en vigor mañana, pues prevén recurrir a la Corte de Apelaciones; sin embargo, Rodríguez afirmó que ya miles de familias han salido de Arizona y otras más se preparan para ello.

Pide cónsul de Calexico a padres de familia evitar maltrato a sus hijos

Expulsa EU a estudiantes mexicanos que asisten a escuelas públicas de California

http://www.jornada.unam.mx/2008/01/04/index.php?section=politica&article=008n1pol

 

EL INFORME OPPENHEIMER
La derrota de los antiinmigrantes

Andrés Oppenheimer

Reforma, 11 enero 08. Las 3 cosas que me parecieron interesantes de las primarias en New Hampshire, en las que la demócrata Hillary Clinton y el republicano John McCain cosecharon victorias que desafiaron todos los pronósticos de las encuestas

Primero, la carta antiinmigratoria no les sirvió de mucho a los candidatos republicanos en New Hampshire.

Contrariamente a lo esperado, McCain triunfó a pesar de los virulentos ataques de sus correligionarios republicanos, encabezados por Mitt Romney, que lo acusaron de ser demasiado blando con los 12 millones de inmigrantes indocumentados.

Según las encuestas en boca de urna, el tema de la inmigración no estuvo entre los tres más importantes para los demócratas, y ocupó el tercer puesto en importancia para los republicanos.

"El triunfo de McCain es buena noticia para todos los que apoyamos una reforma inmigratoria integral", me señaló el encuestador del partido demócrata Sergio Bendixen.

"Su campaña no fue afectada por los que alegaban que no era suficientemente 'duro' en materia de inmigración", dijo.

McCain ha sido uno de los principales propulsores del ambicioso proyecto de reforma inmigratoria del 2007, que propugnaba una mayor seguridad en las fronteras y un camino hacia la legalización de millones de extranjeros indocumentados.

Romney, Mike Huckabee y otros aspirantes a la candidatura republicana alegan que la propuesta de McCain equivale a una "amnistía", y reclaman -algunos más explícitamente que otros- la deportación masiva o invitación a salir del país de todos los inmigrantes indocumentados.

Es cierto que McCain se benefició gracias a la ley electoral de New Hampshire, que permite a los independientes votar en las primarias de ambos partidos.

No obstante, los independientes -cuyos votos serán cruciales en la elección nacional- no fueron seducidos por quienes siembran el miedo a la inmigración y reclaman medidas más severas contra los indocumentados.

"El tema de la inmigración resultó ser un perro que ladra, pero no muerde", me dijo Frank Sharry, director del Foro Nacional de Inmigración, un grupo de Washington DC que apoya una reforma inmigratoria moderada.

"Romney ha invertido millones de dólares para convertirse en el héroe de las fuerzas antiinmigratorias, pero eso no se tradujo en votos ni en Iowa ni en New Hampshire".

Los encuestadores predicen que la inmigración seguirá siendo un tema importante, pero hay cada vez más dudas de que pueda convertirse en un tema definitorio en la elección presidencial.

"Lo que se demostró en New Hampshire es que los buenos candidatos que basan su campaña en otros temas y no hacen demagogia con la inmigración pueden ganar", me dijo el encuestador John Zogby, de Zogby International.

En segundo lugar, los resultados de New Hampshire hacen que el voto hispano sea cada vez más importante en las primarias de las próximas semanas, especialmente para los demócratas.

Al no haber un ganador claro en Iowa y New Hampshire -dos estados de población casi exclusivamente anglosajona- los hispanos jugarán un papel de mayor relevancia a medida que se realicen las primarias de Nevada, Florida y otros estados donde los hispanos representan más del 10 por ciento del padrón electoral.

Y si la campaña aún no tiene ganadores claros el "súper martes" del 5 de febrero, los hispanos serán un factor decisivo: entre los estados que realizarán primarias ese día están California, con casi un 20 por ciento de votantes hispanos, Nuevo México, con 36 por ciento de votantes hispanos, y Arizona, con un 12 por ciento.

Seis millones de los casi 10 millones de votantes hispanos votarán el 5 de febrero.

En tercer lugar, el triunfo de Hillary Clinton el martes fue vital para su campaña, pero no fue una victoria aplastante. Al ver los discursos de Clinton y Obama al final de la jornada electoral, parecía que Obama había ganado y Clinton había salido segunda.

Mientras Obama hizo un apasionado discurso al estilo de Martin Luther King en torno al tema de que "algo está ocurriendo en América", Clinton leyó un discurso cuidadosamente preparado en el que decía estar iniciando una nueva fase de su campaña en la que hablaría desde el corazón.

Obama seguirá siendo un formidable contrincante en la contienda demócrata.

Mi conclusión: Las primarias de New Hampshire representaron una victoria para los candidatos volcados hacia el centro del espectro político, como McCain, Clinton y, en cierto sentido, Obama, y una derrota aplastante para los candidatos que adoptaron discursos demagógicos, incluyendo Romney y el populista demócrata John Edwards.

Y hasta ahora, la retórica contra los inmigrantes indocumentados ha sido un tema de alta intensidad para un sector de la población, pero que -por suerte- no se ha traducido en un aluvión de votos.

 

El muro: tres minutos más

Jorge Ramos Ávalos


Otro problema es el agua. Si se construye el muro, el río Bravo
quedará de facto del lado mexicano. Los estadounidenses no podrán
aprovechar el líquido

Hay regalos que no son bienvenidos. Incomodan y, lejos de agradar a
quienes los reciben, son una imposición que sólo disfrutan los que los
dan. Éste es el caso del muro en la frontera con México.

El gobierno del presidente George Bush le está regalando un carísimo
muro a varias ciudades fronterizas con México, pero el problema es que
no quieren aceptar el regalo. Es cierto. Los alcaldes de ciudades
fronterizas como Eagle Pass y Del Rio, ambas en el estado de Texas, no
quieren ahí un muro.

"La forma de proteger la frontera no es con el muro", me dijo Efraín
Valdez, el alcalde de Del Rio. El indocumentado "se va a tardar tres
minutos más para cruzar, pero de todas formas va a cruzar".

Tres minutos de retraso. Eso es todo. Pero de todas maneras los
indocumentados van a seguir cruzando. Con túneles, con escaleras,
escondidos en vehículos, nadando y saltando. El hambre es más fuerte
que el miedo.

El año pasado se construyeron 265 millas de muro en la frontera, según
informó el propio secretario de Seguridad Interna, Michael Chertoff. Y
esperan llegar a un total de casi 700 millas en este 2008. ¿El costo?
Estratosférico. Unos 70 millones de dólares por cada milla de muro. Y
todo para retrasar tres minutos el paso de los indocumentados.

"El muro va a dar una imagen falsa de seguridad", me comentó en una
entrevista Chad Foster, el alcalde de Eagle Pass. "¿Para qué construir
un muro?", se pregunta Foster, "si ya tenemos una división natural que
es el río Bravo (o río Grande, como se le dice en Estados Unidos)".

Efectivamente el río Bravo/Grande delimita desde 1848 las mil 254
millas de frontera entre México y el estado norteamericano de Texas.
Además, asegura el alcalde Foster, ya hay sensores y agentes de la
oficina del sheriff, aduanas, de la Guardia Nacional y del servicio de
inmigración patrullando la frontera. "Pedimos asegurar la frontera de
Texas con más tecnología", no con un muro, me comentó Foster.

Cuidado. No es que los alcaldes Valdez y Foster, junto con muchos más
en Texas, quieran una frontera abierta con México. Pero no creen que
el muro va a funcionar para detener el flujo de indocumentados que
entran a razón de uno por minuto. El muro es una medida de fuerza ante
un problema económico. Mientras haya gente con hambre y sin empleo en
América Latina, y comida y trabajo y educación y oportunidades para
ellos en Estados Unidos, van a seguir jugándosela y cruzando
ilegalmente.

Durante el último año murieron exactamente 400 inmigrantes en su
intento de cruzar. Es una cifra ligeramente menor que el año anterior.
Pero aún así es terrible y muy significativa. Nada -ni el muro ni los
incendios en California ni las redadas ni más agentes en la frontera,
ni el clima antiinmigrante en el resto del país- está parando a los
indocumentados.

Es preciso buscar otra solución. Y ésa es muy clara: legalizar a los
que ya están aquí y visas para los que vienen detrás (y que tanto
necesita Estados Unidos).

Además de que el muro no sirve para detener a los indocumentados, sino
sólo para retrasarlos o desviarlos a otras rutas más peligrosas, hay
otro asunto importante: el agua.

"Eso nos preocupa", me dijo el alcalde Valdez, "porque el muro nos va
a quitar el uso del río Grande; nos va a quitar el agua". El 95 por
ciento de los terrenos en Texas que colindan con México son propiedad
privada. Esos rancheros no podrán llevar a sus animales a tomar agua
al río. Y será más complicado que estos texanos utilicen el agua del
río para irrigar sus cosechas, ya que habrá un pared de por medio.

Hay más. Los alcaldes temen que en el preciso instante en que se
empiece a construir un muro en la frontera texana, el río Grande/Bravo
quedará, en la práctica, del lado mexicano. El tratado internacional
entre México y Estados Unidos establece la frontera exactamente a la
mitad del río. Pero al construir el muro del lado norteamericano, los
alcaldes creen que Estados Unidos le estaría cediendo territorio (y su
parte del río) a México; no a nivel legal pero sí físicamente.

Por eso, como me dijo el alcalde Foster, "estamos dispuestos a pelear
hasta el fin para que no se ponga una barda en la frontera de Texas".

Un muro en la frontera entre México y Texas, como insiste el gobierno
del presidente Bush, afectaría el comercio, el medio ambiente, la
distribución del agua del río Bravo/Grande, la frontera física entre
ambos países y, lo más irónico, es que no cumpliría su cometido de
evitar el paso de indocumentados.

Sólo los va a retrasar tres minutos.

Tres.

Ana María Aragonés
¿Entonces por qué migran los campesinos?

http://www.jornada.unam.mx/2008/01/12/index.php?section=opinion&article=018a2pol

 

EL INFORME OPPENHEIMER
Los mitos del movimiento antiinmigrante

Andrés Oppenheimer

Ya es hora de demoler el mayor mito del movimiento contra la inmigración que ha proliferado en los últimos dos años en Estados Unidos, y que podría incidir en el resultado de la contienda presidencial de 2008:

El que los grupos antiinmigrantes no son antihispanos ni están contra la inmigración legal, sino que tan sólo combaten la inmigración "ilegal".

Antes de explicar por qué la mayoría de los aspirantes republicanos a la Presidencia, con la excepción del senador John McCain, y los cruzados antiinmigración de la televisión por cable, tanto de CNN como de Fox News, están engañando al público cuando afirman que sólo se oponen a la inmigración ''ilegal'', permítanme explicar el motivo de esta columna.

La semana pasada, después de escribir que los candidatos ''antiinmigración'' habían perdido en las primarias de New Hampshire, me llegaron de inmediato más de 100 e-mails que me criticaban por describir a los aspirantes republicanos Mitt Romney, Mike Huckabee y otros como "candidatos antiinmigración".

Ellos no son candidatos "antiinmigración", sino "antiinmigración ilegal", protestaban los lectores, con varios grados de enojo.

De manera que aquí va mi respetuosa respuesta a éste y otros grandes mitos del movimiento antiinmigración:

· Mito No. 1: "Sólo estamos en contra de la inmigración ilegal. Los inmigrantes indocumentados tienen que ponerse en fila, detrás de los que están tramitando su inmigración legalmente".

Es un razonamiento tramposo, porque no se puede exigir a la gente que se ponga en la fila, cuando en la mayoría de los casos no hay fila en la que ponerse.

Mientras el mercado laboral estadounidense esté demandando un millón y medio de inmigrantes en su mayoría no calificados por año, y demandará más en los próximos años, a medida que aumente el nivel de educación de la población estadounidense, el actual sistema inmigratorio admite un promedio de un millón de inmigrantes legales al año, y casi todos ellos ya residen aquí.

"Existe una enorme desigualdad entre las necesidades del mercado laboral estadounidense y el otorgamiento de visas para entrar al país", me señaló Frank Sharry, director del Foro Nacional de Inmigración, un grupo que apoya tanto la seguridad de las fronteras como la legalización de muchos de los 12 millones de inmigrantes indocumentados que viven en Estados Unidos.

Lo que es más, la mayoría de los grupos antiinmigración quieren reducir los niveles de inmigración legal existentes.

La Federación para la Reforma Inmigratoria de Estados Unidos (FAIR por sus siglas en inglés), una organización favorita de los programas de televisión por cable que vapulean a los inmigrantes hispanos, quiere reducir las cuotas de inmigración legal existentes de un millón de personas por año a alrededor de 300 mil personas anuales.

· Mito No. 2: "Los grupos antiinmigración no son antihispanos". Tal vez muchos no lo sean, pero, ¿escuchó usted alguna vez a los aspirantes republicanos o a los cruzados antiinmigración de la televisión por cable denunciar a los inmigrantes ilegales que vienen de Canadá?

Además, la histeria antiinmigración ha creado una atmósfera hostil que afecta a todos los hispanos, tanto legales como indocumentados, en varias partes del país, tal como han demostrado los estudios recientes realizados por la Liga Antidifamación y el Southern Poverty Law Center.

"Estamos viendo más discriminación y mayor hostilidad", me dice Michele Waslin, del Immigration Policy Center. "Cualquiera que tenga apariencia hispana o un apellido hispano está siendo tratado como si fuera un indocumentado".

· Mito No. 3: ''Somos una nación respetuosa de las ley, y la ley dice que todos deben ingresar legalmente al país''.

Sí, pero Estados Unidos también es una nación de inmigrantes. Y, vale la pena mencionarlo, la mitad de los inmigrantes indocumentados entran legalmente al país, y permanecen luego del vencimiento de sus visas.

· Mito No. 4: "Construir una valla en la frontera resolverá el problema". Falso.

Mientras el ingreso per cápita de Estados Unidos siga siendo cinco veces mayor que el de México, y mientras el mercado laboral estadounidense siga requiriendo millones de trabajadores no calificados para ocupar puestos que los estadounidenses no quieren desempeñar, la gente seguirá cruzando la frontera como sea, saltando la cerca, cavando túneles, o entrando a través de Canadá.

· Mito No. 5: Los que criticamos a los grupos antiinmigración apoyamos una "amnistía" y la existencia de "fronteras abiertas". Tonterías.

En lo que a mí respecta, me parece bien que se proteja la frontera, y estoy a favor de permitir la legalización de millones de trabajadores indocumentados que hayan pagado impuestos y estén dispuestos a aprender inglés.

Mi conclusión: La única manera de resolver la crisis inmigratoria será legalizar a los trabajadores indocumentados que hayan cumplido ciertos requisitos, otorgar más visas para empleos que se necesitan, e incrementar la integración económica con México y el resto de Latinoamérica para disminuir la pobreza y la presión migratoria. Todo lo demás es, en su mayor parte, demagogia populista

 

DESDE LA FRONTERA NORTE
Guerra 'sui generis'

 

Jorge A. Bustamante

29 Ene. 08
El pasado 23 de enero volvió a ocurrir un incidente que tiene un potencial grave sobre las relaciones bilaterales que es necesario, de ambos lados, reconocer como tal. Me refiero al lanzamiento de bombas lacrimógenas de uno al otro lado de la frontera de parte de agentes estadounidenses de la policía fronteriza. En 2007 se registraron seis incidentes de este tipo, en tanto que en 2008 ya van dos. La explicación que ha dado la Patrulla Fronteriza a la reclamación del lado mexicano ha sido que el lanzamiento de las bombas de gases fue en respuesta a las piedras que les lanzaron algunos vándalos del lado mexicano a las que respondieron en legítima defensa. Ninguna palabra han dicho respecto de la asimetría entre tirar piedras y disparar balas de goma y bombas de gases lacrimógenos. Lo cierto es que tanto lo uno como lo otro son conductas irracionales que deben ser impedidas por los gobiernos de su lado respectivo. El lanzamiento de gases lacrimógenos al lado vecino equivale a una acción de hacerse justicia por propia mano de parte de la Patrulla Fronteriza que es parte del gobierno federal de Estados Unidos. Esta acción es violatoria del derecho internacional entre dos países que no están en guerra. Lo procedente en este caso es denunciar el hecho al gobierno vecino. Éste tendrá entonces la obligación de hacer algo para evitar que se repita la "agresión" alegada, una vez que ésta sea debidamente probada. En caso de que el gobierno vecino sea omiso respecto de hacer algo para evitar la repetición de los hechos de su lado, el gobierno del lado ofendido tiene derecho a usar los recursos de reclamación que son convencionalmente aceptados por el derecho internacional. Hacerse justicia por propia mano es salirse del marco de la legalidad. Equivale a negar la condición de "Estado de derecho" del país de donde se alega que provino la agresión que dio lugar a una respuesta como la de lanzarle bombas lacrimógenas. Ésta es contraria al derecho internacional. Como tal, adquiere la condición de una agresión injustificada que puede dar lugar a acciones vengativas y a una espiral de agresiones mutuas fuera de toda la racionalidad en la que se funda el derecho internacional.

La acusación de los lanzamientos de piedras desde el lado mexicano no ha sido acompañada de prueba alguna ni de evidencias de algún daño o de alguien lastimado por ello. En cambio, las bombas lacrimógenas lanzadas por agentes de la Patrulla Fronteriza, el pasado día 23 de enero, causaron varios daños: un joven tuvo que ser hospitalizado por una herida en la cara producida por el metal del contenedor de una de las bombas, y una fábrica maquiladora tuvo que ser desalojada en plena producción, por los gases que invadieron su local. Los residentes de la colonia Libertad de Tijuana, que colinda con la frontera y que es donde han sido más afectados por las bombas de gases lacrimógenos y los disparos de balas de goma desde "el otro lado", niegan tener algo que ver con el lanzamiento de piedras desde el lado mexicano y se quejan de vivir bajo el temor de ser agredidos por los disparos de "la migra". La impunidad con la que se cometieron esos daños del 23 de enero no puede menos que dejar resentimientos de parte de los afectados.

Con este propósito, resulta importante el papel conciliador que puede y debe desempeñar el liderazgo político del gobernador de la entidad y/o el presidente municipal de Tijuana, además de los medios locales que den a conocer sus puntos de vista sobre los hechos. Si ese punto de vista se ciñe al derecho internacional, tendrá un efecto constructivo sobre las relaciones bilaterales. Ese liderazgo político está alcanzando un papel cada día más importante en el contexto de las relaciones entre los dos países. Esto es un resultado inevitablemente concomitante a la creciente complejidad de las relaciones fronterizas. Esto es algo que debe ser asumido tanto por el gobierno federal, que tiene la responsabilidad constitucional de conducir la política exterior de México, como de los gobiernos estatales y municipales dentro de cuya soberanía está creciendo la complejidad de facto y de jure de la vecindad regional y nacional entre los dos países.

El traslape de las soberanías federal, estatal y municipal en las cuestiones fronterizas, como la de esta guerra sui generis, puede dar lugar a confusiones y a problemas que podrían evitarse con una reforma legislativa que reglamentara la fracción décima del artículo 89 de la Constitución. La gestión de esta corrección corresponde a los gobernadores fronterizos. En el caso que se alude en este texto, le correspondería a José Guadalupe Osuna, nuevo gobernador de Baja California, quien bien podría buscar el apoyo de la Conago para esa gestión.

 

La trata de pobres

Diego Valadés

14 de febrero de 2008

http://www.eluniversal.com.mx/editoriales/39749.html

 

DESDE LA FRONTERA NORTE

Puras palabras

Jorge A. Bustamante

19 Feb. 08
La semana pasada el presidente Calderón concluyó su gira por Estados Unidos. Nunca fueron claros los objetivos de esa gira. Se dijo que el objetivo principal era "tener un acercamiento con los migrantes" en Estados Unidos. Algunos encabezados de notas periodísticas sobre el viaje presidencial dijeron: "La visita del mandatario a EU dejó un sabor más bien amargo entre las organizaciones de migrantes convocadas repentinamente a la cita" (Milenio, 17 de febrero. Pág. 33). Según las quejas escuchadas en Chicago de parte de varios migrantes, el objetivo no se cumplió sino a medias y sólo al final en una reunión en Los Ángeles. Vale la pena reflexionar sobre lo que quiere decir el presidente Calderón con "acercarse" a los migrantes. Ciertamente resulta este objetivo contradictorio con la línea inicial de su gobierno de "desmigratorizar" la agenda bilateral con Estados Unidos. Aceptemos que se valga enmendar los errores previos y que ahora el Presidente crea que lo correcto es precisamente lo opuesto: viajar a Estados Unidos para "acercarse a los migrantes". Si por "acercarse" quiso decir el Presidente "hacer algo por aminorar sus problemas", equivocó totalmente a sus interlocutores para el efecto. Todo el mundo sabe -menos los asesores presidenciales- que la política de inmigración de Estados Unidos se cuece en el Poder Legislativo, que es donde tienen la última palabra en la materia. También es sabido que el brazo ejecutor de esa política está principalmente en el Ministerio del Interior o Department of Homeland Security. Aun el cónsul de México más despistado le pudo haber informado que el principal problema de la comunidad de migrantes mexicanos en Estados Unidos son las redadas domiciliarias que se siguen practicando en todo el país vecino con lujo de violencia, muy semejante a las imágenes que el cine de Hollywood proyectó durante décadas de las redadas practicadas por la Gestapo en la Alemania nazi -algún funcionario de la Cancillería preocupado por el "oso" que podría hacer el Presidente por no contar con la información pertinente le pudo haber conseguido una copia del informe de investigación sobre los efectos de esas redadas en los niños que produjo The Urban Institute bajo el título "Paying the Price: The Impact of Immigration Raids on America's Children", publicado en 2007, donde se ofrecen evidencias sobre esas redadas-. En el balance del viaje presidencial no podrá justificarse que no haya hecho absolutamente nada -fuera de su declaración de amor por los que allá residen- que de alguna manera disminuyera la crueldad de las redadas. A propósito de esas palabras de amor por los residentes de allá, quién podrá creer en la sinceridad de un político que dice extrañar a los que emigraron por no haber encontrado en su país lo que tuvieron que buscar allá. Sobre todo viniendo de alguien cuya responsabilidad legal es ofrecer protección a quienes tuvieron que irse. Mismo que nunca ha hecho algo efectivo por mejorar la situación de los migrantes, allá o acá. Se necesita no tener vergüenza para decir que quiere a los que están allá y que dizque los extraña, después de haber ido a Tijuana hace más de un mes a prometer a los migrantes un plan de repatriación, respecto del cual no se ha hecho nada. ¿Qué intención de ayudar a los millones de migrantes mexicanos en Estados Unidos puede tener quien no fue para entrevistarse con alguien que fuera un interlocutor relevante en la confección o en la ejecución de la política migratoria de ese país? Que nadie nos diga que no sabía Calderón que el "gobernator" de California no tiene nada que ver con la confección de la política migratoria de su país, ni que no sabía de la oposición repetida que ese gobernador ha dado a las demandas de expedir licencias de manejo a los migrantes que residen en su estado. La realidad incuestionable es que el presidente Calderón no hizo en su viaje, ni antes, algo concreto que disminuyera los problemas o los sufrimientos de los mexicanos que residen en el país vecino. Lo más asombroso es que no haya quién le reclame, menos quién le genere costos políticos por las falsedades e incongruencias de sus palabras sobre los migrantes, frente a la realidad de sus condiciones de vulnerabilidad como sujetos de derechos humanos y como ciudadanos de un país que recibe más de 23 mil millones de dólares que son producto del trabajo de quienes sólo han recibido a cambio puras palabras, vacías de cambios concretos.

 

DESDE LA FRONTERA NORTE

Por si lo interno fuera poco

Jorge A. Bustamante

15 Abr. 08
Estados Unidos está vaciando sus cárceles de criminales de origen mexicano. Éstos son gente que está cumpliendo sentencias en sus cárceles por delitos cometidos en ese país. Que nos los regresen no es ilegal. Pero tampoco es una gracia. El problema es la unilateralidad de la acción. De acuerdo con sus datos, 67 mil 793 mexicanos sentenciados por algún crimen cometido en Estados Unidos fueron deportados a México en 2007. El 37.4 por ciento de ellos fueron sentenciados por narcotráfico. El resto fueron sentenciados por diversos delitos que van desde el homicidio hasta la violencia doméstica. El hecho es que no son gente de cuya conducta en el extranjero nos podamos sentir orgullosos acá en México, ni su retorno forzado a nuestras comunidades, sobre todo las fronterizas, sugiere un buen augurio como solución a la inseguridad que acá se padece. El asunto no es sencillo. Es un derecho soberano de Estados Unidos expulsar a los extranjeros que hayan violado sus leyes. Lo que se ha ignorado en México es que también es derecho soberano de nuestro país revisar la nacionalidad de quienes son deportados y negarse a recibir a quien no tenga la nacionalidad mexicana. Ésta es una carta que el gobierno de México no se ha atrevido a usar para negociar con Estados Unidos el que nos proporcionen mayor información sobre los criminales sentenciados que van a deportar. Por ahora, el gobierno de Estados Unidos no proporciona al de México más información que el nombre y el lugar de nacimiento del criminal deportado. Las autoridades de inmigración de Estados Unidos, que ahora se conocen por las iniciales ICE (Immigration and Customs Enforcement) del Departamento de Seguridad Interna, han creado un programa denominado Programa de Inmigrantes Criminales (CAP por sus siglas en inglés) cuyo objetivo es el de asegurar que los extranjeros indocumentados que cumplen sentencias en las cárceles de ese país sean expulsados a sus países de origen. Por cierto, el 73 por ciento de todos los inmigrantes expulsados por este programa son ciudadanos mexicanos, aunque sólo la mitad de los 12 millones de indocumentados que hay en Estados Unidos son de nacionalidad mexicana.

Mi propuesta es que México empiece a revisar con mayor cuidado la nacionalidad de todos los deportados. Lo más probable es que entre un 10 y un 15 por ciento de todos los deportados desde Estados Unidos resulten de nacionalidades diferentes a la mexicana. México no tiene obligación de aceptarlos como deportados. A cambio de no hacerlo, México pediría que le proporcionen información de los delitos por los que fueron sentenciados los que serán deportados a México. Lo que el gobierno de México haría con esta información sería simplemente publicarla en las comunidades a donde serían deportados esos delincuentes. La idea es que las comunidades a donde serán deportados sepan y puedan identificar a quienes fueron sentenciados en Estados Unidos por la comisión de algún delito, aprovechando que ésa es una información pública en Estados Unidos, y compartirla con la comunidad a donde llegarían esos deportados, sin prejuzgar la calidad jurídica de la sentencia. La información publicada en México incluiría el delito que dio lugar a la sentencia y la penalidad impuesta en Estados Unidos.

La ausencia de esta información está dejando a las comunidades mexicanas que reciben a estos deportados en tales condiciones de indefensión frente a la peligrosidad de tales agregados a su población que lo mínimo que puede hacer el gobierno para defender a esas comunidades es publicar la información sobre los antecedentes penales de quien se haya hecho acreedor a ellos. Cabe agregar el dato de que en 2008 la oficina de ICE está previendo deportar a 200 mil inmigrantes criminales de todas las nacionalidades, de los cuales 7 de cada 10 llegarán a comunidades mexicanas.

La idea anterior adquiere mayor relevancia a la luz de la información destacada por Gardenia Mendoza Aguilar, corresponsal del diario La Opinión, publicada en su edición del 3 de abril, respecto de cómo se ha extendido la presencia de las pandillas conocidas como "Mara Salvatrucha" en nuestro país. En esta nota se destaca que: "La presencia de pandillas de origen centroamericano conocidas como maras extendieron en los últimos años su presencia en 23 de los 32 estados del país delinquiendo como narcotraficantes, homicidas, asaltantes, extorsionadores, coyotes y violadores". Según esa nota, el doctor Soberanes, presidente de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, comentó al respecto: "Al parecer es ya un problema de seguridad nacional". Éste, agregado a la lista de "los males que nos vienen del norte y del sur", no debería quedar sin respuesta de parte de los tres niveles de gobierno que acabarán siendo afectados por sus consecuencias.

 

DESDE LA FRONTERA NORTE

Campeón violador

Jorge A. Bustamante

22 Abr. 08
Con datos derivados de mi visita reciente a la frontera sur de México-Guatemala y de una nota periodística de Olga Rodríguez publicada por el diario La Opinión el pasado 13 de abril, cada vez son menos los migrantes centroamericanos que realizan el viaje hacia Estados Unidos por los abusos a sus derechos humanos que se cometen en su contra a su paso por todo el vasto territorio que separa a la frontera sur de la frontera norte. Según datos del Instituto Nacional de Migración, en 2007 fueron detenidos 120 mil centroamericanos indocumentados, equivalente a la mitad del número de detenidos en 2005. Esta reducción se ve confirmada por los datos de las autoridades de migración de Estados Unidos, según las cuales, el número de indocumentados no-mexicanos se redujo en un 60 por ciento desde 2005. En 2007 fueron arrestados unos 68 mil extranjeros a quienes las autoridades migratorias estadounidenses llaman OTM's (Other Than Mexicans), comparados con 165 mil arrestados en 2005 en la misma categoría.

Los abusos en contra de los inmigrantes centroamericanos comienzan en cuanto terminan el cruce del río Suchiate entre Tecún Umán, Guatemala y Tapachula, México. Hasta hace poco, en esta ciudad chiapaneca abordaban un tren, llamado "el tren de la muerte", por el número de centroamericanos que han acabado mutilados y muertos bajo las ruedas de ese tren, desde donde solían ser arrojados en marcha por no pagar el dinero exigido, ya fuera por los guardias del tren o por policías locales o por pandilleros de los grupos "Mara Salvatrucha", según quien apareciera de facto apoderado del tren como para cobrar pasaje como si fueran dueños. Quien no pagaba se arriesgaba a ser arrojado del tren. Estos abusos terminaron, no por acción de la justicia, sino por acción de la madre naturaleza que destruyó buena parte de las vías de ese tren por vía del huracán Stan, y desde entonces los migrantes cruzan a pie o "de aventón" los 360 kilómetros que separan a Tapachula de las ruinosas estaciones ferroviarias situadas en Mayab y luego en Arriaga. Algunos centroamericanos pagan hasta 7 mil dólares por ser trasladados a México por mar, para luego seguir en camiones que van al norte o en otro tren que sale de Arriaga al que los migrantes llaman "la bestia", porque a bordo se cometen toda clase de abusos, principalmente por los guardias del tren y de otros asaltantes, que roban y violan a las mujeres que van al norte.

La periodista Olga Rodríguez relata un caso de éstos en su nota citada. Se trata de la familia de Milagros Rivera a quienes les tomó un mes llegar a Ixtepec, Oaxaca, situada a 136 kilómetros al norte de Arriaga. Venían desde El Salvador. Para su arribo a Ixtepec, ya había sido robada tres veces: por soldados, por asaltantes comunes y por un policía. Cuenta la señora Rivera que en el peor de esos tres incidentes, ella, su novio, su hijo de 20 años y su nuera de 18, fueron abordados por individuos armados, junto a las vías. Los hicieron desnudarse y se llevaron mil 500 dólares que traían.

Peor les fue a 22 salvadoreños que se ahogaron en octubre pasado al naufragar su embarcación frente a las costas de Oaxaca. La nota de Olga Rodríguez cita a un joven guatemalteco de nombre Juan Gabriel Ramos, quien le comentó que aun antes de llegar a Arriaga ya le había tenido que dar dinero a un agente de la policía federal y a otro de migración bajo la amenaza de ser devuelto a Guatemala. Y luego, citando al sacerdote católico Heyman Vásquez quien agregó: "El maltrato al migrante aquí es brutal y nadie hace nada al respecto, porque todo el mundo ve a los migrantes como un botín. Este sacerdote quien dirige un refugio para migrantes en Arriaga, calcula que el 80 por ciento de los centroamericanos que llegan a su refugio en Arriaga han sido robados".

La impunidad con que ocurren estas violaciones es escandalosa. Particularmente a la luz de la Convención de la ONU sobre la protección de los derechos humanos de todos los trabajadores migratorios y sus familiares o Convención de 1990. A partir del año de 2003 en que el Senado de la República ratificó esta Convención, se convirtió en una ley vigente del más alto nivel jerárquico que incluye la normatividad más amplia sobre los derechos humanos de los migrantes. Esa impunidad rampante que victima en México a los inmigrantes centroamericanos hace de nuestro país el principal violador de los derechos humanos en el continente americano, si se considera el número de migrantes muertos, en el contexto de las violaciones a sus derechos humanos a las que el gobierno de México no ha sido capaz de reducir de manera significativa. Ni la sociedad civil mexicana ha sido capaz de llamar a cuentas a los funcionarios gubernamentales que son responsables de hacer cumplir nuestras leyes.

 

Cartas de discordancia

Jorge A. Bustamante

29 Abr. 08
Una decisión reciente del Tribunal Distrital de Justicia Federal del Norte de California reabrió un tema de enorme relevancia para el interés de los migrantes indocumentados en salir de su condición de vulnerabilidad como sujetos de derechos humanos. Esa decisión judicial agrega una dimensión a la necesidad de entender el sistema legislativo y judicial de Estados Unidos, lo cual representa una condición necesaria y suficiente para cualquier tesis de defensa de los trabajadores migratorios mexicanos en Estados Unidos. En esta colaboración trataré de explicar los aspectos principales de las implicaciones que se derivan de esa decisión judicial federal. Sin embargo, advierto que no será suficiente para entender cabalmente el marco global donde se ubica el entendimiento de esta decisión porque ese marco global se refiere a la complejidad de la interacción entre el sistema de inmigración de Estados Unidos con su sistema impositivo.

Entender tal interacción incluye el entendimiento de la cultura política bajo cuya lógica se explica la relación entre los poderes Legislativo y Judicial y la resistencia de Estados Unidos a aceptar el carácter bilateral del fenómeno migratorio. La presión política a la que está sometido todo el gobierno actual de Estados Unidos hace que éste tenga que crear mediáticamente la impresión de que está trabajando activamente en una solución que sea congruente con las posiciones antiinmigratorias que los caracterizan como criminales, distorsionando sustancialmente el objetivo central de los inmigrantes indocumentados que es el de encontrar trabajo en Estados Unidos.

La intención de este texto es ayudar a que se entienda en México el nuevo desarrollo derivado del tema de las cartas de discordancia que emite la Agencia del Seguro Social para identificar a aquellas personas cuyos registros no concuerdan con los números obtenidos de los empleadores.

El antecedente de esta decisión parte del entendimiento de que toda persona con residencia legal en Estados Unidos es un causante que debe tener un número de registro en la Agencia del Seguro Social. Todo empleador en Estados Unidos debe recabar y mantener en sus registros ese número de Seguro Social de todos sus empleados, mismo que debe ser informado a la Agencia del Seguro Social. Esta dependencia tiene la obligación de revisar que haya una concordancia entre el número que cada empleado dio a su empleador con el número que la Agencia del Seguro Social asigna a cada individuo. Cuando esta agencia gubernamental detecta que no hay concordancia entre ambos números, envía una carta al empleador informándole de la discordancia. A esa carta se le conoce en la jerga burocrática de inmigración de Estados Unidos como "No-Match Letters".

En agosto del año pasado el Departamento de Seguridad Interna (DHS, por sus siglas en inglés) expidió una normatividad de carácter administrativo, ordenándole al empleador que recibió un "No-Match Letter" que despida al empleado cuyo número del Seguro Social fue encontrado en discordancia. Al empleado se le dan 30 días para que corrija la discordancia, a cuyo vencimiento el empleador tiene la obligación de despedir al empleado. El problema está en que los registros de la Agencia del Seguro Social están plagados de errores que van desde las múltiples maneras de deletrear un nombre extranjero así como el uso de más de un apellido, al cambio de apellido de mujeres al contraer nupcias. Esa normatividad de carácter administrativo fue objeto de una impugnación judicial de parte de organizaciones de derechos civiles, laborales y del sector privado. La Corte federal les dio la razón a esos demandantes en diciembre del año pasado.

Siguiendo una práctica del sistema judicial de Estados Unidos, ese tribunal no decidió respecto al fondo de la cuestión, sino en cuanto a la forma. Ésta consistió en ordenar al DHS que emitiera una nueva normatividad que respondiera a los criterios expresados por la Corte. El DHS contestó esta orden judicial emitiendo una nueva normatividad en marzo de este año, misma que los demandantes consideraron que no representaba nada nuevo sino que repetía el sentido de la decisión impugnada.

Está pendiente la respuesta del Tribunal federal a la cuestión de fondo alegada por los demandantes de que el DHS no tiene autoridad para sustituir la facultad legislativa del Congreso. Esta respuesta tendrá implicaciones significativas para todos los demandantes. Para los empleadores la gran carga que les impone la nueva normatividad de perder su fuerza laboral o sufrir las penalidades de no hacerlo. Para los trabajadores, enfrentarse a nuevos mecanismos de discriminación que pueden resultar en el abaratamiento de su fuerza de trabajo.

Para México implicará las consecuencias de la unilateralidad de la política migratoria de Estados Unidos.

 

Eliminan diputados cárcel a inmigrantes indocumentados. Avalan la minuta enviada por el Senado, en la que se despenaliza la inmigración indocumentada en México y se eliminan penas de hasta 10 años de cárcel

http://www.eluniversal.com.mx/notas/502960.html

 

La trampa de pobreza

Juan E. Pardinas  Visita su BLOG

4 May. 08
"Tú debes ser rico", me dijo Angélica, una niña de siete años nacida en Estados Unidos e hija de inmigrantes mexicanos. "¿Por qué lo dices?", alcancé a preguntar, mientras la chavita husmeaba en las páginas de mi pasaporte. "Mi papá dice que sólo los mexicanos ricos tienen pasaporte. Los pobres llegan a Estados Unidos sin ningún papel". Mi única respuesta fue un silencio atónito. Angélica jamás había pisado el país donde nacieron sus padres. Sin embargo, la niña ya sabía que había dos Méxicos muy distintos.

En el México donde nacieron los papás de Angélica, hay 44 millones de personas con un ingreso mensual menor a los mil 650 pesos. En ese país hay que trabajar dos semanas para juntar el dinero necesario para comprar un pasaporte. Una hora de trabajo permite costear una llamada por celular. El salario de seis meses alcanza para una computadora. Todos estos datos son irrelevantes. En ese México no hay pasaportes ni celulares ni tecnología. En aquella nación, los pocos pesos se usan para allegarse de las calorías mínimas que se necesitan para sobrevivir. A veces ni para eso alcanza. Si se requiere de un préstamo de dinero hay que pagar tasas de interés cercanas al 80 por ciento anual. Si hay una emergencia hospitalaria se pueden esperar hasta 48 horas en la sala de urgencias antes de recibir atención adecuada. Si los niños van a la escuela, los profesores asisten al salón de clases sólo 110 días de los 200 que dura el ciclo escolar. Un número minúsculo de estos infantes tendrá oportunidad de entrar a la universidad. Sin acceso al crédito, la salud y la educación no hay posibilidad de desarrollo. Ese lugar sin futuro es una trampa de pobreza que tiene bandera e himno nacional. Esa trampa de pobreza se llama México.

Los papás de Angélica huyeron de esta república de las carencias para que su hija tuviera un porvenir mejor. Ya lo lograron. Conocí a Angélica en la biblioteca de su escuela en las afueras de Seattle en el estado de Washington. Ella y sus compañeros de segundo de primaria hicieron una presentación sobre los temas que han aprendido en su clase de economía. Los infantes me explicaron la diferencia entre "ahorrar" e "invertir" y dieron una divertida lección sobre las tasas de interés. Todos los niños del salón tienen la tarea de ahorrar un poco de dinero cada mes, para cumplir deseos de corto, mediano y largo plazo. Para Angélica el objetivo inmediato es comprarse un helado, en unos meses espera adquirir un gato y en unos años tener dinero suficiente para pagar la universidad. En Estados Unidos, los niños inmigrantes tienen garantizado el acceso gratuito a educación hasta el nivel de preparatoria. Para la universidad ellos sufragan sus colegiaturas. Faltan muchos años para que Angélica decida qué carrera le gustaría estudiar, pero ya tiene unos dólares ahorrados en su fondo escolar. Si Angélica hubiera asistido a una primaria en el estado de Guerrero, donde nacieron sus padres, su futuro sería distinto.

Lo más absurdo es que esa trampa de pobreza es una nación muy próspera. México se está pudriendo en dinero. El tamaño de la recaudación fiscal y los ingresos por exportaciones petroleras alcanzarán cifras récord en los próximos meses. Para el 2008, el Congreso calculó que el precio del barril del petróleo sería de 49 dólares, hoy es casi del doble. La historia se repite. Una vez más, México tendrá la misión de administrar la abundancia. Somos un país rico habitado por gente pobre. Un botón de muestra para derramar bilis: bastarían los ingresos de cuatro meses de excedentes petroleros para pagar la construcción de los 100 hospitales que necesita el IMSS (con información de Reforma, 24/IV/2008). Este absurdo es un fermento para la frustración y la ira. Esta masiva tragedia humana es un jugoso capital político. Las condiciones que expulsaron a los papás de Angélica de México siguen vigentes e intactas. La migración a Estados Unidos ha servido como válvula de escape para disminuir las tensiones sociales. ¿Qué sucedería si esa válvula se tapara?

 

DESDE LA FRONTERA NORTE

Carlos y emigrantes

Jorge A. Bustamante

6 May. 08

Hace muchas décadas que empecé a considerar a Carlos Monsiváis como el más brillante de mis contemporáneos. Nacimos con menos de un mes de diferencia, yo en Chihuahua y él en el Distrito Federal, pero nos conocimos en la Secundaria 13 de la Calle Miravalle en la Colonia Portales. Lo primero que me impresionó de Carlos fue que se inscribió en dos carreras en la UNAM: en la Facultad de Economía y en la de Filosofía y Letras. Al poco tiempo de caminar por los pasillos de Ciudad Universitaria, que apenas vivía su segundo año de vida, me llamó la atención ver un nombre conocido en los anuncios de eventos académicos en las paredes de Filosofía. El número de conocidos de mi edad que ya aparecían en los círculos de conferencistas en Ciudad Universitaria en 1955 era igual a cero, por lo que llamó mi atención el ver el nombre de Carlos Monsiváis anunciado para dar una conferencia sobre "literatura policial". Lo que recuerdo de esa conferencia fue el alarde que hizo de la memoria prodigiosa que se le reconocería más tarde. También se me grabaron impresiones de su atávica timidez. Poco más tarde me hice adicto a sus programas de Radio Universidad cuando su sentido del humor y sus comentarios críticos lo hicieron tema ineludible de un creciente auditorio que no rebasaba los 20 años. Ya para entonces habíamos iniciado una amistad que se vio reforzada por una admiración siempre creciente conforme la lectura de sus obras se me fue haciendo más indispensable. Siempre le estaré agradecido por haber sido el primero en invitarme a escribir en México (en el suplemento cultural de la revista Siempre!) sobre quiénes eran y sobre la importancia de conocerlos mejor en México a los entonces llamados chicanos y a los mexicanos residentes en Estados Unidos. Me uno a las legiones que celebramos su cumpleaños.

Cambiando de tema, no puedo dejar pasar el hacer unos comentarios sobre las marchas que se realizaron en varias ciudades de Estados Unidos el pasado 1o. de mayo en protesta por las redadas policiales en contra de las familias de migrantes que residen más o menos permanentemente en los barrios donde se concentran los residentes mexicanos en las principales ciudades del país vecino. Ciertamente a estas marchas no fueron del número de marchistas que caracterizaron a las celebradas hace dos años. Entonces, más de 2 millones de marchistas salieron a protestar por el proyecto Sensenbrenner que apoyaban la mayoría de los legisladores del Partido Republicano en contra de los inmigrantes indocumentados. Ahora salieron a protestar por las redadas policiales. La derrota de los candidatos del Partido Republicano en las pasadas elecciones de noviembre de 2006 fue atribuida a lo que allá se entiende por el "voto latino" o de quienes marcharon bajo la consigna que rezaba: "Hoy marchamos mañana votamos". El hecho es que después de las marchas se han registrado incrementos substanciales en el número de "latinos" que se han registrado para votar y para obtener la ciudadanía estadounidense, no obstante el sesgo mostrado por la administración "republicana" en los sospechosos retrasos burocráticos para tramitar la ciudadanía de aspirantes latinos.

También se les atribuye a las marchas del 2006 haber provocado un efecto de bumerán que se manifestó en un conspicuo crecimiento de la xenofobia antimigratoria y antimexicana reflejada en la práctica de las redadas y la de promover "ordenanzas" emitidas por gobiernos locales en contra de los inmigrantes, no obstante su violación a la "cláusula de exclusividad" que la Constitución federal de Estados Unidos establece a favor del gobierno federal como la única instancia competente para emitir normatividades en materia de inmigración.

La semana pasada los marchistas fueron sólo varios miles en menos ciudades que hace dos años. El hecho es que las marchas, como actos políticos, no son fáciles de medir en sus efectos políticos inmediatos. Lo que sí fue notable, tanto respecto de las marchas de hace dos años como de las de hace unos días, fue la ausencia de expresiones públicas de solidaridad en México, no obstante que las protestas en Estados Unidos estuvieron orientadas a favorecer los derechos de ciudadanos mexicanos. Ciertamente hace mucha falta hacer investigación sobre ese fenómeno de indiferencia en la sociedad civil mexicana respecto de lo que les ocurre a los mexicanos en Estados Unidos. Si bien no es un fenómeno que deba verse en términos absolutos, pues se da con excepciones, es probable que esté asociado a un fenómeno de racismo a la mexicana, desde el cual se ve a los que emigran hacia Estados Unidos como mexicanos de segunda o como aquellos que no tuvieran algo que ver con los sectores urbanos de clases media y alta de la sociedad civil del país.

 

Ana María Aragonés / Castigos selectivos

http://www.jornada.unam.mx/2008/05/12/index.php?section=opinion&article=018a1pol

 

DESDE LA FRONTERA NORTE
Somos corregibles

Jorge A. Bustamante

3 junio 2008. Entre las centenas de notas periodísticas sobre migración y derechos humanos que revisamos mi asistente Alma Kennedy y yo semanalmente, me llamó la atención una publicada por la agencia de noticias Associated Press con fecha 30 de mayo, con referencia a una pareja de residentes de Harlingen, Texas, que fue acusada por varias mujeres en Reynosa, Tamaulipas, de dedicarse al tráfico de niños mexicanos para ser luego vendidos a parejas de estadounidenses que buscan niños para ser incorporados a sus familias por adopción o por otros medios menos legales. Esa pareja de presuntos traficantes está detenida y está siendo procesada, por lo que no revelo sus nombres, aunque sí lo hace la nota citada. En ella se dice que se dedicaba a localizar mujeres con embarazos muy avanzados para ofrecerles llevarlas a Estados Unidos para que sus hijos nacieran en ese país y así facilitar su adopción por parejas estadounidenses. La detención de esa pareja fue consecuencia de que una mujer acudió al Ministerio Público a denunciar el robo de su nieta y en la agencia se encontró con el sujeto, luego acusado por varias mujeres, y ahí lo identificó y acusó de haberse robado a su nieta. La policía intervino y encontró a la niña en la casa del acusado. Éste junto con su esposa y cómplice fueron detenidos, no sólo bajo la acusación de la abuela de la niña robada sino la de otras mujeres, incluyendo una que confesó haberle vendido a dos de sus niños al mismo sujeto acusado del robo de la niña por su abuela. Esta señora dijo que lo hizo para poder sufragar los gastos del tratamiento de otro de sus hijos, enfermo de leucemia.

Destaco esta nota porque revela no sólo una serie de tragedias en las que se ven involucrados niños carentes de protección como sujetos de derechos humanos, sino la existencia de un mercado de niños en Reynosa del que nos enteramos de manera tangencial por la aparición de lo que podría ser sólo la "punta de un iceberg". La nota de referencia puede ubicarse por internet en: www.signonsandiego.com/news/mexico/20080530-0245-mexico-buyingbabies.html Algo tan grave como un "mercado de infantes" en la frontera norte debería ser tomado muy en serio por las autoridades de los tres niveles de gobierno, incluyendo a los varios niveles del DIF. Me temo, sin embargo, que esa nota no pasará de ser mencionada en alguna charla de sobremesa de algún lugar de la frontera norte.

Me imagino que así debió haber empezado el fenómeno de "las muertas de Juárez": un día apareció una nota periodística sobre el hallazgo de un cadáver de una joven, aparentemente trabajadora de una maquiladora. Nadie le hizo mucho caso, hasta que esos macabros hallazgos se multiplicaron por varias centenas. Yo siempre he tenido la hipótesis de que esas muertes se debieron principalmente a la baja estima que tiene la sociedad civil mexicana respecto de las mujeres y que los asesinatos de mujeres pobres son un fenómeno que se da no sólo en Ciudad Juárez sino en toda la República. Algo análogo ocurre con los niños. En este caso, mi hipótesis es semejante. Aquellos valores que existieron en el pasado que nos conminaban a proteger a todas las mujeres y a todos los niños han ido desapareciendo hasta convertirse en mito. Piénsese sólo en el grado en que somos indiferentes al trabajo infantil. Ni siquiera tenemos datos de cuántos niños y niñas menores de 10 años trabajan en el país. Se cree que sólo en el campo trabajan cerca de 100 mil niños menores de 12 años. Sólo anecdóticamente sabemos de muchas niñas que trabajan de sirvientas en muchos hogares de México. La verdad es que no nos importa mucho que lo hagan en condiciones cercanas a la esclavitud. Deberíamos hacer un delito grave el tener trabajando en casa a menores de cualquier sexo. Cierto que ya lo prohíben nuestras leyes y nuestros acuerdos internacionales, pero para el caso que les hacemos.

Me anima a hacer esta autocrítica el sentir la seguridad de que hay grados en lo que estoy criticando. Sé que en esa subvaloración de lo que son los derechos humanos de las mujeres y los niños hay excepciones. Hay mexicanos y mexicanas que están dispuestos a hacer sacrificios por defender esos derechos. Sé que hay gente en México que "se quita la camisa" con tal de ayudar a los más desvalidos. Pero no nos engañemos. Esos casos son la excepción. No la regla. Mi crítica se refiere a la regla. A lo que es la generalidad, que no por ello debemos de detener una insistencia en que debemos cambiar. Seguro que somos corregibles.

 

DESDE LA FRONTERA NORTE
Razones tempranas

Jorge A. Bustamante

Aunque el triunfo de Barack Obama ya no fue sorpresa el martes pasado que se anunció, pues la aritmética de los delegados, más los superdelegados, lo venía perfilando como el seguro ganador, sí fue sorpresa que lo predijera en mi colaboración para este espacio publicada el 5 de febrero -el famoso "súper martes"-, con el subtítulo "Martes de Obama". Para ese entonces ningún analista o comentarista de México había hecho pública tal predicción, misma que ratifiqué en una colaboración subsecuente publicada el 26 de febrero con el subtítulo "Cambio vs. lo mismo" (con todo gusto enviaré por e-mail copias de esas colaboraciones a quien me las solicite a: jbustama@nd.edu). No se trataba en ninguna de esas colaboraciones de "atinarle" al ganador, sino de razonar sobre el contexto político tan propio de Estados Unidos bajo el cual yo hacía tal predicción tan temprana, dedicada a los pocos bien informados que se interesan y siguen el desarrollo de la política de Estados Unidos por sus efectos para México. Las razones que aduje desde el 5 de febrero son las mismas que aduciría ahora para explicar el triunfo de Obama anunciado el pasado martes. Básicamente son dos razones: una es el hartazgo de los estadounidenses respecto del desempeño de George W. Bush como Presidente de su país, al punto en que su nivel de popularidad ha bajado al 30 por ciento, y la otra es la credibilidad ganada por Obama como el precandidato que podría ser el líder del cambio por el que claman quienes le hicieron alcanzar el número de delegados necesario para ser el candidato del Partido Demócrata a la Presidencia de su país. Esa credibilidad se la ganó a pulso, con sorprendentes habilidades de buen comunicador, el hijo de un inmigrante afroamericano de origen keniano que llegó a Estados Unidos a casarse con una cabal "WASP" (White Anglo Saxon Protestant), representante del grupo dominante de la sociedad civil estadounidense, al tiempo en que los matrimonios entre negros y blancas estaban prohibidos en muchos estados de su país -la Suprema Corte de Justicia de Estados Unidos declaró anticonstitucionales las leyes que prohibían los matrimonios interraciales en 1967. Siendo aún un niño, ocurrió en Texas el último linchamiento de uno de su raza, por el hecho de serlo, en 1968.

Si bien aún es prematuro cantar victoria para quienes favorecieron a Obama, pues aún falta que derrote al senador McCain en las próximas elecciones presidenciales de noviembre de este año, tal eventualidad se ve cada día más cercana, pues la economía del país vecino sigue de mal en peor. Ya hace semanas que ese tema substituyó a la guerra en Iraq en el primer lugar de los temas por los que los estadounidenses votarían en contra del candidato del Partido Republicano quien, para su mayor desgracia, declaró hace poco que esa guerra podría durar 100 años. Ni tardo ni perezoso, al día siguiente de la declaración de su triunfo, Obama hizo del logo principal de su campaña el mensaje de que el triunfo de McCain significaría una extensión del gobierno de Bush por otros cuatro años. En confirmación de su logo, la noticia del pasado viernes (en la primera plana del New York Times) fue que el virtual candidato del Partido Republicano declaró su apoyo a la ley, propuesta por Bush, de autorizar el espionaje telefónico sin necesidad de una orden judicial previa, en manifiesta continuidad de la práctica seguida por Bush, Cheney y sus colaboradores más cercanos de extender los privilegios del Poder Ejecutivo. Sin embargo, la peor noticia para la campaña de McCain fue que, este año, la tasa del desempleo tuvo el peor ascenso anual en 20 años, para quedar en el 5.5 por ciento, precisamente cuando todas las encuestas coinciden en que será la economía lo que determinará el voto en noviembre. Esta noticia sobre el aumento del desempleo no fue mala sólo para McCain, sino para todos los inmigrantes, pues el mayor desempleo está ocurriendo en el sector de la construcción, donde la crisis habitacional ha hecho bajar la construcción de casas en todo Estados Unidos. Éste es el sector donde se encontraban hasta ahora los mejores trabajos para los inmigrantes con y sin papeles. Esto y el alza de los precios de la gasolina contribuirán sin duda a hacer más difícil la situación para los seis millones de migrantes indocumentados mexicanos que se encuentran en Estados Unidos. Los economistas más destacados están pronosticando que la actual crisis, que cada vez un mayor número la califica de recesión, durará la mayor parte del 2009. Esto, y el hecho de que la mayor parte de los nuestros que pudieron votar en Estados Unidos lo hicieron en favor de la senadora Clinton, no da para mucho optimismo respecto del futuro cercano de los mexicanos en el país vecino -ni del de quienes acá esperan seguir recibiendo sus remesas.

 

DESDE LA FRONTERA NORTE
Otra vez 'attrition'

Jorge A. Bustamante

 

El jueves pasado me dirigía a Tijuana para asistir a la comida semanal con un grupo de amigos cuando me encontré con una "cola" de varios kilómetros que avanzaba lentamente hacia la frontera con México. A unos 200 metros de la garita mexicana encontré la razón. La policía de San Diego estaba practicando un retén de autos en cada carril. Fue muy claro que seguían un criterio selectivo que los hacía tardarse un poco más con los autos manejados por gente más morena. Me llamó la atención que algunos fueran esposados luego de ser forzados a dejar estacionados sus autos al lado de la autopista, mientras que los manejados por güeros no eran detenidos y eran conminados a avanzar con un gesto de mano. Esta práctica de lo que en el país vecino llaman "police profiling" no era nada nuevo para mí después de vivir tantos años en la frontera, aunque es más común ver esta práctica en los retenes de inspección migratoria de sur a norte. Es decir, al entrar a Estados Unidos desde México. En cambio, el "retén" al que me refiero era de norte a sur, a unos cuantos metros de las garitas mexicanas, ya de salida de Estados Unidos. Le pregunté a un policía de la garita mexicana si sabía por qué estaban deteniendo a los autos de salida de Estados Unidos y me dijo: "es una 'operación' de la 'migra' llamada 'Streamline' que tiene por objeto detener a los indocumentados". Extrañado por la lógica de tal operación policial de detener a quienes ya están a punto de salir por sí solos de su territorio, llamé a un amigo del consulado de México en San Diego para preguntar detalles de esa operación "Streamline". Pidiéndome que no lo identificara me dijo: "Tú ya escribiste sobre eso", y agregó: "esa operación es parte de esa estrategia de 'attrition' que propuso originalmente como política migratoria el precandidato Mike Huckabee del Partido Republicano, y que fuera criticada en un editorial del New York Times que tú citaste" (véase un texto editorial para este espacio publicado bajo el subtítulo "Latinos prefieren a Hillary", el 22 de enero del 2008 -enviaré una copia a quien me lo solicite a jbustama@nd.edu). Attrition es una palabra de uso militar, que no tiene traducción al español, que se usó mucho al final de la guerra de Vietnam cuando se le llegó a llamar "war of attrition" por los estrategas estadounidenses y que quiere decir "ahogar al enemigo" privándolo gradualmente de sus elementos vitales, como lo que se hace al sitiar militarmente una plaza. Aparentemente, tal operación "Streamline" responde a la lógica de esa estrategia militar cuyo objetivo, también seguido por las redadas policiales en los barrios de migrantes, es expulsar al mayor número posible de indocumentados, pero poco a poco. Con el mismo objetivo que en el pasado se ha buscado con las deportaciones masivas sólo que, bajo una estrategia de "attrition", se hace muy gradualmente y con base en la ley, para evitar los costos políticos y presupuestales de una deportación masiva. El objetivo de arrestar al indocumentado aunque ya vaya de salida es el de criminalizarlo mediante la imposición de su registro como expulsado que implica la prohibición de regresar a Estados Unidos de por vida, igual que si hubiera cometido el peor de los delitos.


La lógica de esa estrategia de attrition como una política secreta de inmigración -que ya fue denunciada por el artículo citado del New York Times- es la de heredar a la siguiente administración una práctica que no tiene definición institucional que habría requerido de aprobación legislativa previa, como una extensión de facto de los poderes del Ejecutivo en sentido contrario del principio de balance de poderes que establece la Constitución de Estados Unidos. Algo así como una idea salida de las oficinas del vicepresidente Cheney.


En la cultura política de Estados Unidos es de extrañar que no se haya convertido en un "issue" (tema de debate) el incremento espectacular que han tenido los casos migratorios que ahora encabezan la lista de delitos federales, superando a los de narcotráfico. Sólo en el último año han aumentado en un 64 por ciento el número de casos criminales por ingreso ilegal a Estados Unidos. Cuando se compara el número de casos de inmigración que han llegado a los tribunales de apelación de ese país, el incremento ha sido de un 600 por ciento entre 2001 y 2005. Una posible explicación de estos números está en las palabras de Angélica Salas de la Coalición de Los Ángeles para los Derechos de los Migrantes, citada por el diario La Opinión en su primera plana del día 18 de julio en donde aparece diciendo: "lo que están haciendo es buscar la manera de criminalizar a cualquiera que atrapen entrando o saliendo... Se están poniendo más estrictos e imponiéndole cargos a la gente, lo cual significa que no podrán regresar jamás legalmente al país ni sacar papeles".

 

Liberan plagiados tras queja de Seúl

Aunque el Procurador de Tamaulipas dijo que un operativo libró a las víctimas, la Policía Ministerial señaló que éstas fueron dejadas en un hotel

Reynosa,  México (23 de julio de 2008).- Menos de 12 horas bastaron para que un grupo de surcoreanos secuestrados en esta Ciudad fuera liberado después de que el Presidente de su País, Li Myung-bak pidiera que se hicieran los esfuerzos posibles para su rápida liberación.

Ayer por la mañana, autoridades de la Embajada de Corea del Sur en México informaron que cinco de sus ciudadanos, entre ellos una mujer, fue secuestrado el 14 de julio.

Por la tarde, el Procurador estatal, José Herrera Bustamante, dio a conocer que, en un operativo conjunto de la Policía Ministerial de Tamaulipas y Fuerzas Federales, los plagiados fueron liberados.

Sin embargo, posteriormente, el Comandante de la Policía Ministerial en Reynosa, Noé Hinojosa Villarreal, precisó que los surcoreanos fueron abandonados en el hotel Plaza y encontrados cerca de las 16:00 horas.

"Alguien fue y los dejó ahí (en el hotel), y dieron aviso al servicio de emergencia", dijo.

Los plagiados fueron identificados como Lee Sang Hoon, de 31 años; Park Bum Joon, de 40; Lee Youncs Seok, de 42; Bang Shian Hee, de 34, y Yoy Bong Nam, la mujer, de 42.

Todos presentaron golpes en el tórax, rostro y ojos. Además, estaban hambrientos y asustados, de acuerdo con las autoridades locales.

El ministro de Asuntos Políticos de la Embajada Coreana en México, Kim Byong Seop, responsable de negociar con los plagiarios, informó que intervinieron luego de que dos de los detenidos lograran hacer contacto con sus familias, las cuales pidieron apoyo.

Los secuestradores habrían pedido 30 mil dólares por las cinco víctimas. La negociación se realizaba a través de un teléfono celular de esta Ciudad, al que se podían comunicar los funcionarios de la Embajada.

Autoridades locales consideran que los surcoreanos fueron víctimas de los polleros, quienes los retuvieron para garantizar el pago por haberlos cruzado por todo México y, posteriormente, introducirlos a Estados Unidos.

Anoche, las víctimas fueron trasladadas a la PGR en Tamaulipas para presentar su denuncia.

 

Negra como su sombra
http://www.eluniversal.com.mx/wcarton8789.html

 

DESDE LA FRONTERA NORTE

Se ve negro, aquí y allá

Jorge A. Bustamante

23 Sep. 08
Nada bueno augura la ausencia del tema migratorio de las campañas electorales en Estados Unidos, salvo las declaraciones del senador Obama en su entrevista televisada recientemente con María Elena Salinas para el programa Al Punto de Univisión, donde reiteró su oposición a las redadas, que por ahora constituyen el principal problema para nuestros paisanos en Estados Unidos. Nada oscurece más el futuro próximo para nuestros paisanos en Estados Unidos que la decisión de una corte federal de apelaciones en Arizona que falló el pasado 17 de septiembre, a favor de una ley que penaliza a los patrones que contraten a indocumentados y los obliga a verificar la elegibilidad para obtener empleo de todos sus trabajadores. Esta ley había sido impugnada por la ACLU (American Civil Liberties Union), que es la ONG más antigua y prestigiada de Estados Unidos en la defensa de los derechos humanos de los migrantes, además de organizaciones de "latinos" y de empresarios que alegaban la inconstitucionalidad de esa ley por infringir la prohibición expresa que hace la Constitución de Estados Unidos para que autoridades estatales o locales emitan disposiciones relacionadas con la inmigración, que es materia reservada para el gobierno federal. Esta decisión del tribunal federal de apelaciones del noveno circuito representa uno de los golpes más fuertes a los más de 12 millones de inmigrantes indocumentados mexicanos y de otras nacionalidades que viven en Estados Unidos, pues abre la puerta a las más de 200 ordenanzas antiinmigrantes con diversas normatividades, emitidas por gobiernos municipales o de los condados o estatales, algunas profundamente antiinmigrantes, como las del estado de Georgia que establece impuestos a las remesas. Es hora de que los abogados mexicanos, dentro y fuera del gobierno, reaccionaran frente una decisión judicial que viola la propia Constitución de Estados Unidos, en perjuicio de los nuestros. Aun frente a la derrota que sufrieron ante el tribunal federal de Arizona, no deberíamos los mexicanos dejar de reconocer el esfuerzo que hicieron los abogados de la ACLU y de otras organizaciones de latinos y de empresarios por impugnar las leyes que prohíben dar trabajo a los indocumentados. Ese esfuerzo prueba por omisión la falta de imaginación y de iniciativa del gobierno de México al dejar solas a esas organizaciones en su impugnación a una ley cuyos principales afectados son varios millones de ciudadanos mexicanos. Una acción de amicus curiae de parte de México habría sido suficiente para dejar saber a ese tribunal de nuestra condena a la impunidad que implica una decisión que viola lo establecido por la "cláusula de exclusión" que prohíbe a las autoridades no-federales decidir sobre cuestiones migratorias, que es precisamente lo que hizo la ley impugnada. Yo sí creo que hay una relación entre la incapacidad del gobierno de México para generar costos políticos internacionales para Estados Unidos por las constantes violaciones a los derechos humanos de nuestros migrantes y el descaro imperial de un tribunal del más alto nivel de ese país, para emitir un fallo que contradice su propia Constitución.

Esa decisión de los tres jueces que integran el tribunal federal del noveno circuito representa un triunfo de la estrategia diseñada desde la Casa Blanca por Karl Rove y Dick Cheney de llenar los más altos tribunales de la judicatura estadounidense con jueces de probada trayectoria ideológica afín al Partido Republicano. Basta leer la plataforma del Partido Republicano aprobada al final de su Convención Nacional en Minneapolis para apreciar la congruencia ideológica entre sus postulados y los razonamientos esgrimidos por los jueces de ese tribunal federal en Arizona. Las semanas que faltan para las elecciones del 4 de noviembre serán seguramente aprovechadas por los políticos del Partido Republicano para agudizar y poner en práctica las ordenanzas y propuestas antiinmigratorias que tenían detenidas porque no se imaginaban que iban a contar con la luz verde que les ha emitido esa decisión del tribunal federal de Arizona. Éste es un tiempo que debería aprovechar el gobierno de México para enviar una señal de carácter político hacia Estados Unidos de que los mexicanos no toleraremos la impunidad que proyecta esa decisión judicial.

Esto es particularmente importante frente al incremento de las redadas policiales de ICE (Immigration and Customs Enforcement) que representan la principal fuente de violaciones a los derechos humanos de los inmigrantes y la principal fuente de terror bajo el cual viven sin saber en qué momento los pueden arrestar porque el color de su piel los denuncie como sospechosos de ser indocumentados, suficiente en la práctica para ser arrestados y deportados.


Opinión de

El cristalazo - Rafael Cardona

El encontronazo de Huntington

http://www.cronica.com.mx/notaOpinion.php?id_nota=406195

 

DESDE LA FRONTERA NORTE

Los migrantes en la ONU

Jorge A. Bustamante

 

10 junio 09. Escribo desde Ginebra a donde vine a participar en la Asamblea General del Consejo de Derechos Humanos de la ONU (en adelante, el Consejo) en mi calidad de relator especial para los derechos humanos de los migrantes. Me tocó presentar mi informe anual de actividades al que se puede acceder en la página web del Consejo. El marco de las discusiones fue dado por la coincidencia de la reunión del Consejo, con la 98 reunión de la Conferencia Internacional del Trabajo organizada por la OIT (Organización Internacional del Trabajo). El tema central de las discusiones fue el de los varios efectos de la crisis económica mundial sobre los mercados del trabajo y sobre los derechos humanos de los trabajadores incluyendo a los y las migrantes. Hubo un consenso de que la crisis económica ha provocado un crecimiento general en el mundo de la vulnerabilidad de los y las migrantes como sujetos de derechos humanos y un crecimiento en su discriminación. Varios exponentes de la OIT ofrecieron datos sobre un crecimiento mundial del desempleo en el mundo, proporcionalmente más grave en Estados Unidos que el ocurrido a partir de la llamada "crisis del 29" que, como se sabe, se prolongó por más de cinco años.

 

Se habló del círculo vicioso en los principales países de destino de las migraciones laborales que se inicia con la caída en el empleo y que es seguida por reacciones ideológicas que hacen de los inmigrantes los "chivos expiatorios" de la crisis, a su vez seguidas por crecimientos en la xenofobia en la sociedad civil que luego da lugar a la expedición de medidas antiinmigrantes, a la criminalización de los inmigrantes, a los cierres en las fronteras a la inmigración y a un crecimiento en la impunidad de los violadores de los derechos humanos de los y las migrantes.

 

El prestigiado investigador de la OIT Patrick Taran ofreció datos estadísticos en apoyo de cada uno de los elementos del círculo vicioso antes mencionado, agregando algunos más propios de la crisis actual, como el de la resistencia de los inmigrantes a regresar a sus países de origen a pesar del crecimiento del desempleo en los países de destino. En el caso de los patrones de retorno de los migrantes mexicanos residentes en Estados Unidos, yo sugerí estar atento a los cambios asociados a los tiempos de entrada y salida de la crisis para no confundir con patrones permanentes lo que está asociado a cambios en los patrones de circularidad de las migraciones. En el caso de México, las investigaciones continuas realizadas por El Colegio de la Frontera Norte (El Colef) sobre los flujos migratorios de ida y vuelta muestran que los retornos de migrantes mexicanos se han dado desde hace muchas décadas, pero de manera variada, dependiendo de los cambios en la demanda de la fuerza de trabajo de los migrantes desde Estados Unidos y de las condiciones de empleo en México que usualmente han variado de mal a peor. Los datos de las investigaciones de El Colef sobre los retornos señalan que están ocurriendo en un número menor al que se esperaba, dados los incrementos del desempleo en Estados Unidos (actualmente está en un 9.4 por ciento, equivalente al más alto nivel en los últimos 25 años). Esos datos también señalan que el retorno es mayor entre las mujeres migrantes y que las familias de migrantes permanentes han logrado quedarse en Estados Unidos a base de trabajar por menos, de aguantar mayores abusos de sus patrones, de su habilidad para desarrollar redes de apoyo y de la generosidad y solidaridad de la gente que se los ofrece.

 

El informe sobre mi visita a México como relator especial de la ONU para los derechos humanos de los migrantes ya se puede consultar en la página web del Consejo. Ofrezco enviar una copia a quien me la pida a: jbustama@nd.edu

 

Agradeceré y responderé a preguntas y comentarios. Se incluyen en ese informe datos sobre patrones de violaciones a los derechos humanos de los migrantes, de las mujeres migrantes, de los niños y niñas, sobre todo en relación al trabajo infantil que está prohibido tanto por las leyes nacionales como por los tratados firmados y ratificados por México pero que se practica con impunidad en contra de los derechos de más de 300 mil niños y niñas, incluyendo a muchos inmigrantes originarios de Centroamérica.

 

RUTA 66
Embutido

Diego Beas

Reforma, 24 junio 09. La reforma al sistema de inmigración fue una de las promesas de campaña de Obama candidato. A cinco meses del comienzo del Gobierno ¿dónde se encuentra ubicado el tema en la agenda legislativa? ¿tendrá lugar este año? ¿qué cambios se podrían esperar?

La realidad comienza a alcanzar a Obama. Esta semana, por primera vez en su presidencia, las encuestas muestran un descenso en el índice de aprobación del nuevo inquilino de la Casa Blanca. ¿Significativo? No, pero suficiente para dejar claro que la luna de miel ha terminado y que estamos, en realidad, ante los primeros síntomas de que Obama ha comenzado a gobernar.

Pasamos de la novedad, los nombramientos, los grandes discursos que cambiaron el tono y sentaron el marco, a la no siempre placentera realidad de tener que formular propuestas, comenzar negociaciones, ceder posiciones y exigir a cambio. El conocido chiste en Washington es que la política se parece a la elaboración de una salchicha. Todos prefieren ignorar cómo y de qué se fabrica.

El desgaste es obvio e inevitable.

Uno de los temas que se encuentra en proceso de confección -y que a ciencia cierta sólo los participantes más cercanos saben hacia dónde se dirige- es el de la reforma al sistema de inmigración.

Obama lo prometió en campaña: reforma exhaustiva de un sistema disfuncional que desde hace al menos dos décadas dejó de cumplir su propósito.

El tema, sobra decirlo, es complejo y está políticamente cargado. Aunque el Presidente tiene competencias y su empeño será crucial en el esfuerzo, al final de cuentas, como ya quedó claro con Bush, el que tiene la última palabra es el Congreso.

Y hasta ahora, los líderes en el Capitolio han mostrado, en el mejor de los casos, poco interés por el asunto; en el peor, renuencia abierta a abordar el tema. Y nada indica que esto pueda cambiar de manera significativa en el futuro cercano.

Lo único que por el momento podría alterar el estado de este consenso es si el Presidente se apropia del tema y decide presentarlo como una de sus máximas prioridades. "Estoy comprometido a aprobar durante mi presidencia una reforma exhaustiva del sistema de inmigración", decía Obama el viernes ante líderes hispanos.

¿Máxima prioridad? Por ahora claramente no. En "obamaspeak", decir que planea aprobar la reforma durante su presidencia equivale a afirmar que, aunque es consciente de su importancia, el tema no está entre sus prioridades legislativas inmediatas.

E.J. Dionne, columnista del Washington Post, lo explica bien cuando dice que la reforma al sistema de inmigración es un tema que saca de quicio a los políticos. "Divide en dos a ambos partidos y trastoca las coaliciones ideológicas dentro de éstos". El electorado también se encuentra dividido: una tercera parte está claramente a favor de establecer condiciones para otorgar la ciudadanía a los sin papeles; otra tercera parte está claramente en contra; y la tercera parte restante se ubica a medio camino: "reconoce que el statu quo no es sostenible al tiempo que culpa al Gobierno de no detener la entrada de nuevos inmigrantes".

A esta dificultad, la política, la de siempre, añado tres aspectos recientes que dificultarán la aprobación de una reforma y que son fundamentales para entender el alcance y la complejidad real del tema en la era Obama.

1) Los caciques regionales. Aunque el fenómeno no es estrictamente nuevo, en los últimos años se ha acentuado. Con la dispersión de la inmigración a lo largo y ancho de la geografía estadounidense han surgido focos regionales de resistencia que han incorporado nuevas problemáticas y dificultades. La reforma ya no sólo se discute entre la cúpula del Congreso; los habitantes de Colorado, Arizona, Carolina del Norte y hasta de Connecticut, exigen una voz en el debate. Por medio de sus representantes en el Congreso, se han erigido como uno de los obstáculos a la reforma más claros e ideologizados.

2) El nexo con el sistema de salud. La semana pasada arrancó en el Congreso el debate sobre la reforma sanitaria. La prioridad máxima de Obama; el enésimo intento de corregir las graves deficiencias del sistema de salud. Indirectamente, los inmigrantes sin papeles serán parte de la discusión: ¿cómo garantizar la cobertura sanitaria universal en un país con más de 12 millones de indocumentados? El tema plantea una trampa: si se quedan fuera del acuerdo, harán menos competitiva a la mano de obra nacional -porque la encarecería de facto, exigiendo contribuciones a la seguridad social-; incluirlos elevaría significativamente la complejidad de la negociación.

3) El tercero, más que una diferencia, es un matiz. La reforma que imaginaba Bush es muy distinta a la que imagina Obama. Para el primero, la prioridad estaba en regularizar la situación de los millones de indocumentados; para el segundo el énfasis está en la mano de obra calificada, en el número de visados H-1B -para actividades especializadas- que permite expedir la ley y en convertir a Estados Unidos nuevamente en la economía más innovadora y competitiva del planeta.

La reforma tendrá lugar. Aunque no sucederá este año. Será un trabajo arduo y desgastante que exige la plena atención del Gobierno. Por el momento no la tiene. Cuando la tenga, la que se apruebe será la reforma de Obama, y no la de Bush. Aunque ambas se plantearon como exhaustivas en su momento, los grupos beneficiados no serán los mismos. Que nadie se llame a engaño.


AGENDA CIUDADANA

Estados Unidos, Rusia... y ¡México!

Lorenzo Meyer

Ya se pronostica una guerra México-Estados Unidos, pero no hay que preocuparse, faltan 80 años

Troika
 
Hay muchas maneras de abordar la siempre conflictiva relación Rusia-Estados Unidos y la siempre complicada México-Estados Unidos, pero ¿dónde hay lugar para una relación significativa entre los tres, más allá de ese momento del siglo XIX cuando un México aún sin pérdidas territoriales tuvo frontera al norte no sólo con Estados Unidos sino también con Rusia (Sonoma mexicana estaba cerca del fuerte Ross ruso) o de ciertos eventos secundarios y algunas fantasías en el teatro mexicano de la Guerra Fría del siglo XX? No, la relación a que hace referencia el título es indirecta, corresponde al futuro y está centrada en la política del poder y en la demografía. Para llegar ahí hay que empezar por la tensión actual entre Rusia y Estados Unidos.

La visión norteamericana del poder ruso

A propósito de la visita reciente del presidente norteamericano Barack Obama a Rusia y de la posterior y muy provocativa del vicepresidente de ese país, Joseph Biden, a dos vecinos con los que Moscú tiene problemas -Ucrania y Georgia-, George Friedman, de la firma de inteligencia Stratfor, de Austin, Texas, señala que la política de Estados Unidos hacia la ex Unión Soviética consiste en negarle el derecho a tener una esfera de influencia propia (Geopolitical Intelligence Report, del 27 de julio, 2009, "The Russian Economy and Russian Power").

La decisión de Washington de apoyar a Georgia, país al que hace un año Rusia le dio un severo golpe militar, y a Ucrania ha ofendido a Moscú y le ha confirmado que Estados Unidos amenaza su seguridad (The New York Times, 1o. de agosto). Esta interferencia con la política rusa hacia sus vecinos se basa en las consideraciones que el vicepresidente Biden esbozó en una entrevista reciente (Wall Street Journal, 26 de julio) en la que afirmó que Rusia es ya una potencia débil, pues "su base demográfica se está contrayendo, su economía está atrofiada y su sector bancario difícilmente sobrevivirá a los siguientes quince años".

Según Friedman, Estados Unidos supone que Rusia, bajo el liderazgo de Putin, ya optó por un futuro que equivale a un retorno al pasado en lo económico y lo político: busca sostener una economía sin mucho dinamismo pero adecuada para sobrellevar un gobierno autoritario y un Ejército fuerte, como fue el modelo bajo Stalin o los zares. Para entorpecer y retardar este proyecto, dice Friedman, los Estados Unidos de Obama parecen dispuestos a seguir la misma política diseñada por Ronald Reagan y que tan buen resultado le dio: presionar políticamente a Moscú y mantener fuera de balance su esfuerzo por consolidar una esfera de influencia alrededor de sus fronteras.

¿Y México?

Hasta aquí todo gira en torno a la vieja rivalidad ruso-americana pero ¿dónde entra México? Pues en la demografía. Según Friedman, uno de los grandes talones de Aquiles de Rusia es su población: ese país tiene una geografía inmensa -17 millones de kilómetros cuadrados- pero una población de apenas 143 millones y que ya no va a crecer mucho más. En contraste, Estados Unidos tiene una superficie de 9.3 millones de kilómetros cuadrados y casi 300 millones de habitantes pero que puede también fallar en su ritmo de crecimiento. Y en esta coyuntura, México cobra importancia como fuente de energía demográfica para su vecino del norte.

En un libro que acaba de publicar (The Next 100 Years. A Forecast for the 21st Century [Nueva York: Doubleday, 2009]), Friedman, en su papel de futurólogo, sostiene, entre otras muchas cosas, que a partir de los años 2030 los imperativos económicos y demográficos obligarán a varios Estados a dar todo tipo de facilidades a la migración, y aunque la gran potencia se abrirá a todo el mundo, su proveedor principal de trabajadores será México. El factor mexicano -ese que ya el profesor Samuel P. Huntington definió en su libro Who Are We? (Nueva York: Free, 2004) como la gran amenaza para la identidad norteamericana- ayudará a la economía norteamericana a contar con la mano de obra necesaria para superar sus crisis de la primera mitad del siglo actual. Es en ese sentido que México -sus trabajadores- impedirá que Estados Unidos siga el camino de Rusia y de otras sociedades europeas: enfrentar el futuro con una población estancada, envejecida y donde la población económicamente activa será cada vez menor en términos relativos y absolutos.

Así, según este analista, eso que desde hace buen tiempo la economía norteamericana procesa muy bien pero que Estados Unidos rechaza en términos jurídicos y políticos -la mano de obra indocumentada pero barata de mexicanos y de otros países del Tercer Mundo- para los 2030 no será combatida sino alentada por una legislación muy generosa con los migrantes. Y esos recién llegados tienen y seguirán teniendo una tasa de reproducción mayor que el promedio norteamericano. Esta escuela de pensamiento sostiene que esos millones de inmigrantes serán clave para que a Estados Unidos no le pase lo que a Rusia y mantenga su centralidad económica y política. Para Friedman, la gran ventaja geopolítica norteamericana es que su masa continental le ha permitido dominar las dos grandes rutas del comercio -la del Atlántico y la del Pacífico- y que en las guerras por venir podrá proteger desde el espacio. Es la combinación de economía, tecnología, geografía y demografía -"uno de los conjuntos de mano de obra más dinámicos de las economías industriales avanzadas"-, lo que hace a Friedman sostener que el siglo XXI será un siglo norteamericano más.

El costo

Pero todo tiene un costo. Estados Unidos pagará un precio por la aceptación de la migración mexicana masiva. Según su pronóstico, la población de origen mexicano en Estados Unidos no se dispersará sino que se mantendrá concentrada en donde hoy lo está: en esas áreas que en el pasado fueron mexicanas. "Para el 2060, tras treinta años de alentar la migración... áreas que [en el 2000] eran 50% mexicanas se transformaran en casi totalmente mexicanas y áreas que entonces eran 25% duplicarán el porcentaje" (p. 226). La frontera política seguirá siendo la actual pero la frontera cultural se habrá desplazado hacia el norte. En esta visión hay ecos de los temores expresados ya hace un lustro por el profesor Huntington.

El gran choque

Alrededor del 2080, el uso intensivo de energía solar y la robótica estarán tan avanzados en Estados Unidos que su economía ya no requerirá de tanta mano de obra como en el pasado y se experimentará algo que no podrá ocurrir en otras economías avanzadas: habrá trabajadores ya no deseados y eso perjudicará sobre todo a los que llegaron de fuera a partir de los años 2030, es decir, a los de origen mexicano. En contraste con la situación actual, dentro de 70 años, la economía mexicana estará en condiciones relativamente buenas pues gracias, entre otras cosas, a su proximidad con Estados Unidos será una potencia económica -ya habrá incluso digerido el dinero del narcotráfico en actividades legales- pero sus diferencias políticas con Estados Unidos no habrán desaparecido.

Para analizar las relaciones México-Estados Unidos de hoy y del futuro, Friedman parte de un supuesto: que "las tensiones USA-México son permanentes" (p. 238); que su oposición de intereses datan de la guerra de 1848 y que para el 2080, sin que ninguno de los países se lo haya propuesto, surgirá un conflicto de fondo "de manera orgánica de la realidad geopolítica" (p. 239). Y esta realidad implicará que en los 2080 habrá un movimiento dentro de Estados Unidos para forzar el regreso a México de millones de trabajadores que ya no serán necesarios. Sin embargo, en la franja formada por los estados fronterizos de ese país, surgirá un movimiento contrario que verá en esa expulsión un intento de la cultura dominante del norte por destruir a la minoría cultural en el sur.

Friedman aborda la complejidad de este hipotético conflicto en parte interno y en parte internacional para pronosticar una nueva guerra México-Estados Unidos, guerra que ganará el segundo pero a costa de crear una gran inestabilidad en su propia franja fronteriza. Y, aquí, el autor deja ya de pronosticar: simplemente dice no tener elementos para ello y deja al conflicto como un "impasse gigante".

Conclusión

Las ciencias sociales son notorias por su deficiencia predictiva, pero lo interesante de los pronósticos de Friedman es el papel vital que asigna a la migración mexicana para preservar el papel dominante de Estados Unidos a mediano plazo. En cuanto a la posible futura guerra México-Estados Unidos, lo aconsejable es no preocuparse pues antes hay montañas de otros problemas que resolver.

 

 
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