LUIS DONALDO COLOSIO MURRIETA
Las balas del odio, del rencor y de la cobardía …
Sumario. I. Antecedentes. 1. Relatos de testigos y analistas. a). Domiro Reyes García. b). Gisela Arriaga Tapia. c). Eduardo Valle. D). Juan Antonio Ruibal Corella; e). Miguel Angel Granados Chapa. II. Planteamiento del problema. III. Solución oficial del problema. IV. Opinión pública del problema. Fuentes.
I. Antecedentes. El año de 1994 fue uno de los más importantes para la historia contemporánea de México. Fue un año electoral y nueve candidatos se aprestaban para contender por la Presidencia de la República. El Partido Revolucionario Institucional que había gobernado más de seis décadas - contaba, desde noviembre pasado, con su candidato, el Lic. Donaldo Colosio Murrieta. Pero en la madrugada del mismo 1° de enero, mientras la nación terminaba de celebrar el arribo del nuevo año, en San Cristóbal, Chiapas, se inició el levantamiento armado del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, poniéndose al inicio de la vigencia del Tratado de Libre Comercio con América del Norte, declarándole la guerra al gobierno federal y manifestándose por el Socialismo.
Ese inusitado suceso en el sureste del país, llamó la atención nacional y mundial. De inmediato tuvo repercusiones macro económicas en la Bolsa de Valores. En la política, la campaña presidencial del PRI se retrasó y empañó. El 10 de enero, el Presidente Carlos Salinas de Gortari designó, sin remuneración, para entablar un diálogo con los alzados, al Lic. Manuel Camacho, contendiente perdedor por la candidatura, lo que lo ponía en aptitud para ante un eventual relevo en dicha candidatura.
La campaña se inició en tan difíciles circunstancias y el diálogo se celebraba con la participación del Arzobispo de aquel Estado. La campaña no levantaba el vuelo de otras campañas anteriores y hasta se habló de una "campaña contra la campaña", al grado tal que el Presidente Salinas declaró: "no se hagan bolas, el candidato es Colosio".
El 6 de marzo, al celebrarse el aniversario del PRI, el candidato Colosio pronunció un discurso en el que, para muchos analistas, tomó distancia del régimen y del Presidente Salinas. : " Veo un México con hambre y sed de justicia. Un México agraviado por la arrogancia de las oficinas gubernamenteles, ..."
Así transcurrió la campaña durante marzo. El día 23, en una etapa más que, antes de Semana Santa, comprendía Sinaloa, Baja California Sur, Baja California y su natal Sonora, la comitiva llegó a Tijuana y por la tarde se le preparó un mitin en una cañada urbana conocida como Lomas taurinas. El mitin se celebró con aparente normalidad, pero al finalizar, en punto de las 7:12 hrs./DF, ocurrió lo que tantas veces hemos visto en televisión - : de la derecha de la pantalla sale una mano empuñando un arma de fuego apuntando a la cabeza del candidato y disparando por encima de su oreja. Hubo otro disparo en el abdomen. La cámara se mueve durante los siguientes segundos y sólo vuelve a centrarse fijándose en el suelo, donde se tiene atrapado a un joven que se dice ser Mario Aburto, ejecutor material, a quien - con una herida en el lado izquierdo de su frente, se le conduce violentamente a un vehículo, ...
1. Relatos de testigos y analistas:
a). El General Domiro García Reyes (DOMIRO. Compilación y entrevistas. Joaquín López Dóriga y Jorge Fernández Menéndez, Rayuela Editores, México, 1º edición, 1996), escribió:
“... En La Paz nos fuimos al acto de apoyo, fuimos al Partido, fuimos a una reunión con los medios de comunicación y después fuimos a una radiodifusora. El jefe iba muy contento, inclusive ese día me dijo: “oiga general, ¿tenemos tiempo para ira a comer a un restaurante?”. Yo le dije: “no señor, no tenemos tiempo, ya llevamos 40 minutos retrasados”. “¿Entonces vamos a comer en el avión?”. “Pues sí, señor”. Me dijo: “Qué jodidos estamos! Ni siquiera tiempo para ir a comer tenemos”.
Se había quedado Ramiro Pineda y se había quedado José Luis Rodríguez. En el avión con el candidato únicamente viajaba el mayor Castillo y su servidor, pero esa vez, como eran los dos últimos eventos y estuvieron relacionados con los medios de comunicación, ambos se tuvieron que quedar. Cuando ya nos íbamos a la Paz, y le comenté “Señor, se quedó Ramiro y se quedó José Luis, ¿no tiene inconveniente, nos los llevamos?”. “Sí, que se vengan”, contestó. Se subieron y una vez que emprendimos el vuelo dijo: “Bueno, ¿qué nos invitan de comer?”. Lo más grato que he ido en mi vida fue cuando dijo: “Ah, general, qué buena comida! ¡Qué bien vamos a comer aquí en el avión!”. En ese ambiente que se formó en el avión a veces era muy tenso, pero ese día el candidato fue platicando con sus colaboradores, con nosotros, con Castillo y conmigo -, en ese ambiente de camaradería llegamos a Tijuana, y le comenté al candidato que hacía frío, que se pusiera su chamarra y ahí al llegar al aeropuerto se nos volvió un verdadero caos, porque había como 1,500 personas desbordadas, contentas, felices, puro hombre de 1.80, 1.90, queriendo saludar al jefe Colosio, tuvimos que caminar cerca de 50 ó 60 metros entre ese tumulto, hasta que finalmente pudimos subir al señor candidato a la Blazer y nos fuimos a la ciudad de Tijuana, al trágico lugar de Lomas Taurinas.
Llegamos al lugar del evento, un sitio indescriptible ¡caray! Era un cañón sin salidas con una única entrada y con una única salida que era la misma entrada. Caminamos como cerca de 300 metros desde el sitio en que nos bajamos, pasamos por un puente endeble y subimos, comenzamos a subir hasta llegar al sitio donde supuestamente, dijeron, era el mejor sitio para que se ubicara el licenciado Colosio; que él quedaba en el cerro y la gente quedaba abajo.
Tan pronto como llegamos a ese sitio, después de un gran batallar entre la gente, inmediatamente le pregunté al coronel Del Pozo por qué había aceptado que se pusiera el templete ahí, o que si había alguna salida de emergencia a retaguardia para poder sacar al candidato por ahí. Él me contestó que no, que no había salida a retaguardia, y que él nunca estuvo de acuerdo en el sitio donde se ubicó el templete, pero que los responsables de logística, de coordinar el evento, no quisieron cambiar de lugar el templete.
Esa situación anómala a mí nunca, absolutamente nunca me la comentó Del Pozo, por eso cuando yo llegué le dije: “Oye Del Pozo, pareces de primer año. ¡Cómo permites que el templete se ponga aquí! ¿Por qué no lo pusimos en la parte de abajo?. Ahí podemos sacar la camioneta y salir rápidamente”,y me dijo: “pues no mi general, pues es que no pude, aquí los de logística me dijeron que aquí y no lo quisieron cambiar”. Entonces le pregunté: “¿Quién?”. A un lado del coronel Del Pozo, estaba Murat y en el templete estaba Mario Luis y entonces y le eché brava a Mario Luis Fuentes y le digo: “Oiga Licenciado, cómo es posible que acepte que el templete esté aquí”. Mario Luis era una persona que siempre me hacía caso, que siempre me ponía mucha atención, en ese momento me mandó, pues yo pienso que al carajo. Él siguió en lo suyo, como que estaba ausente, como que estaba pendiente de otras cosas, en fin, ni me peló. Entonces Murat, que estaba a mi derecha, me dice: “Ya, ya, ya mi general, coño tú en lugar de que nos felicites siempre nos regañas, pero no, no le digas nada a Del Pozo, entre Mario Luis y yo le convencimos de que aquí pusiera el templete”. Les dije: “Muchachos carajo es una tontería, es una tontería con todo lo que tenemos que caminar para llegar hasta donde está la camioneta”. Teníamos que bajar en un terreno descendente, con un terreno falso y con problemas, pero ya no podíamos hacer nada. Total que terminó el evento. Ahí Colosio había encendido a la gente con un discurso y con su presencia, así que cuando comenzamos a bajar, pues otra vez a sufrir. Todos querían saludarlo, todos querían tocarlo. La estrategia de campaña del candidato era que todo mundo se le acercara, que no detuviéramos a nadie. Comenzamos a descender. De repente, como a 10 metros del templete, un hombre grande, chamarra negra, con gorra negra, de cara cuadrada, moreno, de bigote, yo lo vi de perfil, en forma diagonal, y atrás de mí se acercó por mi lado derecho, me dio un empujón y me sacó de mi posición quizá por unos instantes solamente, pero esos instantes fueron suficientes para que en ese momento se realizara la agresión que le costó la vida al licenciado Colosio.
Cuando me sacó la posición en la que iba, traté de volverme a meter, ¡su mano seguía empujándome! Yo perdí el equilibrio, me volvió a empujar! Era en un terreno resbaladizo y yo sigo sin poder recuperarme ¡una fuerza me detenía del lado izquierdo a la altura del hombro o del pecho! Y en una fracción de segundo se escuchó la detonación. Yo busqué y alcancé a ver la pistola que había disparado.
Inmediatamente sentí que el corazón se me venía abajo y traté de meterme para aventarme sobre el agresor, pero únicamente vi la pistola, una pistola revólver (pavonada), calibre 38 como de policía y traté de aventarme sobre el agresor, pero en lo que yo luché para tratar de acercarme a él, ya se encontraba ahí el personal del resto del equipo de seguridad, estaba el mayor Cantú con la pistola en la mano.
Entonces lo que hice fue buscar, qué había pasado con mi jefe, porque lo había perdido de vista; él se encontraba tirado boca abajo sangrando. El disparo había sido en la cabeza. Quedó con los ojos semiabiertos, rápidamente lo volteamos y entre el teniente Zimbrón, el teniente Merín, el teniente Salinas, otra persona que no conozco y yo, lo llevamos rápidamente a la camioneta.
¿Por qué a la camioneta? Porque era la que se encontraba más cerca de la mano. La ambulancia estaba, no sé, como a 50 metros un poquito llena de gente y de vehículos, porque la gente corrió. Mucha gente ni cuenta se dio, era costumbre que al término de los eventos, en lugar de que el animador siguiera diciendo cosas que muchas veces rayaban en la tontería de albar demasiado al jefe, cosa que a él le disgustaba, poníamos música por instrucciones de él. Por eso mucha gente ni oyó el disparo, los que íbamos cerca sí lo oímos.
La ambulancia estaba por allá bloqueada por vehículos. Entonces fuimos hacia la camioneta que se encontraba ahí, rápidamente lo metimos pero no cabía. Así avanzamos con él como unos 50 ó 100 metros, después se nos emparejó la ambulancia y rápidamente pasamos el cuerpo del licenciado y lo llevamos al hospital de Salubridad que era el que se había previsto para una emergencia.
Durante el recorrido el doctor Castorena y el Doctor Alvaro García Taxilaga le fueron dando respiración de boca a boca y trataron de entubarlo, en fin, fueron maniobras y aplicándole lo que ellos saben que debe hacerse en casos de emergencia.
Así llegamos al hospital. Ahí lo llevamos a la sala de cirugía o de emergencia, no sé y de ahí pasó a una sala de operaciones. Todo, todo esto que les cuento, entre el disparo y el tiempo que tardamos en llegar al hospital, no debe ser superior a diez minutos.
La señora Diana Laura estaba llegando a la ciudad de Tijuana, porque esa noche había una cena con matrimonios de Tijuana, así que se le alcanzó a avisar y se fue para el hospital. Nosotros dejamos al jefe Colosio ahí, después tuve la intención de quitarme la vida.
Yo sabía que el jefe no se iba a recuperar, ya había visto la gravedad de la herida y aunque no he visto muchas heridas, sí podía determinar desde luego que ésta era de las que uno no se salva. El disparo le había penetrado un poquitito arriba de la oreja derecha, con dirección ascendente, le había salido del lado izquierdo casi en la esquina, casi en la esquina del cráneo, tenía masa encéfalica de fuera.
Una vez en el hospital, alguien andaba haciendo operativos para que lo lleváramos a San Diego, que lo lleváramos a Los Angeles, de que ya había un helicóptero, de que ya había una ambulancia, pero los médicos del hospital valientemente determinaron que no era conveniente moverlo por el estado de gravedad, que todo lo que se le pudiera hacer se le iba hacer ahí en el hospital, había médicos muy capaces.
En un breve tiempo se conjuntaron una serie de médicos que procedieron a aplicarle al licenciado Colosio sus conocimientos, lo llenaron de sondas por todas partes, estuvieron trabajando sobre su cabeza, lo raparon. Hasta ahí, en el hospital, me percaté de la herida que tenía en el vientre, hasta ahí, hasta ese lugar yo me percaté de ello; porque en el lugar de los hechos escuché solamente un disparo.
La herida que tenía el Licenciado Colosio en el abdomen era más bien una herida superficial con entrada y salida, no precisamente a flor de piel, pero no, no había penetrado en ninguna parte vital. Más bien creo que era entre el cuero y la grasa del abdomen. No puedo precisar su trayectoria, pero tengo la idea de que entraba por el lado derecho y salía por el costado izquierdo, digamos que ese disparo fue a la altura del ombligo; lo que se dice es otra cosa, pero no puedo garantizar que realmente sea como lo estoy diciendo. Yo tengo la sensación que así era, que la entrada estaba por el lado derecho y la salida estaba por el lado izquierdo, y seguro de que era una herida meramente superficial.
Pensé quitarme la vida, pero llegué a la conclusión de que haciéndolo no remediaba nada, que quizá complicaría la situación de mi familia y lo más sagrado para mí es mi familia, mi esposa, mis hijos, mis padres, mis hermanos. No tenía por qué vulnerarlos con la duda de que yo pudiera tener que ver con los hechos que no pude defender, que no pude solventar. De manera que preferí soportar la vergüenza de vivir con esta situación.
Una vez que vi que comenzaron la operación, me salí y hablé por teléfono a la ciudad de México con el general Cardona para informarle de esta situación. Con gran vergüenza, con gran dolor, con gran pena le dije que no había podido cumplir con la misión y que el licenciado Colosio se encontraba muy delicado y que estaba siendo ya intervenido. Debe haber sido, hora de Tijuana, como las 6 de la tarde; ya lo estaban interviniendo. 7
Él a su vez, me dio instrucciones para que hablara con el señor presidente Salinas. Al señor Presidente por teléfono le di la triste noticia, la avergonzante noticia de lo que había sucedió y no le mentí en cuanto a la situación que estaba pasando, así que me dijo: “Adelante Domiro, ¡adelante!, no se arredre en estos momentos, usted es un hombre muy fuerte que sabe dominar las situaciones, así que estése al pendiente y me informa”.
Regresé a la sala de operaciones y estuve con el doctor Castorena, con el doctor Taxilaga. Previamente tuvimos que poner orden en la sala, porque la prensa nos había invadido por todos lados y estábamos llenos de curiosos. En principio no habíamos querido intervenir, pero después tuvimos que hacerlo, tuvimos que sacar a toda la gente y controlar a la prensa que por primera vez se sintió agredida porque las sacamos de la sala donde ya había hecho tumulto y era un griterío y un desorden.
Así que yo estuve en la sala de operaciones. Ahí los médicos me estuvieron informando permanentemente, oí que comentaron: “Está orinando, es una buena señal”. Por mi celular le llamé al general Cardona para hacérselo saber; hasta que llegó el momento en que los médicos dijeron que ya no era posible hacer nada, porque el señor candidato ya no tenía presión.
Esto debe hacer sido alrededor de las 8 de la noche o algo así, la verdad no lo sé; 8 de la noche de Tijuana; así que por tercera ocasión me volví a comunicar con el general Cardona, quien a la vez me dijo que llamara al señor Presidente. Hablé con el señor presidente, le dije: “Señor, lamentablemente no hubo nada que hacer, el candidato ha fallecido”. Él me dijo que si ya lo sabía la señora Diana Laura. Le dije que todavía no le decíamos nada, porque acababa de ocurrir. Le pregunté también si dábamos la noticia a los medios de comunicación y me dijo que esperáramos un momento, pero le pasé al licenciado Liébano Sáenz, que se encontraba conmigo en ese momento.
Bueno, yo no sé qué habrá hablado con el señor Presidente. Cuando se le dio la noticia a la señora Diana Laura, se encontraba con ella la señora conductora de televisión, Talina Fernández, y fue ella quien dio la noticia a la televisión. Minutos después el licenciado Liébano la dio a todos los medios de comunicación que se encontraban ahí presentes. Cuando en México el licenciado Jacobo Zabludovsky se enteró de esto, le pidió a la señora Talina que si le podía pasar a la señora Colosio; quería hablar con la señora Diana Laura Colosio para preguntarle cómo se sentía.
El doctor Castorena fue quien hizo el favor de hablar con la señora para decirle la desgracia que había ocurrido. La señora tuvo un acceso de desesperación, de llanto, de ira, de impotencia, de rabia, qué sé yo, y en un principio pidió que no se hiciera la autopsia para que no se maltratara más el cuerpo del licenciado Colosio; Pero pues yo creo que la convencieron, desde el punto de vista legal era pertinente hacerlo para poder seguir por oficio las investigaciones correspondientes y llegar a las últimas consecuencias.
Ya que esto era necesario, la señora Colosio lo aceptó y de la sala de operaciones se pasó el cuerpo a otra sala donde el obispo de Tijuana, le dio la extremaunción y estuvo acompañando el cuerpo un momento. En ese lugar estuvo la señora Diana Laura rezando y llorando y preguntándose ¿por qué?…”
b). Gisela Arriaga (LA MUERTE DEL CORDERO, Imparcolor, Hermosillo, 1995), escribió:
"... Las últimas palabras. Sus dos últimas giras fueron a Sinaloa y Baja California. El 22 de marzo por la mañana estuvo en el Puerto de Mazatlán, en donde dijo que en México se tiene la alternancia que los votantes le han querido dar a sus propias regiones, pero advirtió: "Lo que no admitimos, es que la alternancia sea producto de las negociaciones, sino del voto razonado".
"Por eso", agregó, "nosotros somos los primeros en demandar firmeza y aplicación de la ley. Somos los primeros en ir a una nueva reforma electoral que nos dé a los mexicanos un marco en donde todos y cada uno concurramos a las elecciones de agosto, con la confianza que serán elecciones verdaderamente ejemplares".
Ese mismo día, pero en la Ciudad de Culiacán, dio un mensaje en relación a la declaración de Manuel Camacho Solís en la Ciudad de México. Estaba feliz, no podía ocultarlo, el mensaje del Comisionado para la Paz en Chiapas, le devolvía la tranquilidad y la seguridad perdida desde el Lunes 10 de Enero. Convocó a todos los mexicanos afines a su propuesta de Gobierno a sumarse a su campaña, en particular "a quienes tienen fuertes convicciones de cambio democrático y que desean promover nuevos consensos para transformar el país... Qué las nuevas organizaciones, que el ciudadano que ahora busca contribuir al que hacer de una nueva política constructiva y tolerante sepan que en mí encontrarán el más firme apoyo ahora y en los años de trabajo que tendremos por delante para engrandecer a México", agregó.
Al día siguiente, el miércoles 23 de marzo, voló rumbo a Baja California. Por la mañana estuvo en La Paz, se reunió con la estructura territorial y sectorial de su partido en aquella entidad. "Creo en la política", dijo "como el espacio privilegiado para dirimir nuestras diferencias, para llegar a acuerdos, para llegar a consensos; es la nueva política, la nueva política que nosotros practicamos".
Recordó de nueva la reforma electoral que en ese momento se llevaba a cabo en la Cámara de Diputados, "estamos dando pruebas de que nuestro partido no pone freno al perfeccionamiento de nuestra vida democrática". Sin siquiera imaginar lo que estaría por ocurrir horas más tarde, pronunció la siguiente frase en su discurso: "En esta campaña, no les queda la menor duda, todos y cada uno de nosotros caminamos con pasos seguros hacia en encuentro con nuestro destino". De ahí voló hacia la Ciudad de Tijuana para tener precisamente ese encuentro, el encuentro con su propio destino.
Lomas Taurinas. A las cuatro de la tarde llegó a la Ciudad de Tijuana. Fue un recibimiento tumultuoso y desordenado, muy diferente a lo acostumbrado. De inmediato se trasladó al que sería su primer acto, un mitin en "Lomas Taurinas", una de las colonias más pobres de aquella Ciudad Fronteriza.
La comitiva era numerosa. La Blazer donde viajaba se enfiló hacia el este, pegada a la línea divisoria con Estados Unidos. Llegó a "Lomas Taurinas", ubicada en la Mesa de Otay, prefirió caminar en lugar de utilizar su camioneta. Bajó las cañadas rumbo a una hondonada, y entre empujones pasó por un puente de madera que atravesaba un río de aguas negras; el puente amenazaba con quebrarse. Minutos después llegó a un esquina en donde lo esperaba un pick-up que le sirvió de improvisado templete.
En su breve discurso pronunció por un gobierno que invirtiera más en salud, que promoviera más construcción de viviendas, "un gobierno que invierta más en los servicios públicos como agua potable, drenaje, banquetas", dijo.
"Vamos, amigas y amigos, por la Presidencia de México; el poder ciudadano a la Presidencia de la República. La iniciativa popular a la Presidencia de la República, para que gane Tijuana, para que gane México, para que ganemos todos", fueron sus últimas palabras.
Al terminar su discurso se bajó del pick-up y empezó a caminar rumbo a su camioneta. Apenas podía avanzar. La gente se arremolinaba a su alrededor para saludarlo o entregarlo algún documento, era particularmente difícil abrirse paso. Hasta sus inseparables cronistas de campaña desistieron de estar cerca del candidato. La popular canción "La Culebra" se escuchaba muy alto, demasiado alto. Él trataba infructuosamente de salir de ahí, mientras continuaba saludando y recibiendo peticiones. De pronto se escuchó un tronido sordo. Un hombre joven se había logrado acercar hasta él y le había disparado en la cabeza. Todo fue confusión. Unas dos mil personas corrían al joven que había disparado a su candidato. Colosio había recibido dos disparos a quemarropa, uno que le atravesó el cráneo, el otro fue en el abdomen. Se desplomó, cayó al suelo y su cabeza quedó en el charco de su propia sangre. Eran las 17:05 horas, tiempo de Tijuana, las 19:05 horas, tiempo de la Ciudad de México.
Con grandes dificultades lograron subir el cuerpo inerte del candidato a la Blazer. Más adelante lo pasaron a una ambulancia de la Cruz Roja. Llegó al Hospital General de Tijuana a las 17:17 horas. Ahí fue la locura. Todos querían saber cómo se encontraba, pero nadie daba información. En la puerta del nosocomio se apostaron cientos de personas, militantes priístas y simpatizantes de su partido, rezaban, pedían justicia y prendían veladoras.
Fueron momentos de dolor y de angustia para todo México. La noticia había sido difundida por todos los medios de comunicación y la gente esperaba desde sus casas o desde sus oficinas el desenlace de la tragedia.
En los círculos del poder el atentado había causado conmoción, se empezaban a generar todo tipo de especulaciones. En el terreno económico se temía una inminente fuga de capitales y una consecuente devaluación del peso. En genera, el panorama se había obscurecido. Nadie daba crédito a lo sucedido, ¿en qué país vivimos?, era la pregunta generalizada. El rostro de la violencia había aparecido de nuevo y tomaba como víctima al hombre que paradójicamente se había pronunciado en favor de la paz y la concordia.
En el pasillo contiguo a la sala principal del hospital, corrió el rumor de que había muerto. En la televisión y en la radio se escuchaba lo mismo.
Liévano Sáenz, responsable de información de la campaña, pidió silencio para dar un mensaje:
"Con profunda pena... Me permito informarles que a pesar de los esfuerzos que se realizaron, el Señor Licenciado Luis Donaldo Colosio, Candidato del PRI a la Presidencia de la República, ha fallecido". El reloj del hospital marcaba las 20:47 horas, 22:47 en la Capital de la República.
Terminó aquí el sueño de un hombre que buscó ser Presidente de México.
Fuerzas obscuras acabaron con su vida, terminaron con su sueño, pero no con la esperanza, esa quedó sembrada en todos aquellos que escucharon su mensaje y perdurará por generaciones, mientras exista el deseo de un mundo más justo.
c). El exlider del movimiento del 68, exdiputado federal y periodista Eduardo Valle ( EL SEGUNDO DISPARO, Editorial Planeta, México,1996), escribió:
"... 23 de marzo. ¿Mario Aburto disparó o es un muchacho que cree que disparó?
¿Un revólver taurus; dos revólveres y una semiautomática pequeña?
¿Dos o tres disparos?
¿Dos o tres Mario Aburto?
¿Le retiraron personal del Estado Mayor Presidencial a Domiro García Reyes antes de llegar a Tijuana?
¿Se giraron órdenes para que la Policía Federal de Caminos nos apoyara los actos en Tijuana?
Preguntas; cientos de preguntas. Muy pocas respuestas. Pero desde el principio, en la Averiguación Previa 739/94, se sabía, sin duda alguna, que en Lomas Taurinas habían actuados dos tiradores, al menos. La fe ministerial del cadáver - firmada por el Agente del Ministerio Público Romero Magaña, por Dante Cardona Ceniceros y María del Socorro López - así lo afirma. Desde el principio: dos tiradores. Desde el principio: mentiras y ocultamientos.
Un hombre (no necesariamente Mario Aburto, por la posición de la mano que dispara el revólver, la cual indica una altura del sujeto mayor a la de Mario Aburto Martínez) dispara contra la cabeza de Luis Donaldo. Colosio se derrumba. Y, en el lado izquierdo, aparece otra herida de bala hecha a corta distancia. Aun si Mario Aburto tiene tiempo para hacer el segundo disparo, se presenta el problema de la distancia entre el revólver y el cuerpo, el cual, según la teoría del giro, ha dado una media vuelta. El segundo disparo es casi a bocajarro: la quemadura lo demuestra y no deja lugar a dudas. Dos tiradores. Lo sabían desde el principio de la "investigación federal". Lo supieron Miguel Montes, Olga Islas, ¿Diego Valades?, Humberto Benítez Treviño. Y Carlos Salinas de Gortari.
¿Por qué tal empeño en engañar sistemáticamente? Desde el principio, se pudo explicar: "Cuando Jorge Romero (hoy encarcelado en Baja California) se dio cuenta de que Mario Aburto había disparado contra Luis Donaldo Colosio, sacó su pistola y ahí se le fue un tiro contra el candidato". Pero decir esto era colocar en el centro de la investigación a Domiro García Reyes, a Fernando de la Sota y a todos los jefes de la "seguridad" de Luis Donaldo Colosio. Y preguntar: ¿quién los había lleva ahí? La Presidencia de la República había entregado la "seguridad del candidato" a una pandilla de ineptos, incompetentes, no calificados policías y militares. Muchos de ellos conocidos por sus relaciones con las organizaciones criminales involucradas con el narcotráfico. Como el propio De la Sota y Jorge Vergara Verdejo, de la Policía Federal de Caminos. ¿Por qué?
¿Por qué estos incompetentes habían permitido que dos sujetos armados cubrieran a Colosio; por el lado izquierdo y por el lado derecho? ¿Por qué Domiro García Reyes, con todo y lo incompetente e inepto, había permitido que lo separaran del cuerpo de Colosio, cuando viéndose rebasado su primera obligación, ineludible, automática, era pegarse literalmente al cuerpo del candidato, cuando su primera, obligada y automática reacción era agarrarse fuertemente con la mano izquierda cerrando el puño - del hombro derecho de Colosio, dejando libre su mano derecha, en prevención de cualquier suceso, como lo sabe el más barato y estúpido de los guardaespaldas? Así se puede dirigir el cuerpo de la persona resguardada con la propia mano derecho liberada. Se ve mal, sí. Es un movimiento rudo, sí. Pero todas las formaciones de seguridad han sido rebasadas y solo queda un hombre cuidando al candidato. Se actúa y luego se ofrecen mil, diez mil disculpas. Además, si Colosio confía en Domiro, desde el mismo momento del grave incidente (en que las formaciones son inoperantes), el general va a hablar con el candidato y lo va a poner en alerta para que coopere. Ya después se ajustarán los equipos (con varios inmediatos despidos). Y se le ofrecerán al candidato mil, diez mil disculpas. El general García habrá cumplido con su trabajo. Pero nadie cumple con su trabajo. Colosio va a ser rodeado por personas que no son del primer equipo de seguridad del candidato. ¡ Y nadie actúa!.
En Lomas Taurinas, en realidad tenemos un mitin de policías. Y guardaespaldas. Los del grupo Tucán; los del Vallas, la plaza (Policía Judicial Federal), los Grupos Especiales de la PJF; Seguridad Nacional; el Estado Mayor Presidencial. Cerca, el Grupo Táctico de la Policía Municipal.
Concedamos por un momento: Mario Aburto actuó solo. El segundo disparo es "un accidente". Y luego todo se enredó porque cubrieron el "accidente" para evitar las preguntas que anoto arriba. Si eso ocurrió, las responsabilidades de Domiro García Reyes, Fernando de la Sota y los Jefes del Grupo Tucán son enormes: aceptaron un trabajo para el cual no estaban calificados. Tenían responsabilidades oficiales que cumplir y no lo hicieron. Si un candidato presidencial de cualquier partido político (protegido por un cuerpo oficial de seguridad) es herido o asesinado, hay responsabilidad jurídica para quienes diseñaron los métodos específicos de seguridad y la encabezaron. Y si, además, se actuó para cubrir un accidente de diversas formas - incluyendo la aparición de un proyectil de bala -, entonces las implicaciones jurídicas son muy superiores a sólo ser "inepto", impreparado, incompetente. Hay serios delitos que perseguir. Y ello no lo ignoran el Procurador Lozano y Pablo Chapa Bezanilla. Habría que actuar conforme a Derecho.
A los priístas les asesinaron a un candidato; a Carlos Salinas de Gortari le mataron a su mejor amigo. Y al entonces Presidente, además lo engañaron.
Desde el momento del reconocimiento forense del cuerpo de Luis Donaldo Colosio era claro y contundente: dos tiradores, al menos. El segundo disparo no fue hecho por Mario Aburto Martínez, hay imposibilidad física, material. ¡Pobre Salinas! Siempre engañado desde que le ocultaron la causa real del segundo disparo. Desde el 23 de Marzo de 1994 hasta el último día de su mandato (más de nueve meses), el entonces Presidente Salinas vivió engañado en relación con el asesinato de su candidato (como priísta) y de su amigo (como ser humano). Lo engañaron los dos Subprocuradores, la comisión de juristas (con excepción de Raúl Carrancá y Rivas), Juan Velázquez (abogado de la Familia Colosio Riojas). Todos aquellos que tuvieron acceso al expediente, en forma casi unánime, engañaron al Presidente Salinas. ¿De veras? ¿Lo engañaron o, mucho más probablemente, nos mintió a todos? El Presidente Salinas engañando a la nación en relación con el homicidio de su candidato y amigo: ¿por qué?
¿Para qué hicieron candidato a Luis Donaldo Colosio? Para continuar con el proyecto de "modernización" del país, profundizar la "reforma política" y modificar la constitución política y permitir la reelección del Presidente de la República. Carlos Salinas regresaría de Ginebra - luego de presidir la naciente Organización Mundial de Comercio; todo un genio estadista mundial - a Los Pinos. Colosio era el más salinista de los salinistas. El instrumento de un proyecto transexenal, la cabeza del proyecto: Carlos Salinas, Presidente de la OMC.
¿Por qué lo mataron? Porque cuando tuvo fuerza propia, cuando pudo hablar como colosista, como candidato del PRI y no solo de Salinas, dejó claro que respetaría la constitución. Y no habría reelección presidencial.
¿Quién? Carlos Salinas y la Familia Feliz (La Banda de los Pinos). Emilio Gamboa, Manlio Fabio Beltrones, Raúl Salinas, José Cordova, Justo Ceja; los principales.
¿Cómo? Rodeándolo de "ineptos" e "incompetentes". Penetrando su seguridad y corrompiendo a sus guardianes - antes o después del crimen. Neutralizando a algún elemento leal en la retaguardia. Luego, todo fue fácil; rodearlo en Lomas Taurinas: un disparo en la cabeza por la derecha. Y un segundo disparo al cuerpo por la izquierda. Y cubrir los hechos; engañar a la nación con el silencio o mentiras de los "guardianes" de Colosio, comprometidos, sobornados o aterrorizados.
Un tirador solitario que hace dos disparos con un revólver taurus. La teoría del giro. Todo resuelto: luego Manuel Camacho como candidato sustituto, la presidencia de la organización Mundial de Comercio. Y la reelección como Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos.
¿Dónde se atoró el proyecto transexenal salinista? Primero: con la cabeza del El Universal a unos días del crimen: "Complot". Luego: Diana Laura no aceptó bendecir a Manuel Camacho. Luego: la designación de Zedillo (no comprometido con la reforma constitucional en principio; menos si Salinas no era nombrado Presidente de la OMC). Proceso y El Financiero comenzaron a publicar, casi de inmediato, las preguntas que aún no tienen cabal respuesta. Luego; todo lo demás, hasta que se cayó la posibilidad de la Presidencia de la OMC.
¿Se puede probar que Salinas encabezó el crimen político cuya víctima fue Luis Donaldo Colosio? Si la Procuraduría General de la República abre una línea de investigación en este sentido, sin perjuicios ni consignas, nada más actuando con buena fe; sí, se puede probar.
¿Por qué no se abre esa "línea de investigación"? La respuesta la tiene Ernesto Zedillo.
Por lo visto, nada más hay una alternativa: el Presidente Salinas fue engañado en relación con el homicidio de su amigo Colosio, por todos aquellos que conocieron de la fe ministerial. O el Presidente Salinas intentó engañarnos a todos. Intentó mentirle a la nación entera. De aquí puede partir la acción del actual ejecutivo federal para conocer la verdad plena sobre un acto infame y cobarde que lastimó seriamente la vida entera de la República.
¿Y los narcopolíticos mencionados en mi renuncia a la PGR con fecha primero de mayo? ¡Por favor! ¿Todavía no está claro? Los principales narcopolíticos mexicanos estaban en la Banda de Los Pinos; incorporando a la Familia Feliz a Mario Ruiz Massieu desde su nombramiento como responsable de la lucha contra el narcotráfico". Y desde antes: desde los tiempos de Jorge Carpizo como Procurador General de la República, ya habían hecho méritos para afiliarse con todos los derechos a la Banda de los Pinos.
Hay base jurídica para abrir una línea de investigación que involucre a Carlos Salinas, Por supuesto que sí, si a un Presidente de la República se le puede acusar, en el ejercicio de sus funciones, solo por delitos graves, a un expresidente no lo protege la constitución con impunidad absoluta. Si se logra que un Juez Federal dictamine que el expresidente cometió delitos (graves o no) durante el ejercicio de su mandato, ese expresidente debe ser juzgado. Y si el Juez lo encuentra culpable debe ser sancionado conforme a la ley. Es así de sencillo.
Si se actúa conforme al ordenamiento constitucional y las leyes federales y se investiga esa posibilidad concreta (Carlos Salinas tiene responsabilidades jurídicas directas o indirectas en los hechos del 23 de marzo en Lomas Taurinas); si más allá del agradecimiento personal gana el espíritu de justicia (no la necesidad política) y el mecanismo de la ley (no la consigna revanchista), un juez podría dictar orden de aprehensión contra Carlos Salinas por homicidio en grado de autoría intelectual. O, si bien le va, por alguna otra responsabilidad judicial relacionada con los hechos del 23 de marzo en Lomas Taurinas. Se habría actuado conforme a derecho y para satisfacer la necesidad de justicia.
Estado de derecho; imperio de la ley, reforma a la justicia. Frente a todas estas importantes esenciales palabras hay un hecho claro y contundente: la investigación sobre el 23 de marzo avanza y retrocede, se confunde y a veces, aclara. Seamos precisos, mientras no se encuentra la verdad histórica, plena, real, sobre los hechos del 23 de marzo en Lomas Taurinas, Tijuana, los mexicanos todos (la excepción: Ernesto Zedillo Ponce de León), permaneceremos en la indefensión jurídica. Nada ni un milímetro, habremos avanzado. Continuará el imperio de la impunidad de las decisiones cupulares, del presencialismos a la antigüita. No habrá justicia, no habrá ley. No habrá estado de derecho.
La niebla que oscurece la verdad histórica, en relación con Lomas Taurinas es el mayor ejemplo de la incapacidad del actual sistema político para fundar un auténtico estado de derecho. Esa es la importancia de esclarecer el crimen cometido contra Luis Donaldo Colosio. Esa es la responsabilidad de Ernesto Zedillo, aclarar el crimen es desvanecer esa espesa niebla de la impunidad, es resolver (o comenzar a resolver) la gran pregunta del México Moderno. ¿Podremos vivir o no en un Estado de Derecho?."
d). Juan Antonio Ruibal Corella, en Luis Donaldo Colosio. Perfil biográfico, escribió:
El magnicidio. El candidato llegó a las 4 de la tarde de ese fatídico 23 de marzo al aeropuerto de Tijuana, con casi una hora de retraso. Había en el recinto un desorden monumental, sin protección de ninguna especie, como en ninguna otra ciudad visitada durante la campaña.
Mucho se ha escrito sobre los acontecimientos de esa tarde siniestra. Yo deseo presentar al lector, un testimonio diferente de la primera mano, las impresiones directas de la Srita. Teresa Ríos Rico, fiel secretario particular de Colosio y quien le acompañó invariablemente en todas las etapas de la campaña:
“Juan Antonio Ruibal Corella: Platíqueme de su llegada a Tijuana.
Teresa Ríos Rico: Cuando llegamos a Lomas Taurinas, tuvimos que esperar en el aeropuerto que llegara el Licenciado Colosio, porque el vuelo de La Paz a Tijuana lo hicimos nosotros con los periodistas; después llegó el Licenciado Colosio, lo esperamos creo que como una hora, no recuerdo exactamente.
J.A.R.C.: ¿Llegó de la Paz en avión de línea?
T.R.R.: No, era un avión privado. Llegaron dos aviones, en uno estaba Federico (Arreola), el Doctor (Castorena) y en otro iba el Licenciado Colosio, iba el mayor Castillo, Ramiro y creo que Juan José Rodríguez; cuando ellos llegaron, se organizó el convoy y nos vamos rapidísimo a Lomas Taurinas; para ésto, los de Tijuana comentaron que vieron muchísima gente, por supuesto siempre había gente, siempre había valla y alguna protección como en cualquier aeropuerto, pero la gente estaba allí encima, yo vi el video después, se bajó del avión y de inmediato había una muchedumbre. Luego fuimos a Lomas Taurinas, era un lugar deprimente, como un cañón.
J.A.R.C.: En embudo.
T.R.R.: Así es, como de bajada, no está muy lejos del aeropuerto, había una calle que es por la que descendimos ya que estaba como inclinada; se bajó el Licenciado Colosio y después nosotros, a veces nos adelantábamos, pero allí nos fuimos un porquito atrás de él, porque ya había mucha gente, le hicieron valla, nos apuramos; pasó él el puentecito, como una especie de cañón y hay un pequeño canal creo de aguas negras, entonces había que cruzar como de uno o dos, porque parecía que no resistía mucho, entonces pasamos. Yo vi ese acto con el Doctor Castorena, el que era el Médico del Licenciado Colosio, lo vimos no sé, a 20 metros así a un ladito por acá... cuando ya estaba por terminar el acto, porque ya sabíamos más o menos la extensión del discurso, entonces nos fuimos encaminando a la salida, para poder cruzar el puente antes que él. Y así lo hicimos. Las camionetas para ese entonces ya estaban ubicadas para salir, entonces la del jefe y la de nosotros ya estaban acomodadas. Cuando íbamos sacando la camioneta, todos teníamos un lugar, yo me iba del lado izquierdo detrás del chofer; yo abrí y adelante se sentaba Federico; entonces, cuando yo abro la puerta veo a Federico que me ve y hace así,... no, primero nos vemos y se oye como ruido, como escándalo y luego volteo a verlo pero él no me dice nada, nomás me ve así muy sorprendido, con los ojos abiertos desmesuradamente y yo no entendía, pero sentí que algo malo pasaba y no quería voltear, hasta que Cuauhtémoc (Sánchez) grito, él también se acababa de subir y gritó: lastimaron al jefe, entonces yo volteo, yo creo que lo traen, están cruzando el puentecito, llega al Doctor Garcilaga con el maletín del Doctor Castorena, se lo paso, se fue y en eso ya vienen, ya vi al jefe aquí, aquí, aquí. (Señalaba con vehemencia sus manos).
J.A.R.C.: ¿Cómo lo vio usted?
T.R.R.: Venía bañado en sangre, yo lo vi muerto...
J.A.R.C.: O sea usted lo vio...
T.R.R.: Aquí, aquí, aquí yo lo vi.
J.A.R.C.: Debe haber sido una terrible impresión.
T.R.R.: Así es.
J.A.R.C.: ¿Es decir que usted ya lo vio clínicamente muerto, sin ser médico?
T.R.R.: Sí, sí, mi percepción en ese momento fue que estaba muerto, yo lo sentí, porque grité con un grito que le sale a uno del estómago, no se de donde, nunca me había pasado y grite y me puse a llorar, entonces se lo llevaron a la blazer, luego a la ambulancia, se fue Federico y yo y luego volteo y toda la vente se mueve de un lado a otro, yo veo como que traen a alguien allí.
J.A.R.C.: Era un caos.
T.R.R.: Totalmente, un desorden. Entonces yo dije: que vamos a hacer aquí, los agentes de la escolta del Estado Mayor, bueno unos se fueron, yo vi que iban con el jefe y los que quedan, bueno seguramente van a ver quien lo hizo ¿y yo que hago?. Entonces le digo a Cesar: ¡vamos a salir de aquí! - Es que no sé. Tu sal. Para esto ya le estaba gritando, casi le pegaba. ¡Usted salga de aquí, vámonos, no sé como, ni yo tampoco , pero ahorita le digo! Entonces ya nos salimos y yo lo llevé al hospital. De alguna manera, le dije Ud. de vuelta aquí, váyase por allá, ese que está allí es el Hospital, no sé como me hizo caso y así llegamos
J.A.R.C.: Providencialmente, pero llegaron.
T.R.R.: Sí, debimos habernos ido en un sentido opuesto totalmente.
J.A.R.C.: Porque Tijuana no es un pueblo. Es una Ciudad bastante grande...”.
El inicuo asesinato de Colosio, fue un mazazo a la cabeza de todos los mexicanos. Conmocionó al país. Jamás olvidaremos las dramáticas imágenes por la televisión. Desde la violenta muerte de John F. Keneddy, no habíamos vuelto a vivir esta pesadilla real, que naturalmente nos llegó más profundamente en esta ocasión, por ser el asesinado uno de los nuestros.
Como lo escribiera el periodista Víctor Manuel Juárez: ‘El cruento y absurdo asesinato de Luis Donaldo Colosio Murrieta... no sólo segó la vida de un buen hombre y un eficaz político, sino que además canceló de tajo la posibilidad de construir una nación democrática, capaz de transitar por los caminos de la paz, la concordia y la alternancia del poder’.
Las familias enteras se preguntaban entonces una y otra vez el porqué del magnicidio y no había respuesta para explicarlo, especialmente a los menores integrantes de las mismas, cual era el motivo por el que las diferencias entre los seres humanos tenían que resolverse a balazos, en un ejercicio de terror que esta generación no conocía. Pero así fue.
El profundo velo de tristeza cayó sobre toda la nación. El intenso dramatismo de aquellas horas queda plasmado en este relato al que nada hay que agregar: “La salida del vuelo fue a las ocho. Tardaría dos horas para llegar de la Ciudad de México a Hermosillo. Ya en rumbo fijo, los asistentes pasaron el carrito colmado de botellas de licor. Entre el reparto se oía algarabía además de la voz gritona de unos chicos. Con los tragos el volumen subió con la plática, experiencias y política.
Como a los cuarenta minutos de vuelo disminuyó el alumbrado dentro del avión y se oyó la voz del piloto: ‘Con pena nos vemos precisados a anunciar que el Licenciado Luis Donaldo Colosio Murrieta, murió esta tarde en la Ciudad de Tijuana’.
‘El anuncio fue impactante y por cinco o diez minutos, todo mundo en aquel vuelo nocturno enmudeció. Enmudeció por completo. No oí que nadie dijera algo o levantara la voz. El silencio de aquella noche aun se vive hasta la fecha’.
e). El periodista Miguel Angel Granados Chapa, en ¡Escuche, Carlos Salinas!, Ed. Oceano, México, 1996, escribió:
“El verdadero litigio. Colosio realizaba, así, una doble campaña: contra sus adversarios explícitos, los candidatos de otros partidos, y contra Camacho. El 8 de Marzo, por ejemplo, en una entrevista con José Gutiérrez Vivó, en Radio Red, criticó por inservible el programa ecológico llamado ‘Hoy no circula’, establecido por Camacho durante su estancia en el Departamento del Distrito Federal. El comisionado para la paz y la reconciliación en Chiapas incluyó esa expresión entre las ‘presiones para que este comisionado se retire de la vida política’, denunciadas por él el 11 de Marzo. Y, hablando en tercera persona, hizo una crítica implícita a Colosio: ‘Camacho no será problema para que las candidaturas cumplan su responsabilidad de consolidar las campañas y demostrar su efectividad a los ojos del pueblo’. O sea que, si eso no había ocurrido, no era por culpa suya. Pero en esa misma oportunidad, Camacho virtualmente abandonó toda posibilidad de ser candidato. Respondió de esa manera, aunque a la suya, a un pedido expreso de Salinas, quien el día anterior lo había conminado a ‘ser enfático para decir que no lanzarás tu candidatura’. Al Presidente lo movía, al hablar así, el temor de que hubiera ‘reacciones dentro del PRI’. Y hasta puso a Camacho frente al cese: ‘O declaras que no serán candidato, o dejas en este momento de ser comisionado para la paz. Yo no puedo tener, en esa tarea a alguien que tiene aspiraciones políticas’.
Según Enrique Márquez, que para estos efectos reproduce la información y las percepciones de Camacho, ‘el comisionado se preocupó: la reacción y presión del Presidente eran un fuerte golpe en el momento en que se sentía que estaba próxima la paz en Chiapas’.
Así fuere con ambigüedades, sin el énfasis demandado por Salinas, Camacho salió de la virtual lucha preelectoral en que se había colocado, y se le había colocado. Y aunque no dejó de lanzar un rasposo “no acepto que algunos que quieran convertir en el factor que explique la ineficiencia de otros”, mostró ya una nueva posición a la que Colosio no fue insensible y lo llevó a iniciar un proceso de acercamiento. El Martes 15 de Marzo, en Monterrey, durante una glamorosa visita a su Alma mater, el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, escogió que la magia de la recepción que se le tributó se interrumpiera por una silbatina, cuando eludió dar una respuesta ofensiva sobre Camacho, tal como lo sugería una pregunta intencionada.
A la mañana siguiente, que sería la del último miércoles completo en la vida de Colosio, le pregunté a mi vez por qué había tomado esa decisión. En la casa de Raúl Cremoux, a instancias de Colosio, nos habíamos reunido para desayunar con el candidato priísta además del anfitrión, Julio Faesler, José Agustín Ortiz Pinchetti, Carlos Ramírez y yo. Colosio respondió con lenguaje verbal y gestual. Explicó que Camacho y él sabían que el problema no era entre ambos, y empuñando la mano derecha, libre el pulgar hacia arriba, pareció decirnos, según la interpretación unánime que luego formulamos, porque Colosio no abundó en el significado del ademán, ‘sino con el de arriba’. El desciframiento de la clase se completó, aunque en términos igualmente crípticos, cuando enunció, sin lamentarlo, como si expusiera un hecho ajeno, que estaba siendo víctima ‘de las perversidades del sistema’.
A la noche siguiente, Colosio se encontró para cenar con Camacho. El escenario fue la casa de Miriam y Luis Martínez Fernández del Campo, en San Miguel Chapultepec. Hay dos versiones sobre el tono y los temas del encuentro, que se realizó a solas, sin testigos, pues el ex senador oaxaqueño, por entonces delegado del DDF en Azcapozalco, situado equidistantemente de sus invitados, fue un discreto anfitrión que los dejó conversar sin interferencias. Camacho dijo a Márquez que Colosio propuso ‘hacer una alianza estratégica para hacer la transición democrática’ y que Camacho estuvo de acuerdo. Cuando esta versión de Márquez fue conocida, el Presidente Zedillo la refutó. Colosio le dijo, en sentido contrario, que las cosas no marcharon bien en el encuentro: ‘Camacho es el mismo de siempre’, habría sido su dictamen final.
En esa tesitura, el 19 de marzo, Zedillo escribió una larga carta a Colosio, cuyo conocimiento (debido a los diarios Reforma y El Norte, que la publicaron el 3 de Octubre de 1995) es esencial para comprender el verdadero talante de las relaciones entre Salinas y el candidato presidencial. Se trata de un documento escrito con extrema sinceridad, porque no está destinado más que a las dos personas entre las cuales se sitúa Zedillo como mediador, aunque del tono puede inferirse que aparece más bien como el mensajero del presidente ante Colosio. Ese es el tema de la comunicación, donde además se examina la posición de Camacho, el desenvolvimiento de la campaña y el papel del Partido de la Revolución Democrática.
Es claro que la necesidad de un intercesión como la de Zedillo solo se explica en un clima en que Salinas no sintiera plena identificación con su candidato. De allí que Zedillo recomendara a Colosio establecer ‘clara y precisamente una alianza política con el señor presidente’. De allí, también, que prescribiera entonces:
‘Debes ofrecer toda tu lealtad y apoyo para que el concluya con gran dignidad su mandato; no debes pedirle mas que su confianza en tu lealtad y capacidad, externarle tu convicción de que el ya cumplió con la parte más importante de la sucesión y que ahora tú harás lo que a ti te corresponde; que como parte de la estrategia de campaña se requiere un candidato que la gente sepa que no será manipulado por el presidente Salinas, pero que goza de su confianza y aprecio. Pero para eso será necesario que haya un acuerdo explícito sobre cómo se producirá esa percepción en la opinión pública’.
En referencia implícita a los discursos de Colosio, ‘que parecía candidato de oposición’, Zedillo sugirió: ‘Cada vez que haya que señalar tareas pendientes o deficiencias del gobierno, mediará notificación previa y será receptivo sobre la forma de decirlo. Insisto, mi propuesta de celebrar este pacto es independiente de mi admiración y agradecimiento por el señor presidente. Es una recomendación elemental, el libro de texto diría yo, de estretegia política’.
En la carta de Zedillo a Colosio no se hace ninguna referencia a la conversación del candidato con Camacho, ocurrida dos días atrás, lo que probablemente indica que Colosio no habló de ella al coordinador de su campaña, aunque (también probablemente) éste no ignora su realización. Quizá se habló del tema después de escrita la carta, a la hora de entregarla. Lo cierto es que en la carta se subraya no la necesidad de un acercamiento, que ya estaba en curso, sino lo contrario, la ruptura definitiva.
En efecto, Zedillo recuerda a Colosio, primero, que Camacho, ‘antes o después del primero de enero, decidió continuar jugando un papel protagónico en la política nacional’, y en esa perspectiva ‘ha visualizado varias opciones: desde la sustitución directa del candidato del PRI hasta convertirse a partir de 1995 en el líder de una fuerza importante y decisiva en el curso del país’ En consecuencia, recomendaba asumir ‘plenamente la oposición de Manuel Camacho’, pues no era ‘conveniente que siga siendo oposición activa sin tener los riesgos y dificultades de una oposición declarada y formal’.
Si, como puede inferirse, la intención de esa carta era doble: someter la candidatura de Colosio al tono impuesto por Salinas, y alentar la ruptura entre el candidato y el comisionado para la paz, por lo menos el segundo objetivo estaba siendo frustrado. En sentido contrario a esa recomendación, Colosio y Camacho ‘habrían comenzado a coincidir en algunos puntos’ dice Enrique Márquez en el libro que explica las razones del exregente. Y explica: ‘De los recelos se había comenzado a pasar a algunas coincidencias’.
Así parece mostrar lo que el martes 22 Camacho hiciera al fin una verdadera definición: ‘Entre buscar una candidatura a la Presidencia de la República y la contribución que pueda hacer al proceso de paz en Chiapas, escojo la paz’. Esa misma tarde, desde Culiacán, Colosio reaccionó con entusiasmo a la declaración de Camacho, con más viveza ciertamente que la parca expresión del ex regente:
‘(...) la declaración pública del Licenciado Manuel Camacho confirma su entrega absoluta a las tareas de conciliación y pacificación que le fueron encomendadas por el Presidente de la República.
‘He dicho en otras ocasiones - y lo reitero hoy - que por sus convicciones, por su sensibilidad y por su capacidad negociadora, Manuel Camacho es el mejor hombre para construir una paz justa en Chiapas.
‘El Licenciado Camacho es una persona de gran capacidad y vocación política que le ha dado- y le seguirá brindado- importantes servicios al país’.
Destruido así el obstáculo que significó Camacho para Colosio, quedaba a éste enfrentar la contienda política abierta, de cara a los restantes candidatos presidenciales. Pero al día siguiente, veinticuatro horas después de su última referencia a Camacho, fue asesinado en Lomas Taurinas.
Salinas ante la investigación
Las circunstancias del homicidio han sido tan profusa y confusamente abordadas, ante las instancias judiciales y la opinión pública, que no las presento ni examino aquí ahora. Me limitaré, como en las páginas anteriores, a referirse la actitud de Salinas y su entorno e implicaciones.
Al conocer la noticia del atentado, y luego de la muerte de Colosio, Salinas envió directamente al Procurador General de la República, Diego Valadés, al lugar de los hechos, para que personalmente iniciara la averiguación previa. También pidió, o autorizó, la presencia de Manlio Fabio Beltrones, el Gobernador de Sonora. Salvo el hecho de que, siendo miembro de Acción Nacional el Gobernador de Baja California, Salinas requiriera que estuviera presente un jefe priísta de consideración, nada hay que justifique la intromisión de un gobernador en los asuntos de otro Estado. Ni siquiera la vecindad de las dos entidades o la oriundez de la víctima. El hecho es que los dos enviados presidenciales se encargaron de las primera investigaciones. Beltrones no se limitó a ser atribulado testigo: hizo interrogar a Mario Aburto Martínez, sin tener facultades para eso y sin informar después públicamente de lo averiguado en el interrogatorio.
Beltrones pidió ‘prestado’ a Aburto, el jueves 24 de Marzo, y Valadés accedió a la solicitud. El acusado por la muerte de Colosio (ya el Procurador General lo había presentado como el autor de los dos disparos de la víspera) fue llevado a un lugar cerca del mar, probablemente Playas de Tijuana, y allí interrogado y torturado, presumiblemente por Armando López Ferreiro, Jefe de Seguridad del Gobernador de Sonora.
Salinas, amén del comienzo formal de las averiguaciones, había decidido dar a la investigación el rango político que demandaba el homicidio. Resolvió, por lo tanto, nombrar un fiscal especial para el caso, y que ese cargo fuera para Santiago Oñate, no obstante que, aun teniendo una magnífica preparación jurídica, carecía de experiencia en tareas judiciales. A pesar de que en la precontienda de 1987 Oñate se había alineado con el Secretario de Gobernación Manuel Bartlett, Colosio lo aproximó a Salinas, quien lo nombró embajador ante la Organización de Estados Americanos. Colosio, por su parte, lo tuvo a su lado en el comité nacional priísta, luego lo hizo procurador de protección ambiental, y lo llevó al comité de la campaña. Cuando al comienzo de abril, Salinas prescindió de José Córdoba - o lo puso a salvo -, designaría a Oñate como Jefe de la Oficina de la Presidencia, lo que indica el grado de cercanía con Salinas de quien inicialmente se ocuparía de investigar el crimen de Colosio.
Salinas comunicó esa intención a Diana Laura Riojas viuda de Colosio, quien le pidió modificarla. La otra joven víctima del atentado del día anterior prefirió que la designación recayera en Miguel Montes García, a la sazón ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Cuando el sorprendido político Guanajuatense nacido en Jalisco estuvo ante Salinas, para concretar el nombramiento, todavía el Presidente quiso que la fiscalía fuera bicéfala, con Oñate y Montes. Este pretendió entonces rehusar, alegando que era imposible una averiguación encargada a dos personas y recomendó que, por la confianza presidencial manifiestamente inclinada a Oñate, éste fuera el fiscal. Pero Salinas estaba obligado a satisfacer el pedido de Diana Laura, y Montes fue nombrado, previa solicitud de licencia a la corte.
Montes tenía motivos de incomodidad frente a Salinas, que en los años recientes lo había traído de la ceca a la meca, en una ambigua relación política. Montes ansiaba, desde que se inició en la política guanajuatense, ser gobernador de la entidad donde creció y se formó. Su momento estelar llegó el primero de septiembre de agitado 1988, cuando presidió la cámara de diputados, cuya legislatura número 53 se inauguró ese día en medio de un escándalo formidable. De no ser por la combinación de mano firme y flexibilidad política de Montes García, la irritación producida por las elecciones de Julio anterior hubiera roto, y no solo interrumpido, el orden en la ceremonia en que el Presidente De la Madrid rindió su informe postrero.
Cuando dos años después Montes fue enviado a encabezar el PRI en Guanajuato, pareció que se le ponía en situación de ganar la candidatura al gobierno local. Pero sólo se le utilizó para amortiguar el efecto de que un candidato desarraigado (tanto que había sido regente del Distrito Federal) fuera presentado a una elecciones que se anunciaban muy reñidas y complicadas. Lo fueron en efecto, pero esa es una historia que no hace al caso. Montes dejó el liderazgo priísta en Guanajuato, antes de la jornada electoral, y Salinas quiso compensarlo ofreciéndole el mando político de la cámara a la que todavía pertenecía, vacante con motivo del tránsito de Guillermo Jiménez Morales a la Secretaría de Pesca. Pero la veleidad de Salinas hizo que Montes jefaturara a la mayoría priísta en San Lázaro sólo virtualmente y por una horas, porque el presidente resolvió que era mejor, para su interés propio aunque no el de Montes hacerlo Procurador de Justicia del Distrito Federal.
Montes aceptó el cargo por disciplina y ante el ofrecimiento presidencial de trasladarlo pronto a otra tarea más acorde con el temperamento y las cualidades de Montes. Llegó así, tiempo más tarde, a la corte, no sin antes pagar el costo de ocuparse de una tarea donde, si bien aplicó su talento, no le dejaba gratificaciones y lo exponía en cambio a responsabilidades que no le eran estrictamente imputables, pues las generaba una estructura de investigación cuyas corruptelas no han podido ser eliminadas ni con las mejores intenciones.
¿Autor solitario o acción concertada?
Salinas y Montes guardaban, pues, una relación difícil. El primero se guiaba por la pura conveniencia personal, mientras que el segundo mantenía fidelidad a un credo político que tiene el presidencialismo en la base, y a pesar de todo cree que una carrera política se realiza a base de méritos. Esas diferencias no eran un buen augurio para el delicado trato que debían desarrollar en los siguientes meses. Además, si bien Montes era, y es, un jurista notable (ahora en un retiro forzoso, pues volvió a la corte que fue desmantelada por el Presidente Zedillo en diciembre de 1994), carecía de experiencia en la indagación personal, y se topó con una averiguación ya iniciada y en pocas horas llena de vicios y contradicciones.
La principal de éstas consistía en que, al lado de Mario Aburto, considerado como autor de los dos disparos que hicieron de muerte a Colosio, habían sido detenidos cuatro personas más acusados de participar también en el homicidio. Todos ellos (Rodolfo Rivapalacio Tinajero, Vicente Mayoral Valenzuela, Rodolfo Mayoral Esquer y Tranquilino Sánchez Venegas) habían sido agentes policiacos, y formaban parte del grupo Tucán (Todos Unidos Contra Acción Nacional), ambiguo cuerpo de choque y de vigilancia que se transformó en la brigada de vallas y orden para el mitin de Lomas Taurinas.
El 4 de Abril, apenas una semana después de encargarse de la averiguación, Montes informó que en el atentado contra Colosio “concurrieron varios sujetos que desempeñaron una acción concertada” y tuvieron una “participación simultánea” en el crimen. Tranquilino Sánchez Venegas fue acusado por ‘estorbar el desempeño del General Domiro García Reyes, encargado de la retaguardia de la seguridad, facilitando el acceso de Mario Aburto Martínez a un punto cercano e inmediato al Licenciado Colosio’. Vicente Mayoral abrió ‘paso hacia la víctima’ a un individuo no identificado que se tiró a los pies de Colosio para frenar su paso y facilitar la acción de Aburto. El hijo del anterior, Rodolfo Mayoral Esquer, fue acusado por ‘empujar y estorbar las acciones del coronel Federico Antonio Reynaldos del Pozo, encargado a la vanguardia de la seguridad, logrando distraerlo y disminuyendo con ello las medidas de seguridad’. Finalmente, se pidió procesar a Rivapalacio Tinajero por haber relatado a todos los anteriores y haberlos colocado en el lugar de los hechos.
Sin embargo, antes de dos meses, el subprocurador Montes llegó de nuevo a la tesis original, la del tirador solitario. No lo dijo tan expresamente, sino que se limitó a informar que conforme avanzaba la investigación se debilitaba la posibilidad de la acción concertada y se fortalecía la hipótesis del asesino solitario.”
II. Planteamiento del problema.
Se trata no de un problema, sino de varios problemas. Entre otros, el modo de resolver las pugnas subsistentes sobre la candidatura presidencial del PRI, que fue de la peor manera, acudiendo a "las balas del odio y del rencor" como lo dijo su viuda Diana Laura, en el sepelio del candidato sacrificado -; la desestabilización de la economía nacional, pues el homicidio provocó una fuga importante de divisas; y el fracaso del sistema mexicano de procuración y administración de justicia penal, pues aun cuando se tiene condenado con una pena de 45 años a quien se conoce como Mario Aburto Martínez, los analistas de los medios de comunicación y el pueblo mexicano no están seguros de que esa sea toda la verdad y de que, en contra de la hipótesis oficial de que fue un solo autor de los dos disparos, pudo haberse tratado de dos autores materiales y de un crimen de Estado fraguado "desde la cúpula del poder", como lo ha repetido el padre de Luis Donaldo, Don Luis Colosio Fernández.
III. Solución oficial.
Desde un principio, el Presidente Salinas dispuso que, con base en la atribución de atracción al ámbito federal del crimen - porque se trataba de un homicidio, delito del fuero común o local - , la Procuraduría General de la República conociera del caso e hiciera los pasos de todo crimen: custodia física y jurídica y primeros interrogatorios al detenido infraganti Mario Aburto Martínez, averiguación previa, consignación a un Juez de Distrito, creción de una Subprocuraduría especial para el caso - que a la fecha ya lleva cuatro titulares - y seguimiento del proceso que consta de cerac de 25,000 hojas, hasta la obtención de la condena de 45 años.
Lo último que ha declarado es que, de las veintisiete líneas de investigación ya solamente quedan dos: el entorno político y el narcotráfico; que en los procesos penales no hay tiempos definidos; y que él no puede declarar lo que al pueblo le gustaría escuchar, pues en materia jurídica cualquier conclusión debe de soportarse en evidencias.
IV. Opinión pública del tema.
Debido a la natural desconfianza del pueblo mexicano, que en muchas otras cosas y situaciones se siente siempre engañado por el supremo gobierno - como se le llamaba en la Revolución -; y por la información que cotidianamente se maneja en los medios masivos que, debemos reconocerlo, disfrutan con responsabilidad de una libertad de expresión, el pueblo no cree que se haya descubierto la verdad y nada más que la verdad.
Ni tan siquiera existe la certidumbre de que el Mario Aburto Martínez que compurga su condena en la Prisión de Almoloya de Juárez, sea el mismo Mario Aburto Martínez detenido en Lomas taurinas.
No existe la certeza de que haya sido un solo autor de los dos disparos, pues millones de persona vimos en televisión la entrevista a una de las doctoras que atendieron la emergencia en el hospital de Tijuana, en la cual habló de dos orificios de bala de distinto calibre.
Y sobre todo el pueblo quiere saber de quién o quiénes fueron los autores intelectuales.
Fuentes
Joaquín López Dóriga y Jorge Fernández Meléndez, DOMIRO. Compilación y entrevistas, Rayuela Editores, México, 1º edición, 1996.
Gisela Arriaga Tapia, LA MUERTE DEL CORDERO, Imparcolor, Hermosillo,1995.
Eduardo Valle, EL SEGUNDO DISPARO, Editorial Planeta, México,1996.
Juan Antonio Ruibal Corella, Colosio. Una biografía. Ed. Porrúa, México, 1998.
Lectura de diferentes Revistas y Diarios nacionales.
Visión de varios programas de televisión.
Audiencia de varios programas de radio.
°°°
COLOSIO: UN PERFIL BIOGRAFICO
Juan Antonio Ruibal Corella.
Conferencia sustentada el 23 de marzo de 2004, ante los alumnos de Derecho de la Universidad del Noroeste.
Hoy hace exactamente 10 años, fue asesinado en Lomas Taurinas de Tijuana el Lic. Luis Donaldo Colosio Murrieta, causando el magnicidio una conmoción nacional y hasta mundial, modificándose con dicho acto todo el panorama nacional en ese aciago año de 1994, el más dramático de la historia contemporánea de la república.
Nada hacía concebir tal estado de cosas. En efecto, gobernaba el país el Lic. Carlos Salinas de Gortari, quien con una serie de audaces reformas especialmente a los art. 27 y 130 constitucionales, supuestamente harían ingresar a México por el camino de la modernidad, después de muchos años de rezago.
Además, como pasaporte definitivo a esa modernidad, después de un fuerte “lobbing” o cabildeo, se iba a firmar el Tratado de Libre Comercio entre Canadá, Estados Unidos y México, protocolo que después de intensa campaña de concientización y propaganda, entró en vigor el 1º de enero de 1994.
Pero ese mismo día, ante el estupor de todo mundo, estalló en Chiapas un movimiento armado a cargo de un grupo guerrillero denominado “Ejército Zapatista de Liberación Nacional”, que por la vía de las armas tomó varias poblaciones de ese Estado, exigiendo al gobierno una serie de demandas sociales, que desentonaban por completo con la proyección del famoso Tratado de Libre Comercio.
Previamente el 28 de noviembre de 1993, siguiéndose todos los cánones de la antigua liturgia política, había tenido lugar el “destape” a las mas pura usanza priista de Luis Donaldo Colosio Murrieta, como candidato del Partido Revolucionario Institucional a la Presidencia de la República.
A las 10:42 de ese día, Fernando Ortiz Arana, en su carácter de Presidente del P.R.I., leyó ante los medios un lacónico documento: “El Comité Ejecutivo Nacional del P.R.I., sus sectores agrario, obrero y popular; la Coordinación de la mayoría priista en la Cámara de Senadores las organizaciones priístas hacen público ese pronunciamiento a favor del Licenciado Luis Donaldo Colosio Murrieta, para que en la Octava Convención Nacional, se le presente como candidato del Partido Revolucionario Institucional a la Presidencia de la República...”
Y acto seguido vino el “besamanos”, otro ritual de la política mexicana, mediante el cual desfilaron centenares de personas entre simpatizantes, colaboradores, amigos, arribistas y por supuesto los candidatos que habían quedado en la pelea: Pedro Aspe Armella, Emilio Gamboa Patrón, Emilio Lozoya y Ernesto Zedillo. El único que no estuvo presente fue Manuel Camacho Solís quien, en histórico berrinche se negó a aceptar que Colosio hubiese sido el designado.
INFANCIA Y JUVENTUD
Pero ¿Cómo llegó Colosio a la antesala de la Presidencia? ¿de dónde provenía? ¿Qué desempeño había tenido a lo largo de su vida? Es hora de estructurar por lo tanto un perfil biográfico de nuestro paisano. Luis Donaldo Colosio Murrieta, fue el primogénito de una familia de 6 hermanos, hijos de Luis Colosio Fernández y Ofelia Murrieta García. Nació en Magdalena de Kino, el 10 de febrero de 1950 y al decir Kino, es ineludible la referencia al misionero y colonizador, personaje por cierto muy admirado por Colosio.
Magdalena fue un eslabón mas de la cadena de 33 misiones fundadas por Kino en lo que es el noroeste de Sonora y el suroeste de Arizona. Pero Kino no solo fue un destacado misionero, sino que enseñó agricultura y ganadería a los indígenas, los defendió a capa y espada de las arbitrariedades de la metrópoli colonial y se dio tiempo para escribir libros. Un personaje fuera de serie sin duda alguna.
Volviendo a Colosio, fue bautizado con el nombre de Luis Donaldo que no tiene equivalente en castellano, en honor de un médico veterinario irlandés llamado Donald Mac Quaid, que llegó a Magdalena a fines de los años cuarenta a trabajar la Enlatadora de Magdalena que tuvo gran movimiento en esa época. Ahí trabó sólida amistad con Luis Colosio Fernández, padre de Luis Donaldo y en honor al mismo, le puso a su primogénito el derivado de Donald.
Colosio hizo sus primeros estudios en el Colegio “Juan Fenochio” y en la Escuela Secundaria #3 del Estado, dándose tiempo para vender periódicos y entregar mercancía a domicilio. La preparatoria la cursó en la Unidad Regional Norte de la Universidad de Sonora, con excelentes calificaciones. Tuvo inquietudes declamatorias, ganó un concurso regional de oratoria y tuvo participación en la única radiodifusora de Magdalena.
Corría el año de 1967, último del sexenio del Lic. Luis Encinas Johnson, quien había realizado una buena labor. Considerado como el primer gobernador universitario del siglo XX en Sonora electo por votación popular, su gestión se había caracterizado por un progreso notable. Había paz y trabajo en la entidad y todo parecía indicar que la sucesión sería tranquila.
Así las cosas surgieron abiertamente como precandidatos por el Partido Revolucionario Institucional: el señor Enrique Cubillas Gándara, Presidente en esa fecha de la Unión Ganadera Regional de Sonora y el señor Licenciado Fausto Acosta Romo, de larga trayectoria en el servicio público. De inmediato, ambas figuras empezaron a aglutinar partidarios y aún sin quererlo a comprometer gente y a dividir familias.
Súbitamente y cuando nadie lo esperaba, las organizaciones priístas se pronunciaron mediante los procedimientos habituales por un candidato distinto, el entonces diputado federal Faustino Félix Serna, clásico “self made men”, hombre de carácter fuerte y decidido y poseedor de una respetable fortuna adquirida a base de trabajo y habilidad para los negocios.
La verdad es que no se trató solamente de la imposición de un candidato del P.R.I. Era algo mucho mas profundo y de mayor contenido. Se trataba de una severa filtración que habría de permear un sistema hasta entonces monolítico y autoritario, a la cual siguieron otras, que desembocaron en fuertes disturbios –supuestamente estudiantiles- en Hermosillo, Durango y Morelia, hasta culminar con la Matanza de Tlatelolco el 2 de octubre de 1968.
Sea como fuere, se produjo un “coctel” de terrible digestión para el Estado. Hubo graves disturbios en las ciudades mas importantes: Hermosillo, Guaymas, Ciudad Obregón, Navojoa, San Luis Río Colorado, Nogales y Magdalena de Kino, entre otros. Se involucraron al lado de idealistas puros, priístas despechados, enemigos agazapados del régimen local y oposicionistas desorientados en busca de emociones fuertes, todos ellos cobijados al amparo de un generoso manto, formados por estudiantes de la Universidad de Sonora, maestros del sistema educativo federal y estatal y padres de familia.
La marejada de los acontecimientos llegó a Magdalena de Kino a mediados de abril de 1967 y Colosio participó activamente en el movimiento como Presidente de la Sociedad de Alumnos de la Escuela Preparatoria Don Luis Colosio Fernández que nunca estuvo de acuerdo con el trasfondo del movimiento, pero tampoco impidió que su hijo participara abiertamente en el mismo, temiendo por su integridad física, discretamente lo sacó de Magdalena y lo envió a Los Mochis a pasar una temporada con sus abuelos maternos.
Al concluir la Preparatoria, Colosio terminó con mención honorífica su carrera de Licenciado en Economía en el Instituto Tecnológico de Monterrey e inició estudios de maestría en Desarrollo Regional en la Universidad de Pittsburg y luego en la de Penssylvania en la que alcanzó el doctorado, para continuar sus estudios en la materia, en el Instituto Internacional para el Análisis de Sistemas Aplicados de Viena.
EL POLITICO
A fines de 1979 y después de un largo período de cinco años de ausencia casi ininterrumpida, Colosio regresó al país. Hizo contacto en la ciudad de México con Luis Raúl Domínguez, su gran amigo desde la época de estudiantes en Monterrey, quien lo invitó trabajar en un modesto cargo de la Secretaría de Programación y Presupuesto, cuyo titular era entonces el Lic. Miguel de la Madrid Hurtado.
En dicha dependencia, prestaba sus servicios un compacto grupo de economistas entre los que se encontraban Carlos Salinas de Gortari, Francisco Rojas, Manuel Camacho Solís, Rogelio Montemayor Seguy, Baltasar Cavazos Lerma y algunos otros, que alcanzarían años después lugares relevantes en la política nacional.
El 1º de diciembre de 1982, Miguel de la Madrid tomó posesión como nuevo Presidente de la República, designando a Carlos Salinas de Gortari como Secretario de Programación y Presupuesto., el cual designó a su vez a Luis Donaldo Colosio Murrieta, como Director General de Programación y Presupuesto Regional de dicha Secretaría.
En este importante cargo, Colosio puso en práctica por primera vez sus arraigadas convicciones anticentralistas y antiburocráticas, al descentralizar la inversión pública eliminando diversos programas que consideró innecesarios y creando en su lugar el “Programa de Desarrollo Regional” ya que según su forma de pensar, para obtener el ansiado desarrollo nacional, era indispensable cargar el acento en los criterios regionales.
El 1º de septiembre de 1985, ocupó por elección popular el cargo de Diputado Federal por el 1er. Distrito Electoral con cabecera en Magdalena de Kino su ciudad natal y ya en la Cámara, la Presidencia de la Comisión de Programación y Cuenta Pública, en donde tuvo la oportunidad de alternar y de coexistir con destacados y combativos miembros de la oposición.
El “destape” de Carlos Salinas de Gortari como candidato del P.R.I. a la Presidencia de la República el 4 de octubre de 1987, empezó a proyectar a Colosio a alturas insospechadas, pues casi de inmediato, fue nombrado Oficial Mayor del Comité Ejecutivo Nacional del P.R.I. y días después, nada menos que Coordinador General de la Campaña. Por si lo anterior fuera poco, a principios de 1988 fue postulado como candidato a Senador por el Estado de Sonora y el 3 de diciembre como Presidente Nacional del P.R.I.
En este último cargo destacó por su entusiasmo y capacidad creyendo que la reforma política era “de a de veras”. Pero al término de la XIV Asamblea Nacional del P.R.I., el entusiasmo inicial se trocó en desencanto. Inexplicablemente, el presidente Salinas que había sorprendido a propios y extraños con decisiones audaces e inéditas en otros campos, desestímuló la corriente reformista en el partido oficial y no dio el salto democrático que urgían las circunstancias del país. La famosa asamblea resultó ser entonces el parto de los montes. Grave error de imprevisibles consecuencias futuras.
El 7 de abril de 1992, Colosio dio el gran salto. En efecto, fue designado por el presidente Salinas como Secretario de Desarrollo Urbano y Ecología, que a los pocos días se transformó en Secretaría de Desarrollo Social, que amplió considerablemente su proyección hacia otros campos de la vida nacional como la ecología, el desarrollo urbano y la vivienda. Tenía ya “cuerpo de torero” para la Presidencia de la República.
EL CANDIDATO
A las 7 de la noche, del 28 de noviembre de 1993, Colosio pronunció un mensaje de aceptación por la precandidatura. Ahí cometió a mi ver un error de procedimiento al decir: “Soy hombre de frontera, ahí se vive la identidad día a día, se contrastan las culturas, se aprecia profundamente la riqueza de nuestros valores y nuestro amor por México, se construye en el esfuerzo cotidiano que supera adversidades. Soy hombre del Norte, donde se valora la fuerza de nuestras comunidades, así como el amor y el respeto a la familia. O dicho de otra manera ¿significaba lo anterior que en el resto del país no se justiprecian dichos valores?
La precandidatura de Colosio no despertó simpatía en la prensa internacional, no obstante en el ámbito interno –salvo la actitud contumaz de Manuel Camacho Solís, que se negaba a aceptar las reglas del juego en el cual había sido un hiperactivo participante-, la precandidatura de Colosio fue bien recibida por la opinión pública y por la llamada “clase política” que veía con satisfacción que un miembro del P.R.I. con indiscutible militancia: diputado federal, senador, oficial mayor y presidente del partido en el poder, llegara por riguroso escalafón a ocupar el puesto mas elevado en la escala jerárquica del poder.
Además, toda la provincia lo consideró como una reinvindicación. En efecto, desde el destape de Luis Echeverría Alvarez en 1969, es decir casi un cuarto de siglo atrás, el precandidato no era nativo del Distrito Federal, por lo que dada la tradicional confrontación existente entre la capital de la República y “la provincia”, casi casi, la postulación de Colosio sonó a un trinfo de esta última.
Obviamente, el conflicto de Chiapas que estalló como ya se dijo el 1º de enero de 1994 modificó radicalmente el panorama del país en todos sus órdenes. Naturalmente, lo anterior afectó y seriamente la campaña de Colosio. Después de algunos escarceos, entre los que se contó una petición del presidente Salinas al candidato para que éste pospusiera unos días su campaña y que el último no aceptó, por fin se inició la misma el 10 de enero de 1994 en Huejutla, Hidalgo.
Pero el mismo día para mayor complicación del panorama, el Presidente nombró a Manuel Camacho Solís como “Comisionado para la Paz y la Reconciliación en Chiapas”, causando por cierto tan extraño nombramiento, gran placer entre los periodistas que cubrían la gira del candidato y que ciertamente eran adictos a Camacho, pero una profunda sorpresa en Colosio y sus estrategas de campaña; este desasosiego era natural, después del comportamiento de Camacho ante el destape.
En los días subsecuentes, los acontecimientos reseñados habían rebasado notablemente y empañado sin duda alguna la figura de Colosio. Se percibía clara-mente el aire político, “enrarecido”. Los comentarios de la prensa no eran nada benévolos con Colosio, las hipótesis estaban a la orden del día, pero quizá la declaración que causó verdadero estupor fue la de Fidel Velásquez en Monterrey, por lo inusitado de la misma y por provenir de unos de los “santones” del sistema. Así dijo el viejo líder obrero: “Si pierde las elecciones el Lic. Colosio, las perderá él, la C.T.M. seguirá existiendo a pesar de las dificultades”.
Es preciso reconocer que los primeros discursos de Colosio no enseñaron mayor profundidad en su contenido. Poco a poco sin embargo, los acontecimientos lo obligaron a ser mas agresivo en sus intervenciones. El primer pronunciamiento fuerte, propositivo y crítico que registramos, tuvo lugar en Lerdo, Durango el 25 de enero de 1994: “Lo que ya no toleramos es que las decisiones se gesten en el centro, se gesten burocráticamente, se gesten centralizadamente y luego vengan y se impongan autoritariamente sobre el sector ciudadano. Eso ya no lo toleraremos”
No obstante, el clima político de la campaña seguía siendo tenso y el protagonismo y las velcidades de Camacho, contribuyeron a aumentar la incertidumbre. En todo el país flotaba la idea de que en cualquier momento Colosio renunciaría a la candidatura y en su lugar quedaría el inquieto “Comisionado para la Paz”
El propio Salinas tuvo que intervenir. El 27 de enero, en una reunión con todo el gabinete, gobernadores, diputados, senadores y miembros de los tres sectores del P.R.I., es decir, ante toda la clase política en masa, pronunció aquella frase ya histórica: “No se hagan bolas, aquí solo hay un candidato a la presidencia de la República, que es Luis Donaldo Colosio”
Esta desafortunada expresión, al decir de sus allegados causó profundo disgusto en Luis Donaldo. Y era natural dicha reacción. Como bien lo apunta Guillermo Samperio: “El segundo destape de Luis Donaldo, mas que ayudarle, lo siguió perjudicando: a la luz del día, el presidente Salinas se volvió su gran elector”.
Como respuesta –ahora se ve claro-, el discurso de Colosio comenzó a endurecerse cada vez mas colocándose al lado de los marginados y casi en contra del gobierno. El día 2 de febrero en Puebla dijo: “Pero también lo que propongo es una reforma del gobierno que permita que la aplicación de la ley, sea una realidad, tanto en el campo como en la ciudad y que desterremos de una vez por todas los abusos, arbitrariedades, prepotencia e impunidad”
Trabajosa y parlatinamente, la figura de Colosio que había llegado a la candidatura por el método muy poco ortodoxo del “dedazo” y a quien se le juzgaba incluso como pelele, iba creciendo y adquiriendo una personalidad propia. Tenía que volar solo, pues las relaciones con el presidente ya no eran cordiales ni fluidas; por el contrario, se hacían tensas y cada vez mas lejanas, situación que se fue agudizando cada vez mas. Colosio había comprendido perfectamente a estas alturas, que su único respaldo político era el partido que lo había postulado y ahí buscó fortalecer su posición. Al arrancar el mes de marzo de 1994, aún en el ojo de un ciclón de especulaciones y rumores, la candidatura de Colosio ya se sentía fuerte.
EL DISCURSO DEL 6 DE MARZO
En esta fecha, aniversario número sesenta y cinco de la fundación del Partido Revolucionario Institucional, Colosio pronunció el discurso mas célebre de su corta pero memorable carrera política que iniciada apenas doce años atrás, estuvo a punto de cuajar con su llegada a la Presidencia de la República.
De acuerdo con el video y el testimonio de numerosos asistentes, el marco era espectacular. En la explanada se encontraba una multitud de 40,000 personas que vitoreó al candidato durante algunos minutos. La asistencia era muy heterogénea: desde gobernadores, diputados, senadores, en fin hombres de la llamada “clase política nacional”, hasta simpatizantes, paisanos de Colosio y “aspirantes o influyentes” que nunca faltan. Por supuesto, no estuvo el Presidente y el único secretario de Estado visible era Jesús Silva Herzog, entonces de Turismo.
El discurso se puede dividir en dos partes. En la primera fue reiterativo de la democracia y de la reforma del poder. Las frases iniciales fueron introductivas, “de caballería”, como las de todo discurso político. La primera llamada de atención, surgió con su firme pensamiento sobre la democracia: “no queremos ni concesiones al margen de los votos, ni votos al margen de la ley”.
Súbitamente habló de reformar el poder y apareció la primera frase dura: “sabemos que el origen de muchos de nuestros males se encuentra en una excesiva concentración del poder. Concentración que da lugar a decisiones equivocadas; al monopolio de iniciativas; a los abusos, a los excesos. Reformar el poder significa un presidencialismo sujeto estrictamente a los límites constitucionales de su origen republicano y democrático”.
Mas o menos a los 30 minutos, el orador comenzó lo que pudiera llamarse la segunda parte de su discurso de contenido intensamente crítico. Con habilidad retórica, preparó el terreno que serviría de plataforma para lanzar verdaderas catapultas verbales, nunca antes dichas por ningún candidato del partido oficial.
Y fueron párrafos desafiantes, ásperos, inusitados de “veo un México....” sin duda alguna los mas duros del discurso, que provocaron la gran sorpresa entre los oyentes. Voz impecable, profundo vigor en el tono, ademanes categóricos y gran tensión física en los músculos faciales y del cuello del orador incrementaban la emoción y el dramatismo de aquellos momentos que llegaron al climax con las siguientes frases textuales:
“Veo un México con hambre y sed de justicia. Un México de gente agraviada por las distorsiones que imponen a la ley quienes deberían de servirla. De mujeres y hombres afligidos por el abuso de las autoridades o por la arrogancia de las oficinas gubernamentales”. Y prosiguió ante el asombro del auditorio:
“Veo a ciudadanos angustiados por la falta de seguridad, ciudadanos que merecen mejores servicios y gobiernos que les cumplan, ciudadanos que aún no tienen fincado en el futuro la derrota; son ciudadanos que tienen esperanza y que están dispuestos s sumar su esfuerzo para alcanzar el progreso”.
A continuación vinieron los pronunciamientos mas secos y hasta beligerantes de todo el discurso: “Es la hora de reformar el poder, de construir un nuevo equilibrio en la vida de la república; es la hora del poder del ciudadano; es la hora de la democracia en México. Es la hora de hacer de la buena aplicación de la justicia el gran instrumento para combatir el cacicazgo, para combatir los templos de poder y el abandono de nuestras comunidades ¡Es la hora de cerrarle el paso al influyentismo, a la corrupción y a la impunidad!
Por si lo anterior fuera poco, el siguiente párrafo significó una fractura total con los intereses creados: “La única continuidad que propongo es la del cambio; la del cambio que conserve lo valioso. Queremos un cambio con responsabilidad, en el que no se olvide ningún ámbito de la vida nacional; queremos un cambio democrático para una mejor economía, para un mayor desarrollo social. Y hoy existen las condiciones para lograrlo; la sociedad lo demanda”.
Al concluir, una lluvia gigantesca de aplausos que se prolongó durante varios minutos, epilogó la intervención del tribuno. Era su consagración definitiva, su consolidación como líder indiscutible de su partido y seguro triunfador en las próximas elecciones. Era el desafío de un solo hombre ya poderoso, - pero un solo hombre al fin y al cabo-, a la maraña de los intereses creados y los compromisos añejamente establecidos.
Mucho se ha escrito, argumentado y discutido, si Luis Donaldo debió haber mostrado su juego antes de tiempo. En lo personal, yo creo que el discurso del 6 de marzo, fue un grave error de cálculo; hasta se antoja pensar que llevado por su transparencia y bonhomía en todos los actos de su vida, al protagonista le faltó malicia política. Y si el candidato “se la juegó! como algunos opinan, no me cabe la menor duda que fue una jugada temeraria e imprudente.
Porque no es lo de menos, que el discurso fue pronunciado casi como un reto a las fuerzas mas oscuras de la república, a muchos hombres sin rostro, a los enemigos de México y dicho sea de paso, dentro del escenario político en ese entonces mas importante del país, magnificándose por lo tanto todos sus conceptos; no hay que perder de vista, que la atención nacional quedó fija en Colosio, ya que fue un acto de un solo hombre; es curioso hacerlo notar, pero no hubo otros oradores que tal vez hubieran amortiguado o maquillado un tanto los pronunciamientos que fueron severísimos y que irritaron muchas susceptibilidades. ¿A cuantos les quedaría el saco...? nunca se sabrá.
EL MAGNICIDIO
Los días subsecuentes, Luis Donaldo permaneció firma y desplazando gran actividad en la ciudad de México, independientemente de que así lo señalaba el calendario de su campaña, pero llama la atención el hecho de que no se moviera de la capital por un largo período de 5 días hasta el 11, indudablemente con el fin de “placearse” nuevamente ante el conglomerado de mexicanos mas abundante y crítico del país. Los días subsecuentes viajó a Nuevo León, Michoacán y regresó al Distrito Federal.
El 22 salió a la que sería la última etapa de esta fracción de la campaña: Sinaloa, Baja California Sur, Baja California y Sonora, en donde visitaría Navojoa, Ciudad Obregón y Hermosillo y en cuya entidad natal, como es obvio superar, había un enorme entusiasmo y un sinfín de preparativos para recibirlo. Nunca llegó a este último destino.
Ese mismo día Manuel Camacho Solís, que tantos problemas había causado a la candidatura, desistió montunamente a su manera, de sus intenciones de ser candidato. Por la noche en Culiacán. Colosio estaba feliz. Al aparecer frente a la prensa y las cámaras de televisión, las imágenes mostraron a un hombre diferente, liberado de una gran tensión, enviando un emotivo mensaje y convocando a los mexicanos a integrarse a su propuesta de unidad.
Al día siguiente 23 que sería el último de su vida, voló a La Paz, Baja California Sur. En la explanada del Teatro de la Ciudad tuvo un cálido encuentro con sus habitantes. A las 4 de la tarde de ese fatídico 23 de marzo, el candidato llegó al aeropuerto de Tijuana con casi una hora de atraso. Había en el recinto un desorden monumental, sin protección de ninguna especie, como en ninguna otra entidad visitada durante la campaña.
Mucho se ha escrito sobre los acontecimientos de esa tarde siniestra. Aproximadamente a las 5 de esa tarde, Mario Aburto el asesino convicto y confeso disparó 2 balazos de trayectoria mortal especialmente el primero que fue en la cabeza. Aunque al asesino tiene ya 10 años en prisión, todo México consideró y sigue considerando, que se trató de un complot perfectamente orquestado.
El inicuo asesinato de Colosio, fue un mazazo a la cabeza de todos los mexicanos. Conmocionó al país. Jamás olvidaremos las dramáticas imágenes por la televisión. Desde la violenta muerte de John F. Kennedy, no habíamos vuelto a vivir esta pesadilla real, que naturalmente nos llegó mas profundamente en esta ocasión, por ser el asesinado uno de los nuestros.
Las familias enteras se preguntaba entonces una y otra vez el porque del magnicidio y no había respuesta para explicarlo, especialmente a los menores integrantes de las mismas, cual era el motivo por el que las diferencias entre los seres humanos tenían que resolverse a balazos, en un ejercicio de terror que esta generación no conocía. Pero así fue.
Un profundo velo de tristeza cayó sobre toda la nación. El extenso dramatismo de aquellas horas queda plasmado en este relato al que nada hay que agregar: “La salida del vuelo fue a las ocho. Tardaría dos horas para llegar de la ciudad de México a Hermosillo. Ya en rumbo fijo, los asistentes pasaron el carrito colmado de botellas de licor. Entre el reparto se oía algarabía además de la voz gritona de unos chico. Con los tragos el volumen subió con la plática, experiencias y política.
“Como a los cuarenta minutos de vuelo desminuyó el alumbrado dentro del avión y se oyó la voz del piloto: “Con pena nos vemos precisados a anunciar que el licenciado Luis Donaldo Colosio Murrieta, murió esta tarde en la ciudad de Tijuana”
“El anuncio fue impactante y por cinco o diez minutos todo mundo en aquel vuelo nocturno enmudeció. Enmudeció por completo. No oí que nadie dijera algo o levantara la voz. El silencio de aquella noche aún se vive hasta la fecha”.
CONSIDERACIONES FINALES
¿Quién mató a Colosio? Ya se apuntó que existe un asesino solitario convicto y confuso, cuya culpabilidad no convence a la inmensa mayoría de la opinión pública nacional y cuya presencia y actuación en el magnicidio, hacen presumir que hubo alrededor suyo un concurso de muchas voluntades para integrar un verdadero complot.
¿Quiénes formaron parte del complot? No lo sabemos a ciencia cierta... entiendo que para algunos será decepcionante que no incursione en los subterráneos del asesinato. Lamento desilusionarlos, pero no es mi línea, ni tampoco el propósito del libro que escribí. No soy investigador, ni tengo además los elementos a la mano para emitir un juicio en este sentido.
¿Por qué lo asesinaron? Tratar de ser concluyente también sería caer en el terreno de la especulación; sin embargo, para mí no hay la menor duda de que el precipitador fue el famoso discurso del famoso discurso del seis de marzo. Su contenido hizo mella en numerosos intereses que se sintieron vulnerados y que no iban a tolerar la llegada de la decencia y la bonhomía al poder.
Hablando de rasgos personales, en cuanto a sus gustos y aficiones como ser humano, era sumamente sensible y receptivo para las cuestiones artísticas y culturales. Fue amigo de numerosos poetas, escritores y pintores, era amante de la caminata, correr, squash y así como le fascinaba la ópera, gozaba con el rock, la música yucateca y los tríos.
Otra pincelada de su personalidad, es que al momento de morir únicamente era propietario de dos casas habitación, una en la ciudad de México y la otra en Hermosillo adquiridas ambas con créditos bancarios, mismos que quedaron automáticamente saldados con los seguros de vida respectivos. Y hablo con conocimiento de causa, porque en la segunda operación me tocó intervenir como Notario.
Pero ¿Cuál fue el legado de Colosio a los nuevas generaciones? Podríamos clasificarlo en dos vertientes; así, Roberto Maldonado su amigo desde los días de infancia, considera que su ideario político es muy rico, pues abarca desde temas tan variados como la reforma del poder, la administración de justicia, el corte a la impunidad y el fin de las decisiones nacionales centralizadas.
Para otros como Sergio Sarmiento “aunque no hay un legado escrito significativo (dudo que haya tenido acceso a todos sus discursos), si lo hay en los actos que realizó como político. El ideal democrático de Colosio está plasmado en su reconocimiento del triunfo del panista Ernesto Rufo en las elecciones estatales de Baja California en 1989; el refornador político surgió en la 14 asamblea del PRI que buscó cambiar de manera radical las estructuras internas del partido. El Colosio liberal surge en su respaldo a las políticas de privatización y apertura económica. Y el político comprometido con la lucha contra la pobreza se encuentra en el apoyo que dio al programa solidaridad desde la Secretaría de Desarrollo Social...”
Si no hubiera sido asesinado y llegado a la Presidencia de la República ¿Colosio hubiera puesto en práctica su ideario político? Nadie tiene la respuesta y de nuevo caemos en el terreno de la especulación. Pero una vez escudriñados los rasgos de su compleja personalidad, tenemos la firme convicción de que hubiera realizado todo lo posible, para cristalizar sus anhelos en beneficio del país que tanto amó.
Ciertamente fue un hombre del sistema. Hubo de admitir vicios y corruptuelas para ascender en su carrera política. De haber llegado a la primera magistratura del país, aun dentro del presidencialismo autócrata que fue característico hasta el sexenio 1988-1994, llegado el caso hubiera tenido que luchar en contra de numerosos intereses creados; de ahí su temeridad en el discurso del seis de marzo, que alertó a esos intereses ocultos y los decidió a ejecutar el magnicidio.
Pero... aparte de los escrito ¿qué se pudiera destacar como el legado de Colosio a las nuevas generaciones? A esta interrogante, los entrevistados tuvieron respuestas muy amplias desde sus intenciones truncadas, la famosa cultura del esfuerzo y no del privilegio, que las cosas no tienen que ser como han sido, la honradez en la política, la esperanza de llevar la bonhomía al poder, una visión a futuro del país y muchas otras.
Sin embargo, la respuesta que más me impresionó fue la de un taxista anónimo de la ciudad de México, quien después de lamentar profundamente su deceso, me comentó: “a partir de la muerte de Colosio, ya no tenemos miedo de gritarles en sus narices a los funcionarios corruptos...”
Muchas gracias!
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Discurso como candidato a la presidencia de la República en el acto conmemorativo del LXV aniversario del PRI, monumento a la revolución
6 marzo 1994.
Compañeras y compañeros de partido;
Compatriotas:
Aquí está el PRI con su fuerza. Aquí está el PRI con sus organizaciones; está con su militancia, está con la sensibilidad de sus mujeres y de sus hombres. Aquí está el PRI con su recia vocación política. Aquí está el PRI para alentar la participación ciudadana.
Aquí está el PRI para mantener la paz y la estabilidad del país, para preservar la unidad entre los mexicanos. Aquí está el PRI en pie de lucha. Aquí está el PRI celebrando un año más de intensa actividad política.
Aquí está el PRI que reconoce los logros, pero también el que sabe de las insuficiencias, el que sabe de los problemas pendientes.
Aquí está el PRI que reconoce que la modernización económica sólo cobra verdadero sentido, cuando se traduce en mayor bienestar para las familias mexicanas y que para que sea perdurable debe acompañarse con el fortalecimiento de nuestra democracia. Esta es la exigencia que enfrentamos y a ella responderemos con firmeza.
El PRI reconoce su responsabilidad y ésta es de la mayor importancia para el avance político de México. Los priístas sabemos que ser herederos de la Revolución Mexicana es un gran orgullo, pero ello no garantiza nuestra legitimidad política. La legitimidad debemos ganarla día con día, con nuestras propuestas, con nuestras acciones, con nuestros argumentos.
Como Partido, tuvimos un nacimiento que a todos nos enorgullece: el PRI evitó que México cayese en el círculo vicioso de tantos países hermanos de Latinoamérica, que perdieron décadas entre la anarquía y la dictadura.
La estabilidad, la paz interna, el crecimiento económico y la movilidad social, son bienes que hubieran sido inimaginables sin el PRI.
Pero nuestra herencia debe ser fuente de exigencia, no de complacencia ni de inmovilismo. Sólo los partidos autoritarios pretenden fundar su legitimidad en su herencia. Los partidos democráticos la ganamos diariamente.
Amigas y amigos del partido:
Surgimos de una Revolución que hoy sigue ofreciendo caminos para las reivindicaciones populares. A sus principios de democracia, de libertad y de justicia es a los que nos debemos.
Los ideales de la Revolución Mexicana inspiran las tareas de hoy. La Revolución Mexicana, humanista y social, nos exige y nos reclama. La Revolución Mexicana es todavía hoy nuestro mejor horizonte.
Encabezaremos una nueva etapa en la transformación política de México. Sabemos que en este proceso, sólo la sociedad mexicana tiene asegurado un lugar. Los partidos políticos tenemos que acreditar nuestra visión.
En esta hora, la fuerza del PRI surge de nuestra capacidad para el cambio, de nuestra capacidad para el cambio con responsabilidad. Así lo exige la Nación.
Nuestra visión y nuestra vinculación histórica con el gobierno nos aseguró la oportunidad de participar en los grandes cambios del país. La fuerza del gobierno fue en buena medida la fuerza de nuestro Partido. Pero hoy el momento es otro: sólo nuestra capacidad, nuestra propia iniciativa, nuestra presencia en la sociedad mexicana y nuestro trabajo, es lo que nos dará fortaleza.
Nadie podrá sustituir nuestro esfuerzo. Nadie podrá asegurarnos un papel en la transformación de México si nosotros no luchamos por él, si nosotros no lo ganamos ante los ciudadanos.
Quedó atrás la etapa en que la lucha política se daba, esencialmente, hacia el interior de nuestra organización y no con otros partidos. Ya pasaron esos tiempos.
Hoy vivimos en la competencia y a la competencia tenemos que acudir; para hacerlo se dejan atrás viejas prácticas: las de un PRI que sólo dialogaba consigo mismo y con el gobierno, las de un partido que no tenía que realizar grandes esfuerzos para ganar.
Como un partido en competencia, el PRI hoy no tiene triunfos asegurados, tiene que luchar por ellos y tiene que asumir que en la democracia sólo la victoria nos dará la estatura a nuestra presencia política.
Cuando el gobierno ha pretendido concentrar la iniciativa política ha debilitado al PRI. Por eso hoy, ante la contienda política, ante la contienda electoral, el PRI, del gobierno, sólo demanda imparcialidad y firmeza en la aplicación de la ley. ¡No queremos ni concesiones al margen de los votos ni votos al margen de la ley!
No pretendamos sustituir las responsabilidades del gobierno, pero tampoco pretendamos que el gobierno desempeñe las funciones que sólo a nosotros, como partido, nos corresponde desempeñar.
Hoy estamos ante una auténtica competencia. El gobierno no nos dará el triunfo: el triunfo vendrá de nuestro trabajo, de nuestro esfuerzo, de nuestra dedicación.
Los tiempos de la competencia política en nuestro país han acabado con toda presunción de la existencia de un partido de Estado. Los tiempos de la competencia política son la gran oportunidad que tenemos como partido para convertir nuestra gran fuerza en independencia con respecto del gobierno.
Hoy somos la opción que ofrece el cambio con responsabilidad. Somos la opción que mejor conoce lo que se ha hecho. Que sabe de los resultados de sus programas, de sus aciertos y de sus errores.
Somos la opción capaz de conservar lo que ha tenido éxito y somos la opción de encontrar nuevos caminos de solución para los problemas pendientes.
No entendemos el cambio como un rechazo indiscriminado a lo que otros hicieron. Lo entendemos como la capacidad para aprender, para innovar, para superar las deficiencias y los obstáculos.
¡Cambiemos, sí! ¡Cambiemos! ¡Pero hagámoslo con responsabilidad, consolidando los avances reales que se han alcanzado, y por supuesto, manteniendo lo propio: nuestros valores y nuestra cultura!
¡México no quiere aventuras políticas!. ¡México no quiere saltos al vacío!. ¡México no quiere retrocesos a esquemas que ya estuvieron en el poder y probaron ser ineficaces!. ¡México quiere democracia pero rechaza su perversión: la demagogia!
Ofrecemos cambio con rumbo y responsabilidad, con paz, con tranquilidad. Se equivocan quienes piensan que la transformación democrática de México exige la desaparición del PRI.
No hemos estado exentos de errores, pero difícilmente podríamos explicar el México contemporáneo sin la contribución de nuestro partido. Por eso, pese a nuestros detractores y a la crítica de nuestros opositores, somos orgullosamente priístas.
Debemos admitir que hoy necesitamos transformar la política para cumplirle a los mexicanos.
Proponemos la reforma del poder para que exista una nueva relación entre el ciudadano y el Estado. Hoy, ante el priísmo de México, ante los mexicanos, expreso mi compromiso de reformar el poder para democratizarlo y para acabar con cualquier vestigio de autoritarismo.
Sabemos que el origen de muchos de nuestros males se encuentra en una excesiva concentración del poder. Concentración del poder que da lugar a decisiones equivocadas; al monopolio de iniciativas; a los abusos, a los excesos. Reformar el poder significa un presidencialismo sujeto estrictamente a los límites constitucionales de su origen republicano y democrático.
Reformar el poder significa fortalecer y respetar las atribuciones del Congreso Federal.
Reformar el poder significa hacer del sistema de impartición de justicia, una instancia independiente de la máxima respetabilidad y certidumbre entre las instituciones de la República.
Reformar el poder significa llevar el gobierno a las comunidades, a través de un nuevo federalismo. Significa también nuevos métodos de administración para que cada ciudadano obtenga respuestas eficientes y oportunas cuando requiere servicios, cuando plantea sus problemas, o cuando sueña con horizontes más cercanos a las manos de sus hijos.
Estos son mis compromisos con la reforma del poder. Es así como yo pienso que cada ciudadano tendrá más libertades, más garantías, para que sus intereses sean respetados; para gozar de seguridad y de una aplicación imparcial de la ley.
Los priístas creemos en el cambio con responsabilidad.
Por eso es que hemos hecho nuevas propuestas, que hemos asumido nuevas tareas. Por eso es que convocamos - antes que nadie - a un debate entre los candidatos a la Presidencia de la República.
Hemos alentado acuerdos entre partidos; hemos planteado revisar el listado electoral; hemos solicitado la participación de observadores en todo el proceso electoral y la integración de un sistema de resultados oportunos.
Por eso es que también hemos resuelto dar transparencia a todos nuestros gastos.
Estamos por elegir candidatos a diversos cargos de elección popular.
Amigas y amigos:
Tenemos que aprovechar este proceso para darle mayor fuerza a nuestra organización. Todos los priístas tenemos una tarea que cumplir, todos tenemos una responsabilidad que asumir.
No queremos candidatos que, al ser postulados, los primeros sorprendidos en conocer su supuesta militancia, seamos los propios priístas.
Asumimos todos estos compromisos de reforma republicana, de reforma democrática y federal; de reforma de los procedimientos y de su contexto; de reforma interna del PRI.
Y lo hacemos porque somos conscientes que la sociedad mexicana ha cambiado y que demanda en consecuencia un cambio en las prácticas políticas. El PRI participará con civilidad y con respeto a nuestro pluralismo en las elecciones del 21 de agosto.
Como candidato del PRI a la Presidencia de México reafirmo mi compromiso indeclinable con la transformación democrática de México.
Que se entienda bien: ese día sólo podrá haber un solo vencedor. Sólo es admisible el triunfo claro, inobjetable, del pueblo de México.
Y para que el pueblo de México triunfe el 21 de agosto, los partidos políticos - todos - tendremos que sujetarnos a la ley y sólo a ella, sin ventajas para nadie, sin prepotencias, sin abusos y sin arbitrariedades.
Por ello, congruente con mi exigencia de una elección democrática, aspiro a que el Congreso de la Unión decida las reformas electorales que procedan, siempre a partir de los consensos que los partidos hemos venido construyendo en el marco del Acuerdo por la Paz, la Justicia y la Democracia, firmado el 27 de enero.
Aspiro a que juntos ampliemos la autonomía y afiancemos la imparcialidad de nuestros organismos electorales, a fin de que la voluntad popular y sólo ella, determine los resultados de los comicios.
Confiabilidad, certeza, regularidad y limpieza electorales no pueden seguir siendo sólo aspiraciones, tienen que ser realidades que se impongan en las conciencias de los ciudadanos. De ahí nuestro compromiso con la participación de observadores en el proceso electoral.
La elección es de la sociedad y por tanto no puede ser un asunto cerrado. Su transparencia exige de la participación de observadores y no excluye que de ella pueda darse el más amplio testimonio, tanto por parte de nuestros ciudadanos como de visitantes internacionales. De ninguna manera tenemos por qué mirar con temor a quienes desean conocer la naturaleza de nuestros procesos democráticos.
Nuestras elecciones - y lo digo con pleno convencimiento - no tendrán vergüenzas qué ocultar.
El PRI estará al frente del avance democrático de México, asumiendo sus responsabilidades y respondiendo a las exigencias de la sociedad mexicana.
En estos meses de intensos recorridos por todo el país, de visita a muchas comunidades, de contacto y diálogo con mi Partido y con la ciudadanía entera, me he encontrado con el México de los justos reclamos, de los antiguos agravios y de las nuevas demandas; el México de las esperanzas, el que exige respuestas, el que ya no puede esperar.
Ese es el México que nos convoca hoy; ese es el México que convoca a mi conciencia; ese es el México al que habremos de darle seguridad, al que habremos de darle rumbo en la nueva etapa del cambio.
Yo veo un México de comunidades indígenas, que no pueden esperar más a las exigencias de justicia, de dignidad y de progreso; de comunidades indígenas que tienen la gran fortaleza de su cohesión, de su cultura y de que están dispuestas a creer, a participar, a construir nuevos horizontes.
Yo veo un México de campesinos que aún no tienen las respuestas que merecen. He visto un campo empobrecido, endeudado, pero también he visto un campo con capacidad de reaccionar, de rendir frutos si se establecen y se arraigan los incentivos adecuados.
Veo un cambio en el campo; un campo con una gran vocación productiva; un campo que está llamado a jugar un papel decisivo en la nueva etapa de progreso para nuestro país.
Yo veo un México de trabajadores que no encuentran los empleos ni los salarios que demandan; pero también veo un México de trabajadores que se han sumado decididamente al esfuerzo productivo, y a los que hay que responderles con puestos de trabajo, con adiestramiento, con capacitación y con mejores salarios.
Yo veo un México de jóvenes que enfrentan todos los días la difícil realidad de la falta de empleo, que no siempre tienen a su alcance las oportunidades de educación y de preparación. Jóvenes que muchas veces se ven orillados a la delincuencia, a la drogadicción; pero también veo jóvenes que cuando cuentan con los apoyos, que cuando cuentan con las oportunidades que demandan, participan con su energía de manera decisiva en el progreso de la Nación.
Yo veo un México de mujeres que aún no cuentan con las oportunidades que les pertenecen; mujeres con una gran capacidad, una gran capacidad para enriquecer nuestra vida económica, política y social. Mujeres en suma que reclaman una participación más plena, más justa, en el México de nuestros días.
Yo veo un México de empresarios, de la pequeña y la mediana empresa, a veces desalentados por el burocratismo, por el mar de trámites, por la discrecionalidad en las autoridades. Son gente creativa y entregada, dispuesta al trabajo, dispuesta a arriesgar, que quieren oportunidades y que demandan una economía que les ofrezca condiciones más favorables.
Yo veo un México de profesionistas que no encuentran los empleos que los ayuden a desarrollar sus aptitudes y sus destrezas.
Un México de maestras y de maestros, de universitarios, de investigadores, que piden reconocimiento a su vida profesional, que piden la elevación de sus ingresos y condiciones más favorables para el rendimiento de sus frutos académicos; técnicos que buscan las oportunidades para aportar su mejor esfuerzo.
Todos ellos son las mujeres y los hombres que mucho han contribuido a la construcción del país en que vivimos y a quienes habremos de responderles.
Yo veo un México con hambre y con sed de justicia. Un México de gente agraviada, de gente agraviada por las distorsiones que imponen a la ley quienes deberían de servirla. De mujeres y hombres afligidos por abuso de las autoridades o por la arrogancia de las oficinas gubernamentales.
Veo a ciudadanos angustiados por la falta de seguridad, ciudadanos que merecen mejores servicios y gobiernos que les cumplan. Ciudadanos que aún no tienen fincada en el futuro la derrota; son ciudadanos que tienen esperanza y que están dispuestos a sumar su esfuerzo para alcanzar el progreso.
Yo veo un México convencido de que ésta es la hora de las respuestas; un México que exige soluciones. Los problemas que enfrentamos los podemos superar.
Yo me propongo encabezar un gobierno para responderle a todos los mexicanos. El cambio con rumbo y con responsabilidad no puede esperar.
Manifiesto mi más profundo compromiso con Chiapas. Por eso debemos escuchar todas las voces, no debemos admitir que nadie monopolice el sentimiento de los chiapanecos.
Expreso mi solidaridad a todos aquellos chiapanecos que aun no han dicho su verdad, a todos aquellos que tienen una voz que transmitir y a todos aquellos que tienen una palabra que expresar.
Debemos de asumir y debemos de decidir. Debemos de decidir si nos asumimos plenamente como una sociedad plural o si concesionamos sólo a algunos la interlocución de nuestros intereses.
Chiapas es un llamado a la conciencia de todos los mexicanos. Pero nuestra propuesta de cambio, no se limita a responderle solamente a Chiapas. Le queremos responder a todos los mexicanos, a los de todos los pueblos, a los de todos los barrios, a los de todas las comunidades.
Queremos cumplirle a los chiapanecos, pero también a los mexicanos de la Huasteca, a los de La Laguna, a los de la Montaña de Guerrero, a los de la Sierra Norte de Puebla, a los de Tepito o a los de las barrancas de Alvaro Obregón, aquí en el Distrito Federal; a los del puerto de Anapra, en Ciudad Juárez, Chihuahua; a los de la Colonia Insurgentes, en Guadalajara, Jalisco; o a los de San Bernabé, en Monterrey, Nuevo León.
Mi compromiso es con todos los mexicanos; mi compromiso es luchar contra la desigualdad y evitar crear nuevos privilegios de grupo o de región.
Los mexicanos ante el conflicto hemos ratificado nuestra unidad esencial bajo una bandera y nuestro ánimo de concordia.
Nuestras instituciones probaron su legitimidad y su eficacia. De la solución del conflicto, han salido fortalecidas.
Desde aquí manifiesto mi reconocimiento al Ejército Mexicano por su patriotismo, lealtad y entrega en la defensa del interés y la unidad nacionales.
Frente a Chiapas los priístas debemos de reflexionar. Como partido de la estabilidad y la justicia social, nos avergüenza advertir que no fuimos sensibles a los grandes reclamos de nuestras comunidades; que no estuvimos al lado de ellas en sus aspiraciones; que no estuvimos a la altura del compromiso que ellas esperaban de nosotros.
Tenemos que asumir esta autocrítica y tenemos que romper con las prácticas que nos hicieron una organización rígida. Tenemos que superar las actitudes que debilitan nuestra capacidad de innovación y de cambio.
Recuperemos nuestra iniciativa, recuperemos nuestra fuerza, para representar las mejores causas, para ofrecer los caminos de la paz, para responder ante las injusticias.
Recuperemos esos valores. Hagámoslo en esta campaña. Empecemos por afirmar nuestra identidad, nuestro orgullo militante y afirmemos nuestra independencia del Gobierno.
Es la hora de un nuevo impulso económico; es la hora de crecer sin perder la estabilidad financiera ni la estabilidad de precios. La economía, más allá de las metas técnicas, tiene que estar al servicio de los mexicanos.
Por eso, el nuevo crecimiento económico tiene que ser distribuido con mayor equidad, con empleos crecientes, con ingresos suficientes.
Que no nos quepa la menor duda: México cerrará este siglo con una economía mucho más fuerte. Existen las condiciones para hacerlo, la sociedad lo demanda.
La tarea del crecimiento con estabilidad será de todos los mexicanos.
Es la hora de la confianza para todos, la de traducir las buenas finanzas nacionales, en buenas finanzas familiares.
Es la hora de convertir la estabilidad económica en mejores ingresos para el obrero, en mejores ingresos para el campesino, para el ganadero o para el comerciante, para el empleado o para el oficinista, para el artesano o el profesionista, para el intelectual y para las maestras y los maestros de México.
Es la hora de los apoyos efectivos y del impulso al esfuerzo que realizan las mujeres y los hombres al frente de micro, pequeñas y medianas empresas. Que se les lleve a superar sus dificultades, que se les apoye a ampliar sus negocios con mejores tecnologías para que sean más competitivos en los mercados.
Es la hora del gran combate a la desigualdad, es la hora de la superación de la pobreza extrema, es la hora de la garantía para todos de educación, de salud, de vivienda digna. Esa es la reforma social de la que hablé en Huejutla.
Es la hora de hacer justicia a nuestros indígenas, de superar sus rezagos y sus carencias; de respetar su dignidad. Como lo dije en San Pablo Guelatao, Oaxaca: es la hora de celebrar un nuevo pacto del Estado mexicano con las comunidades indígenas.
Es la hora de nuevas oportunidades para el campo de México, como lo comprometí en Anenecuilco, Morelos. Es la hora de enfrentar con decisión y con firmeza la pobreza, y mejorar los niveles de vida de los campesinos.
Es la hora de que el Artículo 27 de la Constitución se exprese en bienestar, en justicia, en libertad para los hombres del campo. Y es la hora de acabar para siempre con todo vestigio de latifundio; es la hora de dar certidumbre al ejido, a las tierras comunales y a la pequeña propiedad.
Es la hora de impulsar la reforma agraria para nuestro tiempo. Es la hora de promover más y mejor inversión en el campo; de alentar de manera mejor y más eficaz, con libertad, la participación de los campesinos.
Es la hora de dar solución a los problemas de la cartera vencida en el campo, del crédito escaso y caro.
Es la hora de asociar los esfuerzos de los productores; es la hora de constituir más cajas de ahorro, más uniones de crédito y de poner en marcha nuevos mecanismos de comercialización.
Es la hora de las regiones de México, para aprovechar mejor los recursos, para aprovechar mejor la capacidad y el talento de cada una de las comunidades del país, de cada ciudad de nuestro país, de cada estado de la República.
Un desarrollo regional que abra las esperanzas de cada rincón de México, que canalice recursos para mantener la infraestructura carretera, ferroviaria, portuaria, hidráulica y energética.
Es la hora de superar la soberbia del centralismo, como lo dije en Jalisco; de apoyar decididamente al municipio. Es la hora de un nuevo Federalismo; es la hora de dotar de mayor poder político y financiero, a nuestros estados, como lo dije en Tabasco; es la hora de garantizar plenamente la conservación de nuestros recursos naturales, de nuestro medio ambiente, de nuestra ecología.
Es la hora de una educación nacionalista y de calidad; es la hora de una educación para la competencia; es la hora de nuestras escuelas, de nuestros tecnológicos; es la hora de la universidad pública en México; es la hora de la gran infraestructura para la capacitación de todos los mexicanos que quieran progresar.
La educación es nuestra más grande batalla para el futuro. A ella destinaremos mayores recursos.
Es la hora de reformar el poder, de construir un nuevo equilibrio en la vida de la República; es la hora del poder del ciudadano. Es la hora de la democracia en México; es la hora de hacer de la buena aplicación de la justicia el gran instrumento para combatir el cacicazgo, para combatir los templos de poder y el abandono de nuestras comunidades.
¡Es la hora de cerrarle el paso al influyentismo, a la corrupción y a la impunidad!
Es la hora de la Nación. Es la hora de ser fuertes todos haciendo fuerte a México. Es la hora de reafirmar valores que nos unen. Es la hora del cambio con rumbo seguro para garantizar paz y tranquilidad a nuestros hijos.
La única continuidad que propongo es la del cambio; la del cambio que conserve lo valioso. Queremos un cambio con responsabilidad en el que no se olvide ningún ámbito de la vida nacional; queremos un cambio democrático para una mejor economía, para un mayor desarrollo social. Y hoy existen las condiciones para lograrlo; la sociedad lo demanda.
Hoy queda claro que los cambios no pueden ser ni marginales ni aislados. La vía del cambio corre en igual sentido y en igual intensidad y urgencia por el campo de la política, por el campo de la economía y del bienestar social.
Con firmeza, convicción y plena confianza, declaro: ¡Quiero ser Presidente de México para encabezar esta nueva etapa de cambio en México!
Amigas y amigos; amigas y amigos:
Asumo el compromiso de una conducción política para la confianza; una conducción política responsable, para llevar a cabo los cambios que requerimos, para cerrarle el paso a toda intención desestabilizadora, de provocación, de crisis, de enfrentamiento.
Haremos de nuestra capacidad de cambio el mejor argumento para convocar a la confianza de los mexicanos, para garantizar la paz, para fortalecer nuestra unidad.
Somos una gran Nación porque nos hemos mantenido básicamente unidos, pero con respeto a la pluralidad.
Queremos un México unido, queremos un México fuerte, queremos un México soberano. Un México de libertades, un México con paz, porque son amplios los cauces de la democracia y de la justicia.
Hay sitio para todos en el México por el que luchamos afanosamente.
Soy un mexicano de raíces populares. Soy un mexicano que ha recorrido en muchas ocasiones nuestro país, que no cesa de maravillarse ante la gran variedad y riqueza humana de nuestra patria y que no cesa tampoco de advertir carencias y dolores.
Me apasiona convivir, compartir, escuchar y comprender al pueblo al que pertenezco. Aprendo diariamente de sus actitudes francas, de sus actitudes sencillas.
Reitero que provengo de una cultura del esfuerzo y no del privilegio. Como mis padres, como mis abuelos, soy un hombre de trabajo que confía más en los hechos que en las palabras. Pero por eso mismo, soy un hombre de palabra, un hombre de palabra que la empeño ahora mismo para comprometerme al cambio que he propuesto: un cambio con rumbo y con responsabilidad.
El gran reclamo de México es la democracia. El país quiere ejercerla a cabalidad. México exige, nosotros responderemos.
Como Candidato a la Presidencia de la República, estoy listo también.
Demos nuestro mayor esfuerzo en ésta elección.
Vamos a echarle ganas.
No hay que bajar la guardia.
Vamos por la victoria.
Ganémosla con México y ganémosla para México.
¡ Que viva el PRI !
¡ Que viva México !
Texto y video
http://www.bibliotecas.tv/colosio/discursos/candidato06mar94.htm
Palabras de Diana Laura
Sepelio de Luis Donaldo Colosio.
Marzo 25, 1994
Amigos todos:
No quiero dejar de aprovechar esta oportunidad, para dejar claro el ideario político de Luis Donaldo Colosio.
Las balas del odio, del rencor y de la cobardía, interrumpieron la vida de Luis Donaldo.
Dieron fin abrupto a su existencia, pero no a las ideas por las que luchó.
La Patria ganó con la entrega, dedicación y empeño de este gran mexicano. Tenía una profunda vocación humanista.
El decía que en el centro de todos nuestros afanes, de todos nuestros esfuerzos, están el hombre, su bienestar y sus libertades.
Luis Donaldo se definió a sí mismo como un mexicano de raíces populares, un hombre de gran sensibilidad y de gran nobleza.
Siempre sintió un gran orgullo de ser heredero de una cultura del esfuerzo y no del privilegio.
Siempre le apasionó convivir con el pueblo. Así pudo mantenerse fiel a su origen y ser auténtico.
Un hombre vertical, riguroso con sí mismo, exigente con sus amigos, pero siempre brindando una gran lealtad.
Estaba convencido de que dice más el ejemplo que la palabra. Ese fue Luis Donaldo, el hombre.
Su vida (fue) bien generosa en propuestas, compromisos y en el ejemplo de congruencia que nos legó.
Nación y libertad, fueron sus grandes pasiones.
Luis Donaldo dijo: La Nación es el valor más elevado para la sociedad, y la libertad es el bien más preciado del hombre.
Su gran aspiración fue contribuir a la fortaleza de la Nación, y siempre pensó que la democracia y la justicia eran los caminos para defender nuestra soberanía.
El quería que cada mexicano tuviera el disfrute de las más amplias libertades.
Pensaba que no hay dignidad sin libertades, y que éstas sólo se expresan cabalmente cuando el hombre puede decidir entre opciones, puede elegir y escoger su propio camino.
El quería un México más justo. Le ofendía y le lastimaba la pobreza. Creía que los abismos de desigualdad dividen a la Nación.
El creyó que tenía las respuestas para esta Nación con hambre y sed de justicia.
Por eso él quería ser Presidente de México.
El quería un cambio para México, pero un cambio con responsabilidad y rumbo.
Que no echáramos por la borda lo que con tanto sacrificio hemos logrado, y un futuro claro de menor desigualdad y de más oportunidades.
Luis Donaldo quería un futuro de paz y concordia. Quería un solo México.
Sin divisiones, sin violencia, sin rencores entre hermanos.
Fue un hombre que pensó en las grandes reformas que nuestro país reclama en este fin de siglo.
La reforma del poder para ampliar las libertades del ciudadano, para que todos pudiéramos convivir bajo el amparo de la ley.
Esa es la certidumbre de la que hablaba Luis Donaldo.
Lo dijo muchas veces: Quería ser Presidente, pero quería serlo con el voto convencido de los mexicanos, con elecciones ejemplares de las que nuestros hijos pudieran estar orgullosos.
Ese era su compromiso democrático y lo predicó con el ejemplo. Amaba a todo México.
Quería que en cada rincón de nuestro país, en cada comunidad, se viviera mejor.
Por eso les ofreció desarrollo a cada una de nuestras regiones. Por eso dijo que había llegado la hora de nuestras comunidades.
Luis Donaldo creía que solamente con educación podemos progresar. Le preocupaba la educación que reciben los niños de México.
Quería para ellos una educación nacionalista y de calidad, que los preparara para la vida, para engrandecer el país, para competir con el mundo.
Luis Donaldo fue un hombre de responsabilidades.
Pensó que se tenía que consolidar lo que ya se había logrado, pero que al mismo tiempo, la economía tenía que avanzar para generar mejores condiciones de bienestar para cada familia.
Lo dijo: Debemos pasar de las buenas finanzas nacionales a las buenas finanzas familiares.
Siempre pensó que para lograrlo, el mejor medio era la mayor generación de empleos.
Decía que quien tiene un empleo, eleva su autoestima ante la propia familia y su comunidad, puede alimentar a los suyos, puede cuidar de la salud familiar, puede educar a sus hijos, puede divertirse sanamente.
En suma, empleo es ingreso y el ingreso es capacidad para cumplir con la familia, con la sociedad y con México.
Estas son las ideas de Luis Donaldo.
Pero yo, que tuve la fortuna y el privilegio, y la bendición de Dios de acompañarlo, de formar con él una familia... puedo decir también que fue un magnífico padre, un esposo ejemplar.
Se distinguía por su generosidad y su honestidad. Por su gran capacidad para despertar la simpatía y el aprecio de la gente.
Era un hombre de una sola pieza. Siguió hasta el final el consejo de sus padres: ser honesto y nunca perder piso.
Era de los hombres que actúa en el presente, pero pensando siempre en el porvenir.
Luis Donaldo decía: El mundo no nos fue heredado por nuestros padres, nos ha sido prestado por nuestros hijos.
Ese era Luis Donaldo Colosio. Ese era su actitud. Ese era su compromiso.
Hoy, Luis Donaldo se ha ido, pero nos deja su ejemplo, nos deja el sentimiento de su afecto, nos deja sus ideas y sobre todo nos deja la responsabilidad, a su familia, a sus amigos, de hacer honor a su legado.
Todos tenemos un compromiso con Luis Donaldo. Todos tenemos una tarea que cumplir para mantener viva su memoria.
Hoy, aquí, en Magdalena de Quino, tierra de misioneros, despedimos a un hombre que dejó huella al andar.
En nombre de toda la familia, en nombre de mis hijos, Luis Donaldo y Mariana, en el mío propio, pero sobre todo en nombre de mi esposo Luis Donaldo, les doy las gracias por acompañarnos.
Muchas gracias.
Video
http://www.bibliotecas.tv/colosio/discursos/diana_laura25mar94.htm
Entrevista
http://youtube.com/watch?v=DbYboo6-qtE
Asesinato
http://youtube.com/watch?v=gpFuLzac_yc
Asesinato
http://youtube.com/watch?v=732zOlZbJRo
Luis Donaldo Colosio
http://youtube.com/watch?v=GKQRFhX-FJY
Video del Segundo Disparo
http://youtube.com/watch?v=QDTpmxKsVJ8
Requiem a una esperanza
http://youtube.com/watch?v=YL8xzqmmnaA
LDC PRI BIO_chunk_1
http://youtube.com/watch?v=2ACAMx5rMRE
PRI BIO_chunk_2
http://youtube.com/watch?v=4w1szDQBmXM
PRI BIO_chunk_3
http://youtube.com/watch?v=-1gk8btVL3Y
PRI BIO_chunk_4
http://youtube.com/watch?v=pbBaxdx91qg
Anuncio de su muerte
http://youtube.com/watch?v=ooJ6b8T_U-Q&feature=related
Luis Donaldo Colosio Murrieta IUEM
http://youtube.com/watch?v=FDoaxI9LX_s
"LUIS DONALDO COLOSIO MURRIETA: Semblanza de un humanista"
JESÚS JUAN DE DIOS GASTÉLUM CELAYA
http://www.contactox.net/index.php/archives/1596
El interrogatorio de Aburto
http://www2.milenio.com/node/47279
Los minutos de Beltrones con Aburto
1. http://www2.milenio.com/node/48389
2. http://www2.milenio.com/node/48975
La muerte de Colosio 5. La versión de Aburto
http://www.milenio.com/node/85657
Entérate ¿Quién es Mario Aburto?
El caso Colosio fue formalmente cerrado en 2000 señalando al michoacano como el único homicida, sin embargo la hipótesis de un complot permanece
El Universal, 27 octubre 2009.
Mario Aburto Martínez saltó a la escenario público tras el asesinato del candidato presidencial Luis Donaldo Colosio Murrieta al terminar un acto político el 23 de Marzo de 1994 en Lomas Taurinas, Tijuana, Baja California.
Aburto nació en Zamora, Michoacán el 8 de julio de 1971 y es el único asesino confeso con el que cuenta la Procuraduría General de la República (PGR), aunque existen hipótesis de que en el magnicidio participaron más tiradores.
De acuerdo con la reconstrucción de vida elaborada por la PGR, señalan que Mario Aburto pertenece a una familia disfuncional y desintegrada que favoreció la formación de conductas sociópatas en algunos de sus integrantes y convirtió a Mario en un joven aislado con pocos amigos.
"Desde que era adolescente expresó comentarios en contra de los gobernantes, del sistema político y de la injusticia social, y se interesó por los problemas políticos del país, pero sin una clara definición ideológica."
"También se observó que la agresividad que denotó desde la infancia, evolucionó y generó una personalidad con baja tolerancia a la frustración, pobre control de impulsos, baja autoestima, inseguridad, inestabilidad social y emocional, aislamiento, ideas de grandeza y reivindicación.
Así como ansiedad, angustia, depresión, hipocondria, actitudes pasivo-agresivas, rasgos narcisistas, histriónicos, obsesivo-compulsivos y paranoicos, lo que es conocido como un trastorno de personalidad límite o borderline", aseguran en el boletín de comunicación social de la dependencia:
México, D.F., a 18 de marzo de 1999.
*Este día, legisladores de la H. Cámara de Diputados y de la H. Cámara de Senadores que integran las comisiones de seguimiento de las investigaciones del homicidio de Luis Donaldo Colosio, se reunieron con el subprocurador especial Luis Raúl González Pérez.
*El subprocurador informó de los resultados de tres líneas de investigación: "antecedentes del arma homicida"; "búsqueda de instigadores, autores intelectuales o de posibles cómplices o encubridores, que incluye la investigación sobre narcotráfico que continúa en investigación", y "reconstrucción de la vida de Mario Aburto Martínez".
*El subprocurador convocó a los legisladores a una nueva reunión a fin de dar a conocer los resultados de la línea de investigación "el entorno político en que se desarrolló la campaña"; ese mismo día se reunirá con los medios de comunicación.
La Procuraduría General de la República, a través de la Subprocuraduría Especial para el caso Colosio, informó acerca de los resultados alcanzados en las siguientes líneas de investigación: antecedentes del arma homicida; búsqueda de instigadores, autores intelectuales o de posibles cómplices o encubridores, y reconstrucción de la vida de Mario Aburto.
Durante la reunión el subprocurador, Luis Raúl González Pérez, señaló que próximamente dará un informe completo de la línea de investigación del entorno político en el cual se dio el homicidio de Luis Donaldo Colosio.
Ante los legisladores de ambas cámaras, reiteró que la investigación no se cierra, ni se dará carpetazo. Destacó que en su trabajo ha tomado en cuenta las inquietudes sociales, y que no ha sacrificado la profundidad de las investigaciones en aras de la velocidad, aunque dijo estar consciente de que han transcurrido cinco años, pero siempre privilegiando la calidad de la investigación.
1. Antecedentes del arma homicida. A partir de la versión de Mario Aburto, de que conoció en un taxi colectivo a la persona a quien le compró el arma. Las investigaciones de la Subprocuraduría se encaminaron a investigar el entorno en el cual se desenvolvió Aburto, además investigó 13 versiones más de cómo pudo obtener supuestamente el arma homicida, misma que trató de vender para adquirir otra arma de mejor calidad.
De acuerdo con los resultados obtenidos por las investigaciones efectuadas por la Oficina de Alcohol, Tabaco y Armas de Fuego (ATF por su siglas en inglés) se pudo demostrar que el revólver Taurus .38 especial fue comprado por primera vez en 1977, por la compañía Hogue's Security Services, y que en 1980 pasó a ser propiedad de Stanley Smith Security Inc. empresa con sede en la ciudad de San Antonio, Texas.
Con ayuda del Federal Buro of Investigacion (FBI por su siglas en inglés) se investigaron los registros de ambas compañías, sin que hasta la fecha se encontrara algún dato sobre el destino que en el mercado tuvo dicha arma.
1. Versión de Mario Aburto. Se investigó la versión que el propio Mario Aburto declaró acerca de que adquirió el arma a un hombre que conoció en un taxi colectivo en Tijuana, al cual escuchó le llamaron Pelón, versión que resultó contradictoria y singular, pues en otra ocasión dijo que quien le había proporcionado el arma era el chofer del colectivo.
Así también, Marco Antonio Zamudio López señaló que el 20 de marzo de 1994, José Luis Aburto (a) El Nene le preguntó si tenía un arma de fuego que le vendiera a su hermano Mario, aunque éste ya tenía un arma que había adquirido con un taxista. Tiempo después, Zamudio ratificó su dicho y señaló que Mario llegó a su domicilio por la pistola que vendía, pero no se realizó la operación porque elevó el precio. Ante estas declaraciones, se indagó toda vinculación de taxistas que pudieron tener relación con José Luis y/o Mario Aburto Martínez, con resultados negativos.
Ante la ausencia de datos que corroboren alguna de estas versiones, ambas resultan ser insubsistentes.
2. Versión de Héctor Fonseca Chávez (a) El Gusy y/o El Gusano. El informe de la Policía Judicial Federal del 10 de octubre de 1995, señala que Arturo Moreno Velasco El Güero o El Tury dijo haber escuchado en la colonia Buenos Aires Norte, una conversación entre Héctor El Gusy y su primo Juan José Fonseca, en la que El Gusy decía que él había vendido la pistola a Mario Aburto.
De los elementos probatorios mencionados se llega a la convicción de que Mario Aburto sí acudió con Héctor Fonseca para comprarle un arma de fuego. De acuerdo con Fonseca y otro testigo, se trató de una .357 Magnum que Aburto no adquirió por su costo. Sin embargo, existen versiones contradictorias sobre si el comentario de El Gusy fue que "quién iba a pensar que con el arma que le hubiera vendido a Aburto matara a Colosio" o que "con el arma que le vendía a Aburto matara a Colosio". Es pertinente señalar que ninguno de los testigos alude a una complicidad con el homicidio, siendo uniformes en que se trataría de una compra-venta.
3. Guadalupe Hernández Favela (a) El Moreño o El Lupillo. Juan José Fonseca Quiroz mencionó que en una visita que hizo a su hermano Rafael en el penal de Tijuana, éste le comentó que El Moreño o El Lupillo afirmaba que le había vendido a Mario Aburto el arma.
Guadalupe Hernández Favela (a) El Moreño declaró que aproximadamente en 1991 o 1992 estableció un puesto de birria, en la colonia Buenos Aires Norte. Ahí conoció a José Luis y a su hermano, pero negó haber sido él quien le vendiera el arma a Mario Aburto. De las investigaciones se estableció que la única relación de Guadalupe Hernández con los hermanos Aburto, fue porque Mario le rentó una fracción de terreno para vender birria.
4. Guadalupe Aguilar Mercado o Faustino Guadalupe Torres Guzmán (a) El Kiry. La persona que responde al nombre de Guadalupe Aguilar Mercado (a) El Kiry es supuestamente quien acompañó a Mario Aburto a Lomas Taurinas, le vendió el revólver 38 especial, y desde el día de los hechos se trasladó a Estados Unidos. La verdadera identidad de El Kiry es la de Faustino Guadalupe Torres Guzmán, esto se corroboró con testimonios de vecinos de la colonia Buenos Aires Norte.
El Kiry declaró haber conocido a Mario Aburto, por su hermano José Luis, pero que su trato era ocasional, negó haberle proporcionado arma alguna. Del caudal probatorio se desprende que El Kiry, Faustino Guadalupe Torres, fue vecino de Mario, que no hay datos de que estuviera en Tijuana el día del atentado, ni indicios de que le hubiere proporcionado el arma homicida.
5. El hijo del patrón. Esta versión deriva de la declaración de Sara Ruth Martínez Meraz, quien señaló que Lucio García Gómez, le dijo que la persona que le había proporcionado la pistola a Mario Aburto, era el hijo de su patrón. No existen otros testimonios ni datos que corroboren lo declarado por Sara Ruth Martínez, por lo que en este caso se trata de una declaración singular y aislada. Se estableció que Lucio García dejó de frecuentar a Mario Aburto desde 1992 y que ningún jefe o patrón de ambos está vinculado con el arma de fuego homicida.
6. Arturo Moreno Velasco (a) El Tury. Esta versión deriva del testimonio de Moisés Hernández Cruz, quien señala que dos o tres días antes del homicidio de Luis Donaldo Colosio, en una cancha de basquetbol de la colonia Buenos Aires Norte, a Octavio Escobedo Zamora El Tavo, a El Zapata y a él, se les acercó Mario Aburto para preguntarles si no sabían quién vendía una pistola calibre .38. El Tavo lo contactó con un amigo que quería vender un arma, y le presentó a Arturo Moreno Velasco (a) El Tury o El Güero.
José David García Zapata, Octavio Escobedo Zamora y Arturo Moreno Velasco negaron los dichos de Moisés Hernández. Esta versión no sólo recae sobre un testimonio singular, sino que además alude a un arma plateada, distinta a la usada por Aburto para victimar a Luis Donaldo Colosio, por lo que se estima inconsistente.
7. De un tío. Rodolfo Acero Navarro señaló que su hijo Rodolfo Acero Sánchez le dijo que Mario le había comentado que iba a conseguir una pistola con su tío, con la que mataría a alguien y le darían por ello mucho dinero. Sin embargo, Acero Sánchez declaró que Mario Aburto, antes del atentado, le comentó su intención de adquirir una pistola, sin especificarle nada más. Las investigaciones permiten señalar que esta versión es un testimonio sin pruebas que la corroboren, por lo que es insubsistente jurídicamente.
8. Juan Morales Pacheco (a) El Perro. Una nota publicada en el diario El Financiero el 13 de abril de 1997, señala que en una relación de informes de Interpol-México de 1994, Mario Aburto fue detenido el 13 de octubre de 1992 por portación de arma de fuego y ésta la adquirió de Juan Morales. Otra nota, esta vez de la revista Quehacer Político del 11 de abril de 1994, indicó que José Luis Aburto en entrevista refirió que él compró el revólver Taurus a un sujeto apodado El Cara de Perro. Tanto Morales Pacheco como José Luis Aburto declararon como falsa dichas versiones, por ello fue legalmente desvirtuada.
9. El Polaco. El informe de la Policía Judicial Federal del 27 de junio de 1995, señala que El Polaco fue vecino de Mario Aburto y se dedica a vender droga y armas de fuego, su colaborador era El Flor. Apunta que Mario le encargó a Octavio Escobedo Zamora (a) El Tavo, que le consiguiera un arma calibre .38, ya que El Polaco no contaba en ese momento con el arma que Mario le pedía.
A pesar del cúmulo de declaraciones y entrevistas realizadas a residentes de la colonia Buenos Aires Norte y zonas circunvecinas, a El Polaco y a El Flor nadie los ha identificado ni señalado como amigos o vecinos de Mario, ni han surgido datos que los relacionen con la venta del revólver.
Referencias de la intención de Mario Aburto para adquirir o vender el arma homicida, para adquirir otra, u otras, de mejor calidad.
De las declaraciones judiciales rendidas por Mario Aburto, se desprenden las siguientes versiones de que intentó vender el arma homicida:
1. Enrique López Agúndez (a) El Górgoro o El Gangoso. Es vecino de la colonia Buenos Aires Norte. Declaró que aproximadamente una semana antes del homicidio, Mario y José Luis Aburto fueron a su domicilio y le ofrecieron en venta un arma de fuego, pero no la compró por no tener dinero.
2. José Trinidad Suárez Patiño (a) El Chino. Rindió su declaración, y señaló que tuvo amistad con José Luis Aburto (a) El Nene, mas no con Mario. Negó que alguno de ellos le haya ofrecido en venta algún arma como lo expresó Mario en sus alegatos jurídicos.
3. Una persona que laboraba en la empresa Camero Magnéticos. En ampliación de declaración judicial, Mario Aburto señaló que el arma homicida se la ofreció en venta a un compañero de trabajo; este supuesto empleado no ha sido identificado, ni algún testimonio ha corroborado el dicho de Mario.
4. Un mecánico. Mario Aburto señaló que el 23 de marzo de 1994 llevó consigo el arma para ofrecerla en venta a un mecánico de la empresa. Las investigaciones realizadas y los testimonios recabados no han arrojado datos que corroboren esta versión.
5. Martín Véliz Gutiérrez, compañero de Aburto en Camero Magnético. Rechazó que Mario Aburto le haya ofrecido en venta un arma de fuego, como éste lo expresó en sus alegatos.
6. Un señor de la colonia El Pípila. En declaración judicial, Mario Aburto señaló que ofreció el arma a un señor que vivía en la colonia El Pípila. La persona es Marco Antonio Zamudio, y se corroboró la versión de éste, en el sentido de que Mario se presentó en su domicilio para adquirir un arma 9 milímetros; operación que no se realizó porque no completaba la cantidad que pedían por ella aun y cuando ofreció a cambio el revólver Taurus que portaba.
7. Octavio Escobedo Zamora (a) El Tavo. En sus declaraciones ministeriales señaló que aproximadamente tres semanas antes del día del homicidio, a bordo de una camioneta pick up y en compañía de su amigo Arturo Moreno Velasco (a) El Saico o El Tury, fueron interceptados por Mario y José Luis Aburto y el Güero, quienes los detuvieron para solicitarle en compra un arma.
En contraste, Arturo Moreno Velasco (a) El Tury señaló que iba a bordo de su camioneta Toyota en compañía de su amigo El Wen, y no de El Tavo, cuando se encontraron a José Luis y a Mario Aburto con la misma petición.
De los testimonios se desprende que aunque Octavio Escobedo y Arturo Moreno rindieron declaraciones contradictorias, coinciden en que José Luis Aburto, acompañado de su hermano Mario, buscaban comprar un arma de fuego sin que lo hayan conseguido.
8. Stanz Rodríguez. Eduardo Jorge Oviedo Medina señaló que por comentarios del ex empleado de la empresa Camero Magnéticos, Eduardo Stanz Rodríguez o Edward Vincent Rodríguez Ocampo, se enteró que Mario Aburto le solicitó conseguirle una pistola en Los Ángeles, California.
Stanz Rodríguez, el 28 de enero de 1998, señaló que su grupo musical de rock fue contratado en 1993 por la empresa Camero Magnéticos. Ahí conoció a Martín Véliz y a Mario Aburto, quien le solicitó que le consiguiera una pistola calibre .38.
Con base en los anteriores elementos probatorios se desprende que sólo existen bases para afirmar que Mario Aburto solicitó a Edward Vincent Rodríguez Ocampo le comprara un arma de fuego.
Como se ha evidenciado, en ninguna de las versiones indagadas se han encontrado medios de prueba que permitan esclarecer plenamente cómo adquirió Mario Aburto el arma de fuego.
Se advierte que en todo momento Mario Aburto pretendía comprar un arma de fuego, e incluso adquiriéndola, quiso cambiarla por una de mejor calidad. Además, no se encontraron elementos de complicidad de que alguna persona se la haya proporcionado con el propósito de victimar a Luis Donaldo Colosio.
Los elementos probatorios revelan que Mario Aburto adquirió el arma homicida antes del atentado, situación corroborada por el propio Mario Aburto y los testimonios de Enrique López Agúndez y Marco Antonio Zamudio López, relacionados a los dichos de Mauricio y Marcelino Ortiz Martínez, quienes han señalado que su primo Mario les mostró el arma homicida seis días antes del hecho.
2. Búsqueda de instigadores, autores intelectuales o de posibles cómplices o encubridores. Respecto a la búsqueda de instigadores o autores intelectuales y de posibles cómplices o encubridores de Mario Aburto para asesinar a Luis Donaldo Colosio, se investigaron diversas versiones que aludían a un posible nexo de Aburto con: Ernesto González Mesina, Rodolfo Macías Cabrera, José Luis González Meza, Raúl Loza Parra, y el testimonio de Elsa Patricia Maldonado Cruz, así como 20 versiones más de la posible participación del narcotráfico en el homicidio de Luis Donaldo Colosio.
Acerca de Ernesto González Mesina, a quien se le vinculó en el magnicidio por haber declarado públicamente que Aburto era un héroe por haber matado a Colosio, y por la similitud de sus ideas políticas; a través de 119 testimonios de personas relacionadas con González Mesina, en los ámbitos familiar, amistoso, profesional y recreativo, se determinó que no hay evidencia de que Aburto y él se hayan conocido o sostenido reuniones. Sin embargo, no se descarta que Aburto pudo conocer, a través de publicaciones que distribuyó Mesina, la ideología del Partido de la Unión Americana y que hubiera asimilado algunas ideas, sin que éstas puedan considerarse, desde el punto de vista penal, una influencia para cometer el delito.
La investigación acerca de Rodolfo Macías Cabrera, estribó en detectar alguna influencia en Mario Aburto, dado un vínculo familiar indirecto entre quien se autoproclamaba presidente provisional de México en el exilio y el asesino confeso de Colosio. Sin embargo, en las indagaciones no se encontraron indicios para establecer vínculos, filiación o actividad de Mario con Macías Cabrera o su Partido Mexicanos por la Democracia (PMD).
Las indagaciones en torno a José Luis González Meza, vinculado al caso por su relación con Rodolfo Macías y por la supuesta carta que dirigiera a Aburto para felicitarlo por haber cometido el crimen, concluyeron que no existe prueba alguna que lo relacione con el homicida.
En cuanto a la sospecha de que el comandante Raúl Loza Parra, ex subdelegado de PJF en Baja California, tenía conocimiento de las intenciones de asesinar al candidato y por esa razón mandó grabar el video del mitin, tampoco se encontró prueba que permita afirmar que Loza Parra tuvo conocimiento previo o participó en el atentado, ni que tuviera relación alguna con Aburto.
Acerca de la versión de Elsa Patricia Maldonado Cruz, que el día del crimen supuestamente oyó decir a tres hombres que irían a Lomas Taurinas a matar a alguien y llevaban un arma tipo revólver, se determinó que su versión era inconsistente, además, ella se retractó de su dicho, explicando que había actuado por resentimiento contra las personas a quienes inculpaba.
Otra línea de investigación ha sido la probable intervención del narcotráfico en el magnicidio, misma que incluye todas las versiones que, directa o indirectamente, aluden a una posible intervención de algún cártel del narcotráfico.
Hasta la fecha se han investigado 20 versiones, difundidas algunas por la prensa, tales como: la desinvitación de Humberto García Ábrego; la libreta de pagos de José Alonso Pérez de la Rosa encontrada por Eduardo Valle; primera y segunda versión de audiocasetes que grabaron la preparación del homicidio; colaboración de personas vinculadas al narcotráfico en la campaña de Colosio; presunto atentado a un ex servidor público del gobierno de Baja California; El Profe, quien supuestamente aparece en fotografías de la aprehensión de Mario Aburto; la supuesta fotografía de Raúl Salinas y Luis Donaldo Colosio junto a un lugarteniente de García Ábrego; los diez millones de dólares a la campaña presuntamente dados por el cártel del Golfo, vía Raúl Salinas.
Así como Juan José Esparragoza (a) El Azul y la "federación del narcotráfico"; la llamada de Amado Carrillo a Pedro Ferriz de Con; Rodolfo García Gaxiola (a) El Chipilón; la entrega de la DEA a Luis Donaldo Colosio de una lista de colaboradores vinculados al narcotráfico; María Elena Gómez Pineda y Jorge Samaniego Uriarte quienes aseguraban que Aburto vendía droga; Ricardo Montoya Obeso quien señalaba que Aburto era traficante de drogas; el "padrino"; de una persona de origen colombiano que decía tener información de la responsabilidad de capos mexicanos en el crimen; Heriberto Riojas Monteverde, primo de Diana Laura; El Dientón, quien se atribuía amistad y compadrazgo con Colosio; y un narcotraficante preso.
La Subprocuraduría concluyó que, hasta el momento, no se han encontrado pruebas o indicios para sustentar que el narcotráfico pudo intervenir en el magnicidio de Luis Donaldo Colosio, pero se sigue investigando esta posibilidad.
3. Reconstrucción de la vida de Mario Aburto Martínez. En la búsqueda de posibles autores intelectuales o cómplices, la Subprocuraduría investigó la vida de Mario Aburto en varias esferas, para conocer quién era el autor material de Luis Donaldo Colosio antes del atentado y cuáles fueron las causas y los factores que se conjuntaron para que cometiera el homicidio. Para ello, la Subprocuraduría integró un grupo interdisciplinario de especialistas en trabajo social, medicina legal, siquiatría, sicología, sicoanálisis, criminología y grafología.
Para construir el entorno y la biografía de Mario Aburto Martínez, los especialistas examinaron: 358 declaraciones y ampliaciones ministeriales y judiciales; 74 informes de PJF; 70 dictámenes en diversas especialidades; 12 informes del FBI; el contenido de numerosos documentos atribuidos a Mario Aburto; investigaciones hemerográficas y bibliográficas; imágenes de video y fotográficas del archivo de esta Subprocuraduría y cualquier otra información cuya aportación fuera útil.
Los resultados de las investigaciones señalan que Mario Aburto pertenece a una familia disfuncional y desintegrada que favoreció la formación de conductas sociópatas en algunos de sus integrantes y convirtió a Mario en un joven aislado con pocos amigos, característica de su personalidad que fue una de las constantes que arrojó la investigación.
Desde que era adolescente expresó comentarios en contra de los gobernantes, del sistema político y de la injusticia social, y se interesó por los problemas políticos del país, pero sin una clara definición ideológica. Desde aquella época, inició la redacción de su "Libro de Actas", el cual fue hallado en el baúl de su propiedad con otras pertenencias.
También se observó que la agresividad que denotó desde la infancia, evolucionó y generó una personalidad con baja tolerancia a la frustración, pobre control de impulsos, baja autoestima, inseguridad, inestabilidad social y emocional, aislamiento, ideas de grandeza y reivindicación, ansiedad, angustia, depresión, hipocondria, actitudes pasivo-agresivas, rasgos narcisistas, histriónicos, obsesivo-compulsivos y paranoicos, lo que es conocido como un trastorno de personalidad límite o borderline.
Una constante más en la personalidad de Aburto son los deseos y las aspiraciones frustadas, la adjudicación de hechos nunca realizados y las constantes mentiras que decía como haber actuado en una película, aspirar a puestos laborales para los cuales no estaba capacitado, y su ingresó al Ejército mexicano o a la Armada estadounidense o su intención de ser seminarista. Circunstancias todas inventadas o magnificadas por él.
También se investigaron actividades que en distintos momentos se atribuyeron a Mario Aburto como que: fue masón, "pollero", vendedor de droga, elemento de un cuerpo policiaco, miembro de un club de tiro de Estados Unidos o en Tijuana, pertenecer a una organización sindical, militante o simpatizante de un partido político, miembro de una pandilla de Tijuana o de Los Ángeles, visitar Chiapas antes del levantamiento armado, evangelizado o miembro de una secta religiosa. Es preciso destacar que ninguna de estas versiones fue cierta.
Es importante considerar que dentro del grupo familiar de los Aburto Martínez se dio el aprendizaje delincuencial. Tanto el padre como el abuelo materno realizaron homicidios. Cabe destacar, que dos de los tres víctimados por los familiares de Mario, murieron por lesiones de proyectil de arma de fuego en cráneo.
Durante las investigaciones se encontró una referencia de que Aburto reveló previamente a su novia, sus planes de atentar contra Colosio, y comentó a otras personas que pronto conseguiría fama y notoriedad. Se observó también que deseaba ser reivindicador de la sociedad, aunque ello implicara un riesgo a su propia integridad física. Además, las investigaciones, hasta ahora, tampoco han reportado indicio que vincule a Mario Aburto con algún sindicato, partido político, agrupación, asociación o secta.
Cabe destacar que la conjunción de los resultados de las investigaciones que realizó el grupo multidisciplinario, establecieron que Mario Aburto Martínez tuvo la capacidad para preparar y ejecutar el atentado contra Luis Donaldo Colosio, sin embargo, y aunque se ha probado que es el autor material único, no puede descartarse, hasta el momento, que haya habido detrás del crimen una influencia directa o indirecta para cometer el delito, de lo cual sin embargo no hay hasta ahora, indicios concluyentes.
Al 31/08/96
Además lo señalan como un mitómano, como fue su afirmación falsa de que perteneció al Ejército mexicano o a la Armada estadounidense.
En este perfil, la PGR señaló "que tanto el padre como el abuelo materno realizaron homicidios", todos con disparo de arma de fuego en el cráneo.
"Durante las investigaciones se encontró una referencia de que Aburto reveló previamente a su novia, sus planes de atentar contra Colosio, y comentó a otras personas que pronto conseguiría fama y notoriedad".
Perfil:
El caso Colosio
Sin embargo el caso Colosio está lejos de esclarecerse, así como que Aburto actúo en solitario luego de cinco indagatorias donde se manejaba uno, dos o más tiradores y la tesis de complot de Estado.
El domingo, la cadena estadounidense Discovery transmitió un documental sobre el asesinato del candidato, en el que establece la tesis de un complot de Estado, versión publicada por EL UNIVERSAL cinco días después del magnicidio.
Discovery confirma versión de 1994 de EL UNIVERSAL
Ayer, la cadena estadounidense Discovery transmitió un documental sobre el asesinato del candidato presidencial del PRI, Luis Donaldo Colosio, muerto en marzo de 1994, en el que establece la tesis de un complot de Estado, versión publicada por EL UNIVERSAL cinco días después del magnicidio
Ayer, la cadena estadounidense Discovery transmitió un documental sobre el asesinato del candidato presidencial del PRI, Luis Donaldo Colosio, muerto en marzo de 1994, en el que establece la tesis de un complot de Estado, versión publicada por EL UNIVERSAL cinco días después del magnicidio.
“Luis Donaldo Colosio Murrieta había prometido transformar a Mexico si se convertía en Presidente. Su mensaje de esperanza y cambio ganaba los votos de aquellos que estaban cansados de un sistema político embarrado de corrupción y abusos de poder. Pero la bala de un asesino acabó con sus ambiciones, y su muerte conmocionó a la nación que no había visto un asesinato político en siete décadas”, señala Discovery.
En el documental, la cadena dice que “hasta el día de hoy el homicidio es un misterio sin resolver” y mediante representaciones, testimonios de investigadores, periodistas y expertos en el tema recrea el crimen y analiza las diferentes hipótesis y el misterio de este atentado.
El documental es promocionado en la página electrónica de Discovery con una imagen de la portada de EL UNIVERSAL del lunes 28 de marzo de 2004, que a ocho columnas dice: “Colosio, víctima de un complot; detienen a un cómplice”.
La información de El Gran Diario de México se refería a una investigación que de manera paralela a la que hacía la PGR llevaba a cabo el gobierno de Baja California, y que sugería la existencia de un complot para asesinar al candidato.
El ex delegado del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen) Ramón Rodríguez Zentella cuenta con evidencias que ponen en duda la identidad de Mario Aburto, homicida de Luis Donaldo Colosio, candidato presidencial priísta en 1994.
Universal, 26 oct. 09. Rodríguez Zentella explica que en su calidad de delegado del Cisen en el estado de México conoció que Aburto, recluido en el penal de máxima seguridad del Altiplano, tenía como último grado de estudios la secundaria y que la copia de su certificado escolar está contenido en su ficha de registro del penal.
Sin embargo, cuando el ex funcionario del Cisen ocupó después la delegación del Instituto Nacional de Educación para Adultos conoció que Aburto realizó estudios de primaria y secundaria en el penal.
La situación le llamó la atención, por lo que indagó sobre la copia del certificado de estudios de secundaria que se encuentra en el expediente de Mario Aburto.
El ex funcionario, retirado hoy de toda actividad pública, encontró que el documento escolar de Aburto es falso, y plantea la posibilidad de que se le haya creado una personalidad diferente al Mario Aburto que se encuentra recluido en el penal.
Quince años han pasado...
6 Nov. 09
Fernando Gamboa
"Quien pretenda que la ausencia causa olvido, merece ser de todos olvidado".
Juan Boscán
Entre las riveras del dolor y del placer transcurre el río de la vida. La posibilidad de dividir el tiempo en segmentos y agruparlos en años, siglos y demás; poder ver la hora en el brazo, el coche o el celular nos ha dado la falsa sensación de dominio y manejo del tiempo, realmente el tiempo es un flujo, un misterio en el cual sólo hemos avanzado en su medición humana.
La memoria -compañera del tiempo-, la valoración de hechos, vidas y sucesos es fundamental, vivimos gracias al tiempo y en él nunca estamos solos, la memoria debe ser un estado colectivo, debe ser ocasión para recrear, para aprender, es inspiración y fuente de aprendizaje, la memoria rescata, salva, recupera y privilegia, la memoria y la voluntad hacen vivo el pensamiento. No hay presente vivo con pasado muerto. Este 18 de noviembre se cumplen 15 años del fallecimiento de Diana Laura Riojas de Colosio, después de combatir contra una terrible enfermedad a lo largo de nueve años, después de dar a luz a su segundo hijo, a cuatro meses de consolidar el sueño alcanzado de toda una vida, ocho meses después de enterrar a su marido, de intentar dar aliento y consuelo a miles de mexicanos en momentos terribles de incertidumbre, dolor y confusión aun a costa de su frágil vida. En esa fecha se despidió para siempre de sus seres queridos con serenidad, amor y profunda dignidad.
Quienes la conocimos, podemos dar fe y cuenta de sus profundas convicciones sociales, religiosas y éticas, de sus continuos esfuerzos por conocer los problemas, sus causas y poder combatirlos; testimoniar su invencible amor por su país y su gente y, de manera señalada, su amor por sus dos hijos y por Luis Donaldo.
Todos sus anhelos y convicciones encontraron cauce en los diferentes programas que instrumentó y puso en marcha en el Comité de Desarrollo Comunitario que fundó en el CEN del PRI, en el voluntariado de la Sedesol y en la breve campaña presidencial de su marido.
A lo largo de sus 37 años de vida nunca dejó de estudiar, de reflexionar y de leer, de discutir problemas complejos en busca de la equidad, contra la impunidad y la simulación, lo mismo en el sector público que en el privado, en lo social, a través de programas, de fundaciones, asociaciones o clubes, al igual que en defensa del patrimonio histórico que de migrantes, pro vivienda, a favor del empleo y la capacitación, la educación, del medio ambiente y la sustentabilidad, su compromiso con los indígenas y los niños era profundo y auténtico.
Diana Laura era sin lugar a dudas una grata conjunción de maneras, trato, elegancia, sensibilidad y educación, mezcla de valores norteños como el tesón, la franqueza y la eficiencia complementados con una visión académica de mediano y largo alcance, medible e informada. Su corta vida ha merecido ser recordada a través de un libro que con la participación de 100 amigos -empresarios, artistas, políticos, académicos, artistas, analistas- se editó en 1995 a beneficio de los Niños Con Cáncer -AMANC- titulado Diana Laura, el silencio no es ausencia, así como con eventos cada aniversario luctuoso durante los primeros 10 años.
Este año, al cumplirse 15 años de su ausencia, será recordada en la Fundación Sebastián con un concierto de música clásica a cargo del Cuarteto Eslava bajo la dirección de Igor Ryndine con la presencia de familiares, amigos y colaboradores.
Su mayor legado, como el de cualquier mujer que ha sido madre, fueron sus dos hijos, Luis Donaldo y Mariana, quienes desde esa fecha han vivido en Monterrey, Nuevo León, bajo la tutela de la hermana mayor de Diana Laura, Hilda Elisa Riojas y su marido Fernando Cantú, quienes con amor y sabiduría han sabido inculcar en ellos la tolerancia, el esfuerzo y la confianza que caracterizó a sus progenitores.
Luis Donaldo acaba de terminar la carrera de derecho en el ITESM y decidió fundar su propia familia al lado de Marilú García Luna, con quien se casó en julio pasado.
Mariana, ahora de 16 años de edad, es una aventajada estudiante de preparatoria. Donde estén Luis Donaldo y Diana Laura seguramente se sentirían orgullosos y satisfechos de que estén superando las enormes pruebas que les ha puesto el destino.
El autor fue secretario particular de Diana Laura Riojas.
Muere padre de Luis Donaldo Colosio
Neumonía y otros padecimientos, agravaron la salud del ex político Luis Colosio Fernández, esta madrugada en Hermosillo
http://www.eluniversal.com.mx/notas/656722.html
Camacho, Caín, Abel
Federico Arreola
Escribí lo siguiente en el libro Así fue. La historia de la bala que truncó el futuro de México:
"En la biblia está la explicación del comportamiento de Manuel Camacho. La suya, en más de un sentido, es la biografía de Caín, aquel labrador que no soportó que Dios lo viera con menos simpatía que a su hermano menor, el pastor Abel. Los celos lo enloquecieron, lo llevaron a padecer el más profundo rencor y un día cualquiera, ya totalmente envenenado por el odio, Caín condujo a Abel al campo y lo mató. Es casi la historia de Camacho y Colosio. Manuel, el hermano mayor en la familia salinista, aquejado gravemente por la envidia (no soportó que Salinas, el padre, no lo hubiese escogido como candidato a él) cometió desde el día del destape del sonorense el peor de los crímenes políticos que alguien puede realizar en el viejo sistema priista: indisciplinarse. Manuel Camacho, resentido y obsesionado, decidió el mismo domingo 28 de noviembre de 1993, sabotear la candidatura de Luis Donaldo".
¿Qué papel jugó Manuel Camacho en la tragedia de Colosio? Por lo menos el del traidor utilizable por políticos mucho más poderosos y más perversos que él.
¿Buscó Camacho beneficiarse con la muerte de Colosio? Seguramente. Lo que me consta es que Carlos Salinas de Gortari, en esa época muy amigo de Manuel Camacho, quiso que la viuda de Luis Donaldo, Diana Laura, firmara una carta exonerando al entonces principal enemigo político del candidato asesinado. Diana, que me mostró la carta, se negó a hacerlo y, de ese modo, Camacho no pudo realizar su sueño de ser presidente de la República.
¿A qué viene esa historia en este momento? Simple: no pocas personas, algunas muy bien informadas y con contactos en las agencias de inteligencia del gobierno, me han comentado en los últimos días que temen que Camacho o los perversos políticos con los que ahora ha pactado, caigan en la tentación de repetir la historia de 1994, ahora con la pretensión de incrementar la popularidad de la izquierda "moderna", es decir, la izquierda transa que, por lo mismo, no soporta la verticalidad con la que actúa la izquierda verdadera.
Al que menos le conviene un hecho de esa naturaleza es al gobierno federal, que por lo mismo deberá alertar a sus servicios de inteligencia para prevenir, en la medida de lo posible, algo así.
Yo sólo diré que, de plano, no confío en el correcto comportamiento del enfermizamente intrigante Manuel Camacho, que en su ambición es capaz de cualquier locura, como la de dejarse utilizar otra vez por tipos más listos y siniestros que él.
http://www.contactox.net/index.php?option=com_content&task=view&id=4095&Itemid=1