ARTES Y ESPECTÁCULOS POPULARES
En la cultura y diversión popular surgieron las películas en Cinemascope y en tercera dimensión (con ridículos lentes de cartón y papel de china bicolor, que se entregaban al entrar y devolvían al salir), lo que permitió apreciar, más y mejor, las virtudes del llamado séptimo arte. Con él se explotó, muy bien, nuestro natural morbo juvenil y el de otros no tanto, en lo que se llamó una lucha de bustos, que protagonizaron Gina Lollobrígida, Sofía Loren, Silvana Pampanini, Silvana Mangano y Rosana Podestá, “de mirada primitiva y poética”, a quien vimos en la película filmada en México, La red. También admiramos a Brigitte Bardot, con su carita de gato, cola de caballo y el blasfemo bikini, rebeldía congénita que hacía del cuerpo entero un instrumento de lenguaje, un medio de comunicación y maestra de muchas de las jóvenes que empezaron a aprender a desnudarse; a la rubia preferida y de escándalo, Marilyn Monroe; al malo y cínico Marlon Brando quien, guiado por Elia Kazán, fue el actor por excelencia de la década, a raíz de su interpretación paroxística en Un tranvía llamado deseo. Charles Heston, Antonhy Perkins, Robert Taylor, Deborah Kerr, Antonhy Quinn, Ingrid Berman, Montogmery Clifft y Mickey Rooney conquistaron Europa.
El 17 de julio de 1955, Walt Disney iniciaba la construción del mundo mágico de Disneylandia y, con él, la reconstrucción y recreación de nuestra infancia perdida: “Empezó cuando mis dos hijas eran más pequeñas. El sábado era siempre el día del padre y las llevaba a los caballitos y mientras, me sentaba en un banco a comer cacahuates y sentado ahí, solo, sentí que debería existir algún lugar, una especie de parque familiar donde padres e hijos pudieran divertirse juntos ”, dijo una vez.
Capítulo aparte llenó el mito truncado de James Dean. Calificado como un introvertido, solitario, de rostro afilado y gran copete lacio y entrerubio, edípico hombre y personaje, actor maldito, representaba a “una juventud desengañada de los valores masculinos que habían hecho posible las pasadas guerras y recelosa ante los valores femeninos, en una época en que las madres empiezan a traicionar y se van con otro o por lo libre ”. Nadie olvidará Al este del Edén, Gigante y Rebelde sin causa, mi favorita. Román Gubern, en Historia del cine, escribió: “ Inquieto y rebelde, de mirada dulce y miope, misógino pero amado de las mujeres, roído por una atormentada vida interior y en perpetua rebeldía contra un mundo absurdo, que se vengaría de él arrebatándole la vida a los veinticuatro años, en un estúpido accidente de coche. Las adolescentes americanas tocarán con reverencia las manchas de sangre de su maltrecho Porsche, con el mismo respeto y consternación con que sus madres habían venerado unos años antes las reliquias de Rudy Valentino.”
En la música, el trompetista negro norteamericano Louis Arsmtrong Satchmo, cautivó a los melómanos con su Jazz y dixieland. (Existe la versión, que no he confirmado, que este notable ejecutante se presentó en un evento artístico en Esperanza, Sonora.) Brillaron las voces de Frank Sinatra, Bing Crosby, Dean Martin, Paul Anka, Bill Haley y, desde luego, la “ portentosa eclosión mundial ” de Los Beattles.
Este nuevo conjunto musical comenzó a popularizarse en el mundo. El grupo había empezado a abrirse camino desde 1957 con otros nombres, desde el Undertground of Liverpool en Inglaterra, movilizados por John Lennon y Paul Mcartney, pero ya con su actual nombre, sus integrantes empezaron a ingresar a la historia de los fenómenos sociales. Desde Hannover, en pocos meses, su primer dico simple editado Love me do, estuvo al tope de ventas en Europa. Brian Epsatein, su promotor y las agencias de mediios tuvieron mucho que ver con el fenómeno. Dos años más tade, en 1964 sus éxitos se escucharon en casi todo el mundo, su presentación en Nueva York reunió a 55,000 espectadores y su presentación televisiva en el Ed Sullivan Show a 73 millones de televidentes. En 1965 filmaron su primera película “A Hard’s Day Night”. Un negocio millonario comenzó a moverse, anticipando en pocos años la difusión de las megapromociones y la venta de productos culturales apoyados en los medios masivos de comunicación, el fenómeno de la “Beattlemanía“ fue el primer paso.
Una crónica relata: “Un día de verano de 1956, en un programa televisivo dedicado a Tommy y Jimmy Dorsey, apareció un joven insolente y de modales poco educados. Señoras y señores - dijo -, les voy a cantar una canción, una bonita canción, que cuenta una bonita historia. Una historia llena de sentimiento y de significado. Y tras algunos violentos acordes de guitarra eléctrica, con ritmo de boogie, empezó:
Awapboppaloobop-alop-boppaloobop
! Tutti frutti ! ! All rootie !
! Tutti frutti ! ! All rootie ! ¡ uuuuuu ...! ”
Aquel curioso y joven era un chico de la calle, del sur, las botas de motorciclista, la chaqueta callejera, era Elvis Presley. El durable rock había nacido.
De España disfrutamos las voces y actuación tiernas de Marisol, Pablito Calvo ( Marcelino pan y vino) y Joselito.
En latinoamérica hicieron época los ritmos bailables, el Cha-Cha-Chá y el Mambo, con Dámaso Pérez Prado. Mona Bell y su éxito El telegrama, Lucho Gatica, Gloria Lasso, Los cuatro ases y Los cinco latinos, estos cantando, de Paul Anka:
TÚ ERES PARA MÍ
Tú eres para mí,
destino de mi amor,
y siempre fiel a tí,
mi corazón latió.
Destino que nació,
de un sueño sin igual,
destino que marcó,
un rumbo sin final. ...
Toda esa masa interpretativa y de inspiración, acompañada de Ginebra o Ron, en cuba libre y unos cigarros Raleigh con filtro.
(Colecccionable, continuará)